Lo único que no puede perder un pescador es la paciencia, el sentido de responsabilidad por tu vida y la de tus compañeros y el compromiso, aunque haya calma en el embalse, llueva o aparezca una ventisca repentina con sus oleajes peligrosos, subrayó Rafael Richardson Gómez, un hombre imprescindible de la Unidad Empresarial de Base Acuiza, de la Empresa Pesquera Sancti Spíritus.
Más de tres décadas entre barcos, botes, redes, espejos de agua y peces me han enseñado mucho de este oficio, sobre todo en estos tiempos complejos, cuando lo importante es llevarle más comida a la población, comentó a la Agencia Cubana de Noticias.

Nada molesta tanto como estar en la orilla, sin poder hacerte al agua, porque falta el combustible para trasladar las capturas o el hielo, pero siempre ponemos en práctica alguna variante, como la de pescar a remos, precisó mientras suma sus manos a la reparación de las pequeñas embarcaciones plásticas que los acompañan en la faena.
Yo pesco desde que era un muchacho, allá por la comunidad de Yayabo, a pita o paños, sin embargo le entré de a lleno al oficio siendo constructor, después de terminar el Servicio Militar, cuando mis dos hermanos ya estaban en este mundo, rememoró este hombre de la brigada Sierra, respetado por su laboriosidad, experiencia y compañerismo.

Esto es como una zafra, esbozó a modo de comparación, con tiempos mejores y peores, que te exigen siempre entrarle de frente, dispuesto y sin miedo, a cumplir tu meta.
Reveló Richardson Gómez que en este ajetreo el sacrificio es incalculable, y de ello hablan, entre otras cosas, las más de 280 noches que pasan fuera del hogar, en jornadas consecutivas sin salir de la presa Zaza y pescando sin parar porque es abundante la manifestación de peces y la industria, las familias y otros encargos aguardan.
Nada te puede cansar ni vencer, refirió al tiempo que recuerda aquella vez cuando en medio del embalse los sorprendió un tornado, «cerquita de la cortina», y se amarraron fuerte a una «mata» pues la embarcación hacía agua; se hundieron los chinchorros, se perdieron los medios de protección y casi todo lo demás, pero nos salvamos, aclaró.

Este es un oficio del que vivo muy enamorado y si llevo aquí más de tres décadas es también por la familia, siempre cooperante, comprensiva, que anima, aunque puedas estar poco tiempo junto a ella, insistió.
A todos nos entristece la depresión de los embalses, por la sequía prolongada que afecta, a su vez, la supervivencia de los peces, puntualizó, y nos mortifica mucho, en estas condiciones, las bandadas de corúas y panchos que se han mudado a los escenarios de capturas, los competidores más letales.
Un pescador tiene como mejor aliado la voluntad, que incluye la de enseñarle los trucos, habilidades y conocimientos a los más jóvenes, y como virtud la de ser compañero, hermano, protector y sostén de quienes suman días y noches junto a ti.

Este 8 de abril se celebra en Cuba el Día del Trabajador de la Industria Pesquera, sector que en la provincia espirituana tiene un rol importante en el desarrollo económico y territorial.


Escambray Periódico de Sancti Spíritus












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