MERCOSUR, eje para la integración de Nuestra América

Con un territorio cercano a los 13 millones de kilómetros cuadrados y unos 300 millones de habitantes, la entrada de Venezuela al bloque fortalece su proyección convirtiéndolo en potencia económica mundial.

Mucho se ha escrito sobre la reciente incorporación de Venezuela al Mercado Común del Sur (MERCOSUR), como un paso de avance en el esfuerzo integracionista y bolivariano de los pueblos latinoamericanos y caribeños.

El papel positivo de las nuevas entidades surgidas en la región en los últimos años, como el ALBA, la UNASUR y la CELAC, acaba de ser reconocido en la capital salvadoreña por la directora ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Alicia Bárcenas, durante el  XXXIV Período de Sesiones de ese organismo de Naciones Unidas, inaugurado allí.

En tal sentido, la entrada de Venezuela al MERCOSUR, propiciada “por carambola” debido a la expulsión de Paraguay a raíz del golpe de Estado parlamentario que depuso al presidente Fernando Lugo, acabó con los seis años de injusticia que el congreso paraguayo venía cometiendo con la patria del Libertador, desde el año 2006, cuando Caracas formalizó su solicitud de ingreso.

El gobierno golpista de Asunción tuvo que sufrir con nulidad en una misma reunión efectuada en la Argentina, su expulsión del bloque y la afiliación del país de Rómulo Gallegos, para convencerse de su pequeñez política y de lo pírrica de su victoria, pues mientras su salida no afecta en nada al grupo, la entrada de Venezuela significa alcanzar la masa crítica que propicie una “reacción en cadena” hacia objetivos más ambiciosos.

La Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América (ALBA), si bien ubicada más hacia la izquierda del espectro político, con sus ocho miembros encabezados por los dos países fundadores, Cuba y Venezuela, no ha podido crecer en los últimos cuatro años, en cambio perdió en junio del 2009 a Honduras, su noveno integrante, a raíz del golpe contra el Presidente Zelaya.

En una nación con evidentes condiciones para su ingreso al ALBA: Paraguay, su presidente progresista, el obispo Lugo, no pudo ni siquiera plantear esa posibilidad en un medio político dominado por una derecha retrógrada, apátrida y corrupta, con bases económicas prácticamente feudales.

Pero si Paraguay no pudo entrar en el ALBA, de alguna manera, junto a Venezuela toda el ALBA ha entrado al MERCOSUR gracias a los herederos del dictador Stroessner. Ha sido el clásico tiro por la culata, a la altura de, digamos, la Guerra de las Malvinas para Inglaterra, donde una aparente victoria se convirtió en desastre político con consecuencias totales incalculables.

Esto es muy importante, porque la empatía existente entre los mandatarios de Brasil, Dilma Rousseff; Argentina, Cristina Fernández; Uruguay, José Mujica; Venezuela, Hugo Chávez; Bolivia, Evo Morales, y Ecuador, Rafael Correa, no es solo afectiva, sino basada en intereses comunes, lo que constituye una garantía y base sólida para el avance de ambos bloques a una sinergia en sus objetivos generales y particulares.

Y este acople -lo señalan los analistas- tiene que ser sobre la base de que el MERCOSUR potencie más los mecanismos de cooperación y trabaje en el desarrollo de las vías y medios para la integración y concordancia de objetivos, reemplazando la competencia interna por la concertación y colaboración en su seno y entre ambos convenios. En la práctica, tal acercamiento a la línea programática del ALBA equivale a un crecimiento exponencial de la Alianza Bolivariana, más allá de sus límites.

Venezuela en MERCOSUR extiende las demarcaciones de ambos grupos; pues si el ALBA se prolonga hasta la Tierra del Fuego, el MERCOSUR ensancha sus fronteras norteñas hasta el Mar Caribe y Las Antillas.

Con la patria morocha dentro, el bloque sureño alcanza una extensión aproximada de 13 millones de kilómetros cuadrados, casi tanto como Europa y la península indostánica unidas; con 300 millones de habitantes, población equivalente a la de los Estados Unidos, y un Producto Interno Bruto de 3,3 millones de millones de dólares, el tercero del mundo.

Con MERCOSUR nadie puede competir ni de lejos en biodiversidad y reservas hídricas, que en el caso de este conjunto de naciones alcanzan 50 000 kilómetros cúbicos y comprenden ríos como el Amazonas, La Plata, el Orinoco y el famoso Acuífero Guaraní.

Entre las perspectivas que se abren al MERCOSUR-ALBA, figuran el fortalecimiento bancario con el Banco del Sur, enlazado con el del ALBA, para la financiación de proyectos de desarrollo; la creación de redes unificadas de ferrocarriles, oleoductos y gasoductos; la cooperación minero-metalúrgica y la potenciación, a través de empresas estatales brasileñas y argentinas del sector de la defensa, para que el subcontinente se haga autosuficiente en la producción de su propio armamento.

Otro punto importante de complementación será el agro-alimentario, pues Venezuela importa anualmente cerca de 30 000 millones de dólares en alimentos, de los cuales hasta ahora solo unos 5 000 millones de sus socios en MERCOSUR, mientras puede aportar petróleo y gas, hierro, plomo, bauxita, oro y diamantes y recibir productos industriales y de las ramas automotor y naviera, entre otros.

Son indudables ventajas perspectivas las que se abren en este espacio latinoamericano y caribeño, el cual necesita concertar desde ya una política de seguridad común, con un colegio de defensa unificado y una estrategia consensuada que cierre el paso a la presencia de bases militares extranjeras, flotas ajenas y maniobras conjuntas con las fuerzas armadas de naciones extraregionales; en síntesis, enfrentar y bloquear la injerencia externa, el golpismo, y fomentar todo lo que contribuya a la integración, unidad y progreso de nuestros pueblos.

One comment

  1. Excelente comentario no hubo nada que se le escapara el MERCOSUR es lo ideal es la formula perfecta pues entre todos sus miembros se ve se nota que la fraternidad va innata y netamente natural a la vez como en el juego de AJEDRES el MERCOSUR hizo inclinar la reina y el rey producto de un jaque mate a la arrogancia y prepotencia del imperialismo norteamericano. Lazaro izquierdo

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