Licor con piel de Cocodrilo

¿Espirituano o matancero? Ramón Licor se confiesa con Escambray sobre su incursión con el equipo de Víctor Mesa. Por un enlace entre amigos, Ramón Licor Rodríguez salió del anonimato de Yaguajay y un buen día, sin siquiera proponérselo, se vio con piel de Cocodrilo, casi cinco años después de dejar

“Víctor me dio confianza", asegura Licor. Foto AIN.¿Espirituano o matancero? Ramón Licor se confiesa con Escambray sobre su incursión con el equipo de Víctor Mesa.

Por un enlace entre amigos, Ramón Licor Rodríguez salió del anonimato de Yaguajay y un buen día, sin siquiera proponérselo, se vio con piel de Cocodrilo, casi cinco años después de dejar el traje de los Gallos. “Fue a través de un chofer amigo mío, que le habló a Víctor de mí y él se interesó. Llamé a Santoya, me puse de acuerdo con el comisionado de Matanzas y enseguida me fui”.

Tuvo la repentina decisión de irse de la pelota en el medio de la Serie 50, cuando sus números eran de espanto: tres derrotas sin victorias, apenas 20 entradas lanzadas, 13.06 PCL y 396 de bateo contrario. “Yo mismo lo decidí, no estaba ganando, Lourdes no me ponía, casi siempre estaba en la reserva, me sentía con buena velocidad y todo, pero me dije: voy echando”.

Entonces empezó una vida itinerante, con alguna que otra incursión en Series Provinciales, en las nóminas del central Tuinucú para la Liga Azucarera y en la dirección de los Juveniles de Yaguajay con los que obtuvo plata hace un año.

De todas maneras aprovechó ese tiempo porque se mantenía entrenando. Pero el “recado” de Víctor le llegó como tabla de salvación, con 37 años de edad y una recta que aun le caminaba sobre las 87 millas.

Luego de 11 campañas archivadas con Sancti Spíritus (177 juegos lanzados, 54 victorias y 43 derrotas, nueve salvados, tres lechadas, 4.65 PCL, 284 de bateo contrario, 480 ponches y 363 boletos), Licor no lo pensó dos veces, agarró sus bártulos y comenzó su “segunda temporada”.

“Cuando llegué ya habían iniciado el entrenamiento, pero Víctor me dijo que comenzara poco a poco; no obstante, me uní de lleno al grupo. Me hizo una prueba, tiré dos lanzamientos de 87 millas y me dijo: ‘Ya estás listo’.

“La idea inicial era salir a lanzar a los zurdos, luego me pusieron como relevo intermedio y terminé como abridor”.

Y entre tantos roles, para una “resurrección impensada”, el saldo no pudo ser mejor: 31 partidos lanzados, con seis triunfos, tres reveses, 61.1 entradas, 235 de bateo contrario,  3.03 PCL, 34 ponches y 15 boletos.

“Víctor me dio confianza, me sentía bien, pero después de tanto tiempo pensé que me iba a ir peor; sin embargo, te digo que me sentí como cuando tenía 18 años”.

¿Te ensañaste con Industriales y Sancti Spíritus?

“Por lo general siempre le lancé bien a Industriales, y pensé que los primeros que no me podían batear eran los Gourriell, antes del juego me decían que me iban a entrar a palos, pero los dominé fácil, sobre todo a Yunieski. A Sancti Spíritus sabía que le lanzaría, pues Víctor me dijo que me iba a poner a abrir y, por supuesto, yo no quería quedar mal, pero te soy honesto me sentía raro, tuve que enfrentar a Ismel, que es mi amigo. Entonces, como yo conocía a todos los Gallos les pude ganar, realmente quería demostrar que me dejaron fuera por gusto, pero al final es la gente mía.

¿Qué cambió tanto en Licor: la motivación, la preparación?

La motivación es importante, allá entrenamos mucho en la arena, vamos dos veces a la semana a Varadero, se trabaja mucho el control, con tiros a corta distancia entre dos lanzadores, sin ponerle mucho a la bola, así llegué a tirar 89 millas.

La derrota matancera ante la Isla es tema obligado…

El público es muy exigente, sobre todo con Víctor, creo que al final se había agotado el pitcheo, no fue fácil ese último momento. Él nos dijo: “Regalamos el juego por los errores que hicimos”, el público se portó bien, no hubo gritería ni nada de eso, pero sí hubo tristeza, claro.

¿No crees que también a la dirección de Matanzas se le fue la mano con el cambia cambia de pitchers?

Lo de Víctor es ganar el juego, no importa si pone a 12 lanzadores, lo bueno es que, no a mí, a ninguno lo deja parpadear.

Luego de la medalla de bronce en la actual serie, en unos días te insertarás en la campaña provincial de Matanzas. ¿Cocodrilo definitivamente?

Estaré con el equipo del municipio de Matanzas. Ya no vuelvo, pedí la baja de aquí definitivamente. Estoy lejos de la familia, pero allá desde el primer día sentí mucho apoyo de todo el mundo, me llevaban y me traían a Yaguajay. No obstante, me hubiera alegrado jugar con Sancti Spíritus, pero como no se me dio la oportunidad…, por tanto sí, ahora ya soy matancero.

Elsa Ramos

Texto de Elsa Ramos
Premio Nacional de Periodismo Juan Gualberto Gómez por la obra del año (2014, 2018 y 2019). Máster en Ciencias de la Comunicación. Especializada en temas deportivos.

Comentario

  1. ESO PASA CUANDO VIVIMOS EN PROVINCIAS OSCURA SE NOTA QUE LICOR NO LO LLAMO VICTOR NI FUE A BUSCARLO FUE EL QUE FUE DETRAS DE VICTOR Y AHI ESTA EL RESULTADO E INTERES QUE HA MOSTRADO EL DEPORTISTA INTERES QUE SE LE NEGO EN NUESTRA PROVINCIA DESDE EL SACROSANTO GOURRIL COMO DIRECTOR LOS UNICOS QUE TENIAS CALIDAD ERAN SUS HIJO POR ESO NUNCA GANO UN CAPEONATO HACE FALTA UN VICTOR AQUI HAYS QUE PREGUNTARLE A SANTOYA SI VA REGRESAR ALGUN DIA TAL VEZ A VER A SU FAMILIA

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