Luminaria más allá del libro impreso (+fotos)

Uno de los anhelos de la editorial espirituana es aprovechar el escenario virtual, por lo que han creado un pequeño set donde grabar a los escritores del territorio para promocionar sus obras

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El colectivo de Ediciones Luminaria labora constantemente en la promoción de los textos de autores espirituanos. (Foto: Facebook)

Desde el mismo instante en que un grupo de entusiastas espirituanos soñó en 1989 con compartir en textos impresos las letras de los creadores del territorio ha aprendido a crecerse, a pesar de las adversidades del contexto. De los primeros plaquettes y libros hasta los actuales videos promocionales mucha constancia e ingenio han debido inyectar quienes moldean la historia de Ediciones Luminaria.

“Nos hemos adaptado a cada momento porque somos más que la impresión de libros. Este es un proyecto sociocultural que ha estado en la calle y ahora nos volcamos a un escenario nuevo: el digital”, opina Luis Mateo, director de la institución.

Precisamente, en ese camino transita el equipo que en el pasado mes de diciembre celebró sus 20 años de existencia integrado al Sistema de Ediciones Territoriales del país con la alegría de contar con cerca de 5 millones de ejemplares y de más de 7 000 títulos.

“Siento que estamos igual que en aquel período, cuando nos tuvimos que adaptar al sistema de impresión digital de alta velocidad mediante la Risograph, de fabricación japonesa; ahora tenemos que hacerlo para aprovechar todas las potencialidades digitales”.

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De izquierda a derecha Luis Mateo, Carlos Águila Sierra y Dariel Enrique en el set de filmación. Foto / Arturo Delgado

Uno de los retos en ese anhelo tocó las puertas del colectivo este mes, cuando a nivel de país se provocó con la iniciativa de Marzo Literario, festival virtual insertado dentro de la Jornada del Instituto Cubano del Libro y dedicado al entrañable poeta Sigfredo Ariel, recientemente fallecido.

“Desde que se hizo pública la convocatoria comenzamos a pensar cómo podríamos, desde aquí, hacernos sentir. Hay una pandemia que inevitablemente nos frena, por lo que nos ajustamos a las condiciones reales. Creímos que la promoción mediante videos podría funcionar de forma efectiva, de ahí que acondicionamos para esa función el local donde se imprime y edita”.

Una pequeña esquina es el set. Las paredes húmedas y descascaradas del área se empapelaron con hojas recicladas de impresiones fallidas. El logotipo de la editorial en blanco y negro con fondo blanco es el único agregado a la silla de madera que permite que nuestros escritores dialoguen con internautas sobre sus propuestas.

“Por el momento solo se graba a los autores de los 17 libros que debido a la pandemia también se habían quedado rezagados en el proceso complejo de ver la luz, pero ya se terminaron y hoy están a la venta en las librerías de la provincia”, añadió el directivo.

La franquicia de los verdugos, de Pedro Luis Rodríguez; Cuaderno de la España entrañable, de Ramón Luis Herrera; La jirafa Berta, de José Miguel Quintana Cañizares… son algunas de las propuestas de la lista que con solo un clic se pueden conocer mediante la red social Facebook.

En 2012, Luminaria esbozó el proyecto Luz digital durante la Feria del Libro

DE DESEOS Y OTROS DEMONIOS

El universo digital ha estado en el tintero de Ediciones Luminaria desde el 2012, según cuenta Luis Mateo. Es esa la fecha que se registra como la primera vez que se atrevieron a soñar con crear textos en ese formato.

“Hoy la gente sale del mundo digital a comer y regresa. Estamos insertados en una sociedad digitalizada y hay que alfabetizarse —si es ese el término adecuado— para integrarse”, acota.

Pero solo de anhelos no se vive. Dos computadoras prácticamente obsoletas llegadas allí en el 2000, incompatibles con los programas para la creación de productos atractivos y didácticos; ausencia de un aire acondicionado —la misma causa por la que cuando imprimen varias tiradas deben esperar al otro día para realizar el proceso al reverso del mismo papel—; una conexión con ancho de banda ínfimo, incapaz de permitir hacer múltiples búsquedas al unísono, son frenos en las ansias de incursionar en el competitivo mercado digital.

“No nos hemos cruzados de brazos a esperar por el vital equipamiento. Creamos el proyecto Luz digital que es la entrada de Luminaria no solo con el libro en ese formato, sino su presencia permanente en todas las redes sociales”.

De ahí que hoy el colectivo aguarde por el contrato con Cubaliteraria, portal de la Literatura Cubana que entre otras funciones comercializa y promociona los textos en el escenario virtual, para adentrarse en una plataforma que deja diariamente ganancias sustanciales a quienes colocan productos en los repositorios digitales.

“La idea no es crear solo libros, sino todo un paquete literario para que el lector reciba además audio, imágenes en movimiento, incluso, hasta videos en que el autor pueda acompañar ese mágico proceso que es la lectura”.

Precisamente, esos proyectos mantienen en vela al joven Carlos Manuel Águila Sierra, egresado de la otrora Academia de Artes Plásticas Oscar Fernández Morera, quien considera que le permitirá ampliar sus potencialidades como artista.

Mas, como ha sucedido desde el primer día, el equipo de Ediciones Luminaria debe crecerse e incorporar nuevas competencias profesionales. No es secreto que el libro electrónico ha transformando profundamente el ámbito editorial al establecer nuevas maneras de escribir, leer y organizar los fondos bibliográficos.

Al revisar el perfil institucional en Facebook de la editorial, con un poco más de 225 amigos, resulta evidente que aún el panorama digital es un mundo por descubrir a plenitud. Hacia allí deben volcar con mejores resultados su ya identificado talón de Aquiles: la promoción. De lograr que todos los escritores de la provincia, su red institucional y los líderes culturales del país le sigan y cada uno replique sus publicaciones podrían rozar su sueño de que la literatura con sello Luminaria sea referente.

En 2009 Luminaria compartió en Villa Clara con el proyecto La Piedra Lunar

Para ello también precisa de ofrecer productos pensados según los códigos multimediales, de acuerdo a los diferentes tipos de públicos y los temas y géneros, en consonancia con las carencias y necesidades de los lectores potenciales. Beber de quienes ya tienen un camino como el proyecto santiaguero Claustrofobias, plataforma de promoción y publicidad de la literatura hecha en Cuba y de sus escritores en todo el mundo, puede ser un punto a favor.

“Creemos muy oportuno aprovechar que aún nuestros libros tienen el mismo precio de antaño. En las librerías están muchos de ellos y los lectores no lo saben. No puede pasar igual, cuando los llevemos a la web”, reflexiona Mateo.

En ese tránsito entre bajas y altas, como todo proyecto humano, Ediciones Luminaria también enfrenta la histórica ausencia de papel y tinta debido al recrudecimiento del bloqueo norteamericano que intenta asfixiar a la isla, pero no ha perdido oportunidad para dialogar con los públicos, ya sea desde el portal de la casa de uno de los autores del patio o en un espacio abierto.

“En medio de tantas limitaciones nos planificaremos para que Luminaria nos continúe acompañando con su luz”, concluyó el directivo.

2 comentarios

  1. Muy bien, orgullosos de recibir una maquina hecha por los capitalistas para adoctrinar en un país comunista

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