“Marcos llegó aquí sin caminar y gracias a Dios ya lo hace, con un poquito de defecto en uno de sus piecitos, pero camina. Su madre y yo teníamos miedo, preocupaciones, porque él no mostraba un desarrollo igual al de otros niños de su edad, pero desde que comenzó en este programa, hace unos 10 meses, esos temores comenzaron a cambiar y, en la medida que avanzaba el tratamiento, las esperanzas de verlo caminar sin la ayuda de nadie crecieron”. Así confiesa Maikel Castillo, el padre que agradece a defectólogas, rehabilitadoras, psicopedagogas y logopedas, entre otras especialistas, el interés y el amor con que acogieron a su niño.
En un pequeño ranchón situado dentro de la Feria Delio Luna Echemendía, de Sancti Spíritus, funciona desde el 2005 el Centro Provincial de Equinoterapia, como parte de un programa destinado a rehabilitar a niños con afectaciones en su desarrollo físico, psicológico, cognitivo o social. Allí acuden diariamente o en días alternos 26 pacientes que con anterioridad fueron evaluados y remitidos para que reciban tratamientos por parte de varios técnicos subordinados al Inder, Educación y Salud, y que se complementa con los ejercicios sobre el lomo del caballo, que es atendido, al igual que la instalación, por la Unidad Empresarial de Base Flora y Fauna de Arroyo Blanco.
LA EQUINOTERAPIA POR DENTRO
Para Elena Cepeda Cruz, equinoterapeuta que pertenece al sector de Educación, desde que comenzó en este programa, su trabajo se relaciona con los ejercicios que se realizan sobre el lomo de Muñeco, el único caballo con que cuenta este centro y que, por sus características raciales y la forma dócil conque fue domado, resulta ideal para el desarrollo de esta actividad.

“Lo que más disfruto —aclara Elena— es poder apreciar la evolución a favor de la salud física y mental de cada pequeño, sin dudas algo muy reconfortante, pues a la vuelta de unos meses muchos de los que llegaron sin caminar o sin poder hablar comienzan a experimentar ese beneficio, lo que se logra también cuando los padres colaboran y en sus propios hogares continúan enfatizando en la rehabilitación”.
La bibliografía señala: “La equinoterapia consiste en aprovechar el movimiento tridimensional, la temperatura corporal y el ritmo cardiaco del corazón del caballo, además de que el contacto con el animal aporta facetas terapéuticas en niveles cognitivos y de personalidad. Los niños que acuden a este programa, al tener relación directa con el equino, canalizan sus energías, ganan confianza, seguridad y destreza, al punto de convertirse en seres humanos más sociables”.
Y esa es la máxima por la que los padres de Marquito, como los de otros pequeños que en alguna etapa de sus vidas pasaron por este imprescindible lugar, agradecen las manos duras y a la vez suaves de las rehabilitadoras, que con pasión realizan el tratamiento de forma individual, en dependencia de las patologías para cada caso.
COMO HIJOS PROPIOS
A Mairí Martínez Rodríguez, rehabilitadora de Salud que labora también en el Centro Provincial de Equinoterapia, la experiencia acumulada en los 12 años que lleva en esta actividad le permite narrar incontables vivencias. “Aquí he visto de todo, desde pequeños que llegan en silla de ruedas y se van caminando, hasta padres que vienen con sus sueños destruidos y logran encontrar respuestas para sus hijos.
“Nosotros les realizamos una rehabilitación completa —explica— para verlos mejorar cada día y trabajamos con cada uno de ellos en el colchón. Estamos atendiendo casos de parálisis cerebral y para ello utilizamos varios implementos como la pelota, el rodillo, la mesa bíper de estación, la mesa de vaivén, pero luego el tratamiento se complementa con el caballo.
“En esto interviene también el tratamiento logopédico, porque esos niños tienen una afectación en el lenguaje debido a su propia enfermedad, estamos hablando de una lesión estática del sistema nervioso central que puede perturbar, además, la visión y hasta la audición”.
¿Y logran recuperar sus funciones?
“Sí, hemos atendido pacientes con distintas afecciones que mejoran mucho. Ellos vienen diagnosticados por un fisiatra, pero aquí tenemos también a la doctora Maydoli, que cada miércoles les da seguimiento y mensualmente se evalúa el desarrollo de los niños, así como los avances con cada uno de los tratamientos.
“Pero siempre que me enfrento a un niño recuerdo las palabras de un antiguo profesor cuando decía que la rehabilitación consta de tres cosas importantes: corazón, alma y mente, porque cuando uno se entrega como si fueran nuestros propios hijos, cuando aplicamos los conocimientos adecuadamente, aunque no existan todos los medios necesarios, el paciente logra en poco tiempo incorporarse a las actividades de la vida diaria y lo hace con mucha satisfacción para él y su familia”.
PADECIMIENTOS DEL PROGRAMA
Desde la visión de Yenys Calderín Ibáñez, especialista en Defectología, que, de conjunto con la logopeda, presta servicio en el Centro de Equinoterapia Provincial, aunque esta resulta una de las labores más nobles y humanas a las que se ha enfrentado en los últimos tiempos, en ocasiones tiene que crecerse para superar algunos problemas que pueden afectar su desempeño.
¿A qué dificultades fundamentales se enfrentan?
“Nuestro trabajo es maravilloso —comenta— y todos los especialistas que intervenimos en esta noble y humana tarea nos sentimos muy contentos en poder ayudar a que los niños logren mejorías significativas, pero no todo es color de rosa. En la misma medida que sentimos satisfacción, también estamos insatisfechos con una serie de deficiencias que deben ser solucionadas.
“Por ejemplo, la escasa alimentación que recibe el caballo, que tiene que poseer el peso corporal establecido para poder realizar los ejercicios con los niños y, debido a la falta de pienso, miel o yerba que aseguren su dieta, pierde libras”, reitera Yenys.

Similares inquietudes afloran en el resto del personal encargado de realizar los tratamientos; algunas las han planteado a las instituciones correspondientes y, aunque existen promesas, la solución aún no se ha concretado. Igual de preocupante es la falta de agua potable para la limpieza del lugar y el lavado de las manos de las técnicas y los niños, entre otros usos. Incluso Roberto, el cuidador del caballo, debe llevarlo hasta su casa, distante a unas cuantas cuadras del centro, para darle de beber.
A estas deficiencias se suma la situación que presenta el piso, con barreras arquitectónicas debido a la rotura del mismo, provocada por las raíces de los árboles; no obstante, en los últimos tiempos se recibieron donaciones de algunos medios educativos y otros recursos para trabajar, algunos de estos entregados por Salud, Educación y por la mipyme Cronos, que radica dentro de la propia Feria Agropecuaria.
Al desandar este espacio es sencillo comprobar que la equinoterapia abre nuevos horizontes para quienes la necesitan, por lo que, en medio de serias limitaciones económicas, hay familias que traen a los niños desde Cabaiguán, Taguasco, Jatibonico y otros territorios para que reciban este tratamiento; por esa razón, urge resolver los problemas que afectan su desarrollo.
Esa misma ilusión mantienen los padres que llegaron con sus sueños rotos y sus pequeños en sillas de ruedas, quienes, gracias a este programa, recuperaron sus funciones, caminaron o hablaron, porque los tratamientos de rehabilitación y las cabalgatas sobre el lomo de Muñeco los devolvieron a la sociedad mucho más felices que cuando llegaron.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus
















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