Aun cuando Cuba le negó otra vez la posibilidad de hacer historia, Frederich Cepeda Cruz estará omnipresente en el VI Clásico Mundial de Béisbol que iniciará en unos días.
Y lo hará por todo lo que hizo en sus cuatro participaciones (2006-2009-2013-2017) en la magna cita de la pelota mundial, en las que archiva números que hoy constituyen récords para el evento, aun cuando no tuvo la dicha de ser llamado a filas para la quinta edición ni la sexta que está por comenzar.
Cuando fue excluido del equipo hace tres años, se le privó del privilegio de haber sido, en ese momento, el único jugador de este país en asistir a los cinco Clásicos y uno de los dos del mundo en hacerlo, pues Venezuela sí respetó la alcurnia y la historia de Miguel Cabrera y le abrió “un hueco” en la alineación para que el legendario pelotero concretara ese sueño y esa marca, más allá de sí rendía o no, una práctica que otros países han hecho en diferentes deportes, por un elemental respeto a la historia, al honor, a la gloria.
Pero la selección cubana le pasó por encima a todo eso y no lo concibió ni como jugador de cambio, a pesar de que entonces mereció ser incluido por su rendimiento en la Serie Nacional, cuando fue líder de bateo. Su posible puesto fue asumido por peloteros que jugaban en el exterior, no todos con suficientes argumentos para hacerlo, tal como demostró luego el propio evento.
Esta vez tampoco recibió los beneficios de la inclusión bajo argumentos contradictorios, a pesar de su rendimiento en la última Liga Élite, en la que fue seleccionado jugador más valioso de los play off y de promediar por encima de los 300 (364) en la Serie 64.
Al parecer, no fue visto como el líder natural que es, pues la “evidencia” de la edad cayó al piso al ser llamados a filas dos longevos: Alexei Ramírez y Alfredo Despaigne. Este último, por cierto, sí tendrá la posibilidad de ser el único cubano en asistir a cinco Clásicos y eso es también muy bueno porque, a pesar de los criterios en contra, revindica a otro de los grandes.

Pero volvamos a quien muchos apodan Míster Clásico. Y es que ciertamente lo es; no ya entre cubanos, sino entre las decenas de participantes en esos certámenes, el espirituano preserva una buena cantidad de récords ofensivos.
Es primero en hits con 32, en dobles (8), empatado con el canadiense Justin Morneau, en carreras impulsadas (23), en anotadas (19), boletos (22) y en total de bases recorridas (60).
Hasta el Clásico anterior lideraba los jonrones (6), pero pasó al segundo puesto histórico cuando su compatriota Despaigne lo superó y llegó a 7.
Sigue entre los primeros en partidos jugados (25), veces al bate (108), average (381), OPS (1 223), OBP (509) y slugging (714).
Además, es de los pocos nacionales que han tenido el privilegio de figurar en un Todos Estrellas, cuando fue seleccionado como el mejor jardinero izquierdo en la segunda edición del año 2009. Fue justo esta su mejor incursión de manera individual, cuando en solo seis juegos el espirituano acaparó los números más suculentos: promedio de bateo (500), jonrones (3) e impulsadas (10).
En el caso de este último departamento, valga recalcar que es el pelotero cubano que más carreras ha impulsado en una edición y si no tiene la primacía absoluta entre todos los jugadores es porque el fenómeno japonés Masataka Yoshida impulsó 13 en el último evento, aunque en muchos más juegos, ya que su equipo es el actual campeón.
En resultados colectivos guarda el privilegio de haber inaugurado las ediciones de los Clásicos allá en el 2006 y, por ello, su historial brilla con la medalla de plata alcanzada por Cuba en ese debut, la única presea que ha logrado colgarse en cinco versiones. Y a esta el espirituano le otorgó un brillo particular cuando en el partido por el oro vs. Japón levantó tribunas y esperanzas con un jonrón en el octavo inning, que trajo dos carreras, luego de haber remolcado una en el sexto con un doble cuando muy pocos descifraban los envíos de los nipones.

Su trayectoria le valió para estar incluido en el llamado equipo ideal dado a conocer tras pasar los primeros cuatro eventos.
A la historia de los Clásicos, Cepeda le suma la labrada en las Series Nacionales para convertirse en leyenda mundial: líder en hits con 2 578, en dobles (498), en extrabases (935), carreras impulsadas (1 526), comparecencias al bate (10 172), total de bases (4 333), bases por bola (2 314), OBP (4 991), y tercero en jonrones (383).
Cepeda estará omnipresente en el próximo Clásico. Por el lógico peso de la vida y del deporte, quizás algunos de sus récords se irán, pero otros quedarán intactos para agrandar la mística de quien sigue siendo referente, símbolo, leyenda.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus













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