Lograr la unidad entre los jóvenes artistas fue el pretexto del llamado del Comandante en Jefe Fidel Castro en el año 1986 que dio vida a la Asociación Hermanos Saíz (AHS).
Tres espirituanos fueron testigos entonces del diálogo del líder cubano con representantes del Movimiento de la Nueva Trova y las brigadas Raúl Gómez García y Hermanos Saíz. Tras intercambiar durante horas y explicar particularidades del contexto poco conocidas, quedaron en la memoria colectiva el nombre de esas organizaciones con historias propias y prestigio indiscutible. Ante los ojos de Cuba nació la AHS.
“Fidel vio con una claridad extrema que la unidad había que ganarla en todos los sectores del país —rememoró Juan Eduardo Bernal Echemendía (Juanelo)—. No podía faltar la unidad en los jóvenes y artistas porque conocía la proyección de vanguardia de ese grupo etario. Se trataba de aprovechar también de ellos la experiencia y visión de futuro”.
Fue una de las tantas opiniones compartidas junto a otros dos espirituanos asistentes al encuentro nacional: el músico Carlos Manuel Borroto y el teatrista Jose Meneses. Volver a aquellas horas y evocar cómo la organización encontró terreno en este territorio centró el espacio Decenios, del Comité Provincial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac).
“La AHS me permitió prácticamente hacer mi obra —enfatizó uno de los líderes más experimentados en activo de las artes escénicas yayaberas—. Teatro Garabato fue un proyecto de la organización. Gesté, además, un sueño que siempre tuve y que luego se malogró, las Lunas de Invierno. Ese evento llegó a caracterizar a Sancti Spíritus. Trajo hasta aquí de todo y sin cobrar un centavo. Precisamente, tuvo tanto impacto que la AHS decidió en una ocasión entregar su máximo reconocimiento Maestro de Juventudes a René Fernández en una de las ediciones”.

La mañana en la sede del Comité Provincial de la Uneac en Sancti Spíritus, amenizada por la música en vivo del Septeto Juvenil, acogió muchas anécdotas. Los tres espirituanos regresaron a las cruzadas artísticas por las sabanas sierpenses o los cañaverales, las batallas por contar con una Casa del Joven creador, el acompañamiento político de otras organizaciones y la realización de acciones poco convencionales, como un concierto iniciado en el techo del Museo de Arte Colonial.
Convencidos de que la AHS es necesaria y que cuando se es miembro jamás se abandona, los tres espirituanos recibieron reconocimientos de la actual dirección de la filial espirituana de la organización.
Igualmente, el artista audiovisual Carlo Figueroa fue agasajado por formar parte de la membresía de la AHS, donde mereció reconocimientos por sus creaciones.
Así, concluyó en Sancti Spíritus el programa de homenaje a las cuatro décadas de la organización, eternamente joven.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus











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