Cuba entre la Serie de las Américas y el Clásico Mundial (+calendario)

La cita de Caracas constituye una tabla de salvación de cara a su principal compromiso internacional

El conjunto cubano tiene ante sí un gran desafío. (Foto: Boris Luis Cabrera)

Para lo enrevesado que ha tenido Cuba su calendario beisbolero de finales de año y principios del 2026, su participación en la II Serie de las Américas de Béisbol, desde este 5 de febrero en Caracas, capital de Venezuela, viene a ser, más que todo como una ronda de consuelo o una tabla de salvación de cara a su principal compromiso de los últimos y futuros tiempos: el VI Clásico Mundial.

Y lo es, a mi juicio, porque no ha existido en el horizonte ningún otro evento que le permita a la armada cubana, al menos, jugar con otros peloteros que no sean los propios, es decir, que pueda rozar con nóminas diferentes a las que “cocinan” entre sí en la Serie Nacional.

No ha sido porque no ha querido. Lo primero es que hace rato internacionalmente el béisbol ha restringido cada vez más sus eventos; lo otro, es que la exclusión de Cuba de la Serie de Caribe la privó de intervenir en un torneo que le hubiese dado algún fogueo. Pero ya se ha escrito bastante sobre las razones de esa ausencia.

Únale a ello las complicaciones que ha sufrido el calendario de la postemporada de la Serie Nacional, al punto de que es febrero y aún se juega la semifinal de cuatro equipos, por lo que queda bastante tiempo a la pelota doméstica en una cartelera que pugna por mantener la atención de los seguidores, en medio de las expectativas que puede generar la II Serie de las Américas y lo que ya acapara el VI Clásico, el plato fuerte que se robará en días todo el show.

La Serie de las Américas no es tampoco el mejor de los medidores, aunque Cuba tiene claras sus intenciones más allá de preseas, por las que luchará, de todos modos, según se desprende de los pronósticos anunciados por el mánager debutante Germán Mesa. “No me gusta ir a los torneos a participar, yo quiero ir a discutir, vamos por una medalla”.

Pero es lo que apareció previo al Clásico; incluso, menos mal que se concretó luego de que su sede inicial, Panamá, renunciara por problemas logísticos. Aunque no asiste con los mismos hombres que estarán en la fiesta grande, algunos deben repetir, mientras el cuerpo de dirección puede entrenarse, más allá de la disparidad en las calidades de uno y otro evento.

Lo importante del torneo de Caracas es que Cuba juegue. Para ello tiene a las nóminas de Nicaragua, Argentina, Curazao, Panamá, Colombia y el país anfitrión.

Como “nombres”, cinco de las naciones que animan el evento, se repetirán en el Sexto Clásico. Y lo de la aclaración es intencional ya que se sabe que no se alistarán los mismos peloteros.

Tampoco puede perderse de vista un detalle. El estreno para el béisbol cubano en la primera edición del pasado año no pudo ser peor cuando Cuba, defendida por el campeón nacional Las Tunas, solo ganó un partido de cuatro y dos de las derrotas fueron por nocaut.

Para Sancti Spíritus resulta un aliciente de que al menos uno de sus representantes haya podido vestir la franela del Cuba para esta Serie de las Américas después que en la última selección fueran excluidos todos los inicialmente preseleccionados.

El honor correspondió al derecho Yankiel Mauris, quien fue inscrito en el roster tras otro buen desempeño en la Serie Nacional 64, en la que ganó 7 y salvó 7, en tanto exhibió un galáctico 1.40 PLC que, si no lo llevó al primado de ese departamento en la campaña, fue porque estuvo unas pocas entradas por debajo de las exigidas para luchar por los liderazgos individuales de pitcheo.

Al lanzador se une el entrenador Rafael Muñoz Medina, quien conforma el cuerpo de dirección tras haber participado en el V Clásico en similar función.

Lo cierto es que Cuba tiene tres eventos seguidos en la mira: la Serie Nacional para definir su campeón, la II Serie de las Américas para foguearse y el VI Clásico para probarse, otra vez.

Y este, a medida que se acerca su arrancada en menos de un mes, genera, lógicamente, todas las polémicas habidas y por haber y en esta tierra el suspenso es saber quiénes serán los que le pondrán nombre a cada una de las posiciones del Cuba para el evento,

Pero ese será un problema de más adelante, pues hasta que no se hagan oficiales las nóminas de 28 es mucha la especulación que rondará sobre los peloteros que juegan fuera del país, incluidos los de la MLB que sean llamados o que quieran defender el uniforme de la isla.

Por las tendencias más recientes y desde que se lanzó la convocatoria para el evento, son varios los que dijeron “sí”, “a lo mejor”, “vamos a ver” y luego declinaron o no confirmaron por disímiles razones, casi todas asociadas a otorgarles mayor prioridad a los entrenamientos previos al inicio de la próxima temporada de las Grandes Ligas y, hasta ahora, se incluyen jugadores como Andy Pagés, Andy Ibáñez, Yunior Tur, Daysbel Hernández…

Pero esa película ya se vivió en la edición anterior y tuvo varios “rollos” en su puesta en pantalla.

En verdad, aunque estos son los que generan el mayor cosquilleo mediático y todo el mundo sabe por qué, en esta previa algunos ni se detienen a mirar una de las fortalezas que tiene Cuba: la de sus lanzadores inscritos en la liga japonesa: Liván Moinelo y Raidel Martínez, quienes hicieron historia en la última temporada, sobre todo el primero seleccionado como Jugador Más Valioso.

De momento, ya se sabe que Cuba competirá en el grupo A, con sede en el estadio Hiram Bithorn de San Juan, Puerto Rico, junto a Canadá, Panamá, Colombia y los anfitriones.

En general, serán cuatro los grupos y 20 los países participantes que jugarán en Miami, Houston, San Juan y Tokio, con la ronda final en Miami.

Mas, sobre el Clásico, opciones y pronósticos habrá tiempo para hablar y escribir.

Elsa Ramos

Texto de Elsa Ramos
Premio Nacional de Periodismo Juan Gualberto Gómez por la obra del año (2014, 2018 y 2019). Máster en Ciencias de la Comunicación. Especializada en temas deportivos.

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