“Cuba es un país de paz, pero no le teme a la guerra”

Así lo afirmó el presidente cubano Miguel Díaz-Canel en una entrevista concedida a la revista estadounidense Newsweek, que adelantó la portada de su número que saldrá el 22 de abril

NEWSWEEK: Usted ha confirmado que los EE.UU y Cuba están actualmente sosteniendo conversaciones, y usted ha propuesto cooperación en áreas tales como las ciencias, la migración, medidas contra el narcotráfico. El Presidente Trump parece buscar un cambio de régimen. ¿Usted cree que es posible llegar a un acuerdo y que la diplomacia podría imponerse?

DÍAZ-CANEL: Creo que el diálogo es posible, y creo que podemos alcanzar algunos acuerdos, pero es difícil. ¿Por qué podemos decir estas dos cosas?

Podemos tener un diálogo porque a través de los años de revolución siempre ha habido una disposición por la parte cubana a mantener una relación civilizada, entre vecinos con los Estados Unidos, independientemente de nuestras diferencias ideológicas.

Hay muchas áreas comunes en las cuales podemos trabajar, y no solo pudiéramos trabajar, sino que también pudiéramos alcanzar acuerdos beneficiosos para ambos pueblos y ambas naciones.

Pero siempre hemos mantenido que éste tiene que ser un diálogo respetuoso en igualdad de condiciones, con respeto a nuestra soberanía, a nuestro sistema político, a nuestra autodeterminación y sobre la base de la reciprocidad y de conformidad con el derecho internacional.

También le digo que el diálogo es posible porque en otras ocasiones con otras administraciones de los EE.UU, hemos sido capaces de establecer el diálogo, y hemos sido capaces de conversar sobre asuntos de interés común. En algunos casos, hemos tenido más éxito que en otros. Pero estas dos reacciones explican el por qué hay una posibilidad.

Por otro lado, ¿qué factores dificultan más el diálogo? Primeramente, en los Estados Unidos, en la sociedad estadounidense, hay algunos sectores que son muy contrarios a cualquier tipo de diálogo con Cuba.

Además, esta relación entre Cuba y los Estados Unidos es asimétrica, la potencia que es Estados Unidos siempre se ha erigido como el agresor, y la pequeña isla de Cuba siempre ha sido la nación y el país que ha estado bajo esta agresión.

A menudo hemos tenido conversaciones y alcanzado acuerdos, y Cuba siempre ha cumplido sus compromisos. Pero en varias ocasiones, el gobierno de Estados Unidos ha incumplido sus compromisos.

Pero, por otro lado, durante 67 años ha existido por parte de los Estados Unidos, una política de hostilidad, agresión, y amenazas, una política de bloqueo, de bloqueo reforzado, y ahora, mucho más seriamente recrudecido con un cruel bloqueo energético.

Es evidente que nuestro país está sufriendo una agresión multidimensional por parte de Estados Unidos, con efectos devastadores en la vida de la población.

Y, por otro lado, hay actualmente acciones del gobierno de los Estados Unidos –que proponen supuestas conversaciones con otras naciones, solo para atacar a esas naciones con posterioridad. Y todo esto indudablemente genera un clima de desconfianza entre nuestra gente.

Pero yo sí creo que podemos entablar un diálogo y negociar acuerdos. Podemos alcanzar acuerdos en asuntos tales como la migración, la seguridad, el medio ambiente, ciencias e innovación, comercio, educación, cultura y deportes. También podemos acoger inversiones de firmas estadounidenses en Cuba, y podemos desarrollar el comercio entre ambas naciones.

Y también podemos poner en marcha programas sobre proyectos de beneficio mutuo en diversos ámbitos de nuestra economía. Y si se consolida el diálogo y se alcanzan acuerdos en este ámbito, estoy seguro de que serán acuerdos mutuamente beneficiosos para ambas naciones y ambos pueblos.

Y esto nos permitiría dar pasos firmes en la creación de espacios de entendimiento que nos alejen de la confrontación. Porque lo que creo es que el pueblo cubano y el estadounidense merecen tener la oportunidad de trabajar en un clima de paz, amistad y cooperación en lugar de entrar en guerra.

NEWSWEEK: Usted mencionó que esta administración estadounidense tiene un precedente de recurrir a la acción militar en medio de negociaciones. Hemos visto eso en los casos de Irán y Venezuela, y el Presidente Trump ha dicho que Cuba puede ser el próximo objetivo en algunas de sus declaraciones. Si la diplomacia falla o no se obtienen los resultados que se buscan, ¿le preocupa una potencial operación militar de EE.UU. contra Cuba? ¿Hay alguna estrategia defensiva contra eso?

DÍAZ-CANEL: Cuba no es un país de guerra. Es un país de paz que promueve la solidaridad y la cooperación. Pero Cuba no le teme a la guerra. Tenemos una doctrina de defensa denominada “Guerra de todo el pueblo”, que no es una doctrina agresiva, sino más bien defensiva, con la participación de todo el pueblo.

Cuba no representa una amenaza para los Estados Unidos –y mucho menos una amenaza “inusual y extraordinaria” como se ha alegado como pretexto para una orden ejecutiva. Y no digo esto solo para responder a tu pregunta, sino porque Cuba lo ha demostrado a lo largo de su historia en el contexto de Estados Unidos y del mundo.

Por tanto, no hay pretexto, no hay excusa, para que Estados Unidos recurra a la agresión militar como una vía para resolver nuestras diferencias.

Sin embargo, constantemente, y sobre todo en los últimos meses y semanas, hemos asistido a toda esta retórica por parte de un representante oficial del gobierno de los Estados Unidos que anuncia una agresión militar contra Cuba, establece plazos sobre cuánto tiempo durará la Revolución Cubana y fija fechas hasta cuándo vamos a resistir antes de que nos invadan.

Y hay una frase que es muy, muy ejemplar, altamente ilustrativa, de esa mentalidad ultraconservadora. Es cuando dicen: “Hemos aplicado toda la presión posible contra Cuba” —reconociendo así que efectivamente existió un bloqueo brutal, que ahora niegan— y luego inmediatamente añaden: “por lo tanto, nuestra única opción restante es tomar el control y aniquilarla.”

Es toda una posición beligerante y agresiva y bien alejada de nuestras propuestas de conversación con Estados Unidos. Por tanto, tenemos la responsabilidad de prepararnos para la defensa del país.

No es la primera vez en nuestra historia; desde hace 67 años, la posibilidad de una agresión, de una amenaza militar, siempre ha estado presente.

Y por eso nos preparamos para la defensa —no para atacar, sino para defendernos— y para que esta preparación para la defensa, esta firmeza, esta disposición del pueblo a defender la revolución, a defender nuestra soberanía y a defender nuestra independencia, sirva también para evitar la confrontación.

Para quienes ejercemos el liderazgo, para quienes se nos han confiado responsabilidades de dirección en el seno de la revolución, nuestro compromiso es con el pueblo y con la Revolución Cubana, con su labor, con la soberanía y con la independencia del país.

Por consiguiente, esto lleva consigo la convicción implícita de que estamos preparados para dar nuestras vidas por la revolución –por su vida, por soberanía y por su independencia. No nos preocupa nuestra seguridad personal. Siempre nos esforzaremos por evitar la guerra. Siempre trabajaremos por la paz. Pero si se produce una agresión militar, responderemos, lucharemos, nos defenderemos, y si caemos en combate, morir por la patria es vivir.

Lo que debemos hacer, pues, es preparar al país para evitar una agresión y prepararlo para su defensa militar, porque lo que nos preocupa es el destino de nuestro pueblo y el futuro de la nación cubana.

Asimismo, puedo afirmar con absoluta certeza y honestidad que una acción militar contra Cuba —además de ser una situación sumamente vergonzosa— provocaría inmensas pérdidas tanto para las naciones como para los pueblos. La pérdida de vidas y la destrucción material serían incalculables. Tal acto de agresión sería extremadamente costoso en todos los aspectos, y no es lo que nuestros pueblos merecen.

Les reitero que nuestros pueblos merecen la paz, la posibilidad de vivir en un ambiente de amistad, de cooperar y de disfrutar de libertad plena para forjar una relación genuina y de buena vecindad.

Creo que esto es lo verdaderamente constructivo y lo que realmente ofrece una visión emancipadora respecto a la posibilidad de resolver las diferencias bilaterales a través del diálogo.

NEWSWEEK: Dado los métodos que esta administración ha empleado contra países extranjeros, ¿ahora mismo no le preocupa su propia seguridad personal y libertad, ni los esfuerzos por encontrar colaboradores dentro del gobierno de Cuba?

DÍAZ-CANEL: Como dije al principio, No me preocupa mi seguridad personal. El liderazgo del Estado, el partido y la revolución cubanos es colectivo. Y las decisiones se toman de forma colectiva.

Operamos sobre la base de una unidad monolítica, una cohesión ideológica y una disciplina revolucionaria. Además, existe una amplia conexión con el pueblo, así como una participación popular en la toma de decisiones respecto a los procesos fundamentales que se llevan a cabo.

Por lo tanto, la seguridad del país es también una construcción colectiva en la que hay un protagonista fundamental: el pueblo, actuando y montando guardia.

Y cuando esto ocurre, la traición se vuelve extremadamente difícil. Se vuelve extremadamente difícil para cualquiera forjar con éxito un acuerdo paralelo que socave nuestro orden constitucional, o que amenace la soberanía y la independencia del país. Por lo tanto, creo que no hay lugar para eso.

Y sobre todo, tomando en cuenta la capacidad de nuestro pueblo para resistir y defenderse, no creo que esas comparaciones con lo que ha pasado en otros países sean apropiadas. Sería no conocer la historia de la Revolución cubana y la historia de nuestro pueblo, sería no conocer la fuerza de nuestras instituciones y sería no conocer nuestra propia unidad.

NEWSWEEK: Si echamos la vista atrás a los 67 años transcurridos desde la revolución, muchas cosas han cambiado en Cuba, como ya hemos comentado, pero el Partido Comunista sigue en el poder. Teniendo en cuenta la situación actual del país, ¿cómo evalúa el éxito duradero de esta ideología y si sigue siendo la mejor garantía para el futuro del pueblo cubano?

DÍAZ-CANEL: Esa es una pregunta muy interesante, y es muy difícil de responder en el corto tiempo.

Siento satisfacción y admiración por el papel que ha jugado el Partido Comunista de Cuba en 67 años. Y eso no significa que hayamos sido del todo complacientes, pero durante 67 años, bajo una agresión permanente, sometidos a sanciones, a medidas coercitivas, a una política de máxima presión, a un bloqueo, a un bloqueo recrudecido y, ahora, a un bloqueo energético, ese partido ha sido capaz de liderar como fuerza rectora de nuestra sociedad y, junto al Estado, el Gobierno y el pueblo, ha sabido dirigir el proceso de construcción socialista de nuestra revolución.

Y visto desde cualquier perspectiva, la Revolución cubana, bajo esas condiciones y bajo el liderazgo de ese partido, ha tenido logros muy significativos que son innegables si se evalúan con honestidad incluso por aquellos que se oponen a la revolución y a su ideología.

Un país en esas condiciones y bajo el liderazgo de ese partido fue capaz de librar una batalla y erradicar el analfabetismo. Y décadas más tarde, gracias a un método pedagógico cubano llamado «Sí se puede», otros cuatro países latinoamericanos lograron erradicar el analfabetismo. Hoy en día, ese método se aplica en muchas comunidades y regiones de diversos países del Sur Global.

Esa revolución ha logrado —en condiciones de bloqueo, lo cual es extremadamente difícil— implementar y mantener un sistema de salud gratuito y universal que llega a toda la población, lo que ha permitido brindar atención a la población cubana, erradicar enfermedades que existían antes de la revolución, mejorar todos los indicadores de salud y ponernos al nivel de las principales potencias mundiales

Y no solo eso, hemos acumulado una gran riqueza de recursos humanos en el ámbito de la salud que nos ha permitido brindar asistencia basada en la solidaridad con otros países del mundo.

Asimismo, contamos con un sistema educativo que garantiza una educación gratuita e inclusiva para todos, desde la escuela primaria hasta la universidad, incluyendo estudios de posgrado y doctorados.

Hemos sido capaces de formar importantes recursos humanos; hemos sido capaces de desarrollar la ciencia y la innovación. Los avances de Cuba en las industrias biotecnológica y farmacéutica son bien conocidos. Durante la COVID, fuimos uno de los pocos países que pudieron fabricar sus propias vacunas de manera efectiva.

El deporte es un derecho de toda la población. Nuestros logros atléticos a niveles olímpico y mundial son bien conocidos. A pesar de su pequeño tamaño, Cuba es uno de los países que ostenta la mayor proporción de medallas olímpicas per cápita.

La cultura se promueve como patrimonio de la humanidad; forma parte de nuestra identidad, y la actividad cultural está al alcance de todos.

La infraestructura productiva en todos los sectores de la economía ha experimentado una transformación. La transformación digital se ha impulsado mediante el uso de la inteligencia artificial. Se ha promovido una transición energética para dar paso a las fuentes renovables de energía.

Se administran más de 32 programas sociales para abordar situaciones de vulnerabilidad entre las personas, las familias y las comunidades. Las personas con discapacidad reciben una atención diferenciada.

Se han logrado la justicia social, la equidad y la participación. Hemos sido capaces de ofrecer solidaridad. Contamos con un sistema de relaciones internacionales que nos permite mantener un amplio intercambio con la comunidad internacional.

Estas razones, y muchas otras, han generado un sentimiento de admiración por Cuba en amplios sectores de la población mundial, así como un reconocimiento de la labor de ese partido, los logros de la revolución y el heroísmo del pueblo cubano, que ha sido su principal protagonista, ya que los miembros y la dirección del partido forman parte del pueblo cubano y la labor de la revolución ha sido reconocida por ese pueblo.

Dicho esto, no sentimos complacencia por lo logrado; de hecho, la satisfacción que les expreso por la labor del partido a lo largo de estos años —realizada en condiciones difíciles— no se basa únicamente en los logros de la revolución, sino, sobre todo, en haber sido capaces de mantener viva la revolución en medio de estas circunstancias.

Sin embargo, es natural que no podamos sentirnos plenamente satisfechos, pues aún no hemos podido hacer realidad todo lo que hemos soñado y visualizado como nación. Tenemos cosas que conquistar, perfeccionar y en las que avanzar —áreas en las que el bloqueo desempeña un papel fundamental en lo que nos aflige y nos frena.

Es un reconocimiento de que no podemos caer en la complacencia ante la situación que vivimos actualmente, una situación marcada por tantas privaciones y tantas dificultades en la vida. Y ahí radica esa relación entre la satisfacción y la complacencia.

Por un lado, reconocí que pudimos implementar un sistema de salud universal, gratuito y de alta calidad. Sin embargo, a pesar de contar hoy con estas capacidades de atención y servicios de salud, más de 90 000 cubanos están en lista de espera para operaciones quirúrgicas, entre ellos más de 11 000 niños.

Y eso duele, porque tenemos la capacidad para hacerlo, pero el bloqueo nos impide obtener los suministros y disponer de la energía necesaria para llevar a cabo una operación de esa magnitud.

No somos complacientes ni con los errores que hemos cometido, ni con los análisis autocríticos que hemos realizado. Y no somos complacientes porque los revolucionarios siempre tenemos vocación de perfección: de avanzar, de consolidar y de mejorar.

Pero puedo resumir diciendo que sí, siento orgullo y satisfacción, porque ese partido ha resistido el paso del tiempo, gracias a los logros de la Revolución cubana.

Insisto, esta es la fuente de un inmenso orgullo, y de profundo respeto por ese heroico pueblo que enfrenta la adversidad cada día – y no solo la enfrenta, sino que está a la altura de las circunstancias que esta les impone.

NEWSWEEK: Bajo estas condiciones adversas, ¿cuánto tiempo cree que Cuba puede sostenerse de manera realista y cuál es el mensaje para sus oponentes, incluyendo a muchos Cubanoamericanos, que sienten que esta es la oportunidad para un cambio de régimen en su país?

DÍAZ-CANEL: Hay mucha manipulación mediática y mucha presión. Estamos hoy librando una guerra que es ideológica, cultural y mediática. Existe una intoxicación mediática masiva. Se ha sembrado mucho odio, especialmente en las redes digitales.

Sin embargo, seguimos luchando, soñando y comprometidos con la mejora continua de nuestro proceso de construcción socialista, siempre impulsados por la búsqueda de la justicia social y atravesando momentos incesantes de transformación, arraigados en el análisis crítico y autocrítico que llevan a cabo nuestro pueblo y nuestras instituciones, y encabezados por el partido.

Y, a menudo, estas transformaciones no se conocen en Estados Unidos, o se niegan o no se informan.

Pero, por ejemplo, ahora mismo estamos llevando a cabo transformaciones en el sistema de dirección de la economía para lograr el correcto equilibrio entre centralización y descentralización y el correcto equilibrio entre planificación y mercado.

Estamos proponiendo emprender una restructuración de todo el aparato administrativo, empresarial e institucional del estado. Estamos proponiendo impulsar una mayor autonomía del sistema de empresas estatales. Hemos aprobado medidas que permiten la creación de alianzas económicas entre el sector estatal y el sector privado.

La participación y el crecimiento del sector privado en nuestra economía se han ampliado significativamente en los últimos años.

También estamos fortaleciendo la autonomía de los municipios y la formación de sistemas productivos locales capaces de impulsar la prosperidad de los municipios al aprovechar sus capacidades.

Hemos actualizado y flexibilizado las regulaciones para la inversión extranjera directa en Cuba. Estamos fomentando esquemas de financiamiento de circuito cerrado para la moneda extranjera. Hemos abierto nuevas vías para la participación de los cubanos residentes en el extranjero en nuestro programa de desarrollo socioeconómico. Estamos perfeccionando las relaciones adecuadas que deben existir entre los sectores estatal y no estatal de la economía.

Estamos impulsando una profunda transición energética orientada hacia las fuentes renovables de energía. Estamos impulsando la producción de alimentos en el país para alcanzar la soberanía alimentaria, mejorando nuestro sistema bancario y financiero, y siempre con un enfoque en cómo abordar las vulnerabilidades y cómo reducir y mitigar las desigualdades sociales existentes, sin renunciar, además, a la ayuda solidaria, la colaboración y la cooperación con otros países.

Estamos comprometidos con todo esto; soñamos con todo esto; y en todo esto, nos esforzamos por implementar medidas de mejora. Y estamos seguros de que podemos hacerlo.

Lo que necesitamos es que nos dejen en paz. Siempre me pregunto: si Estados Unidos cree que la economía cubana es tan frágil y que somos tan incapaces, si cree que nuestro modelo es tan malo, ¿por qué, durante 67 años, ha insistido en gastar millones de dólares de los fondos de sus contribuyentes para bloquearnos, subvertirnos y atacarnos? Si somos tan incapaces, ¿por qué no nos dejan fracasar por nuestra cuenta?

¿O es que tienen tanto miedo del ejemplo de lo que podríamos hacer y lograr si no estuviéramos bajo un bloqueo, tomando como referencia todo lo que hemos logrado incluso bajo el bloqueo?

Ese es el sentimiento en un país donde más del 80 % de la población nació después de la revolución. Mi generación nació bajo el bloqueo, nuestros hijos nacieron bajo el bloqueo, nuestros nietos han nacido bajo el bloqueo, y todos seguimos viviendo bajo ese bloqueo.

¿Cómo sería Cuba si aprovechara todo su potencial y cuánto podría aportar al resto del mundo si no fuera por ese bloqueo?

Una breve anécdota, y disculpen que me tome este tiempo. Durante toda la semana, estoy participando en un intercambio con científicos cubanos para abordar temas específicos de ciencia e innovación, con el objetivo de resolver nuestros problemas.

En los últimos días, un grupo de científicos presentó los resultados de un medicamento cubano que se encuentra actualmente en desarrollo para combatir el Alzheimer. Parte del ensayo clínico se ha llevado a cabo con pacientes estadounidenses de una clínica en Colorado. Tienen que ver el video, está en las redes sociales, lo que dijo el director de la clínica sobre los resultados de sus pacientes con ese medicamento.

Los resultados son superiores a aquellos de los medicamentos tradicionales. Él admite el potencial de esta innovación desarrollada por Cuba, tal y como reconoce lo importante que sería poder llevar a cabo esta labor de una manera más cooperativa y con una base más amplia, en lugar de hacerlo bajo las restricciones impuestas por el bloqueo y, de hecho, condena dicho bloqueo.

Ese es el futuro por el que apostamos, el futuro que queremos y el futuro que estoy seguro que podemos lograr.

Cubadebate

Texto de Cubadebate

Escambray se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social, así como los que no guarden relación con el tema en cuestión.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *