Las dificultades del abasto de agua, el impacto de los apagones y la responsabilidad de las instituciones ante los reclamos ciudadanos centraron la cuarta emisión de Criterio Compartido, transmitida este 4 de noviembre por Radio Rebelde, con la conducción de Bárbara Betancourt y la participación del primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.
El mandatario reconoció la gravedad de una situación que afecta la vida cotidiana de las familia y reclamó combinar las inversiones y las soluciones técnicas con una atención sistemática, sensible y responsable a la población.
Díaz-Canel destacó el respeto con que las personas trasladan sus preocupaciones, incluso después de largos períodos sin recibir agua, y subrayó que quienes acuden al programa están ejerciendo un derecho.
“Están ejerciendo su derecho a reclamar y nosotros tenemos el deber de escucharlos con humildad y de responderles con hechos y no con retórica”, aseveró.
Al examinar las causas, señaló el envejecimiento de las redes, las inversiones y los mantenimientos que no han podido realizarse en la magnitud necesaria, las consecuencias del bloqueo y la falta de combustible y electricidad para sostener los bombeos.
Reconoció que el problema “es real, es grave y es complejo”, y explicó que su solución requiere un programa integral y tiempo para ejecutar las inversiones.
“La población no es una molestia”
El Presidente insistió en que las dificultades materiales no pueden convertirse en una justificación para la falta de atención, las respuestas tardías o la ausencia de funcionarios en los lugares afectados.
“No vamos a detenernos tampoco en las causas externas para justificar la falta de respuesta institucional”, dijo.
Ante los testimonios sobre comunidades que permanecen sin explicaciones, reclamó escuchar, visitar, compartir la situación con los vecinos y buscar alternativas. También llamó a exigir responsabilidad donde existen negligencia, indolencia o maltrato.
“La población no es una molestia, es la razón de ser de nuestras instituciones”.
Durante el intercambio se abordaron, además, las alertas sobre robos de tuberías y manipulaciones indebidas de válvulas. Díaz-Canel insistió en atender lo que advierten los vecinos y en considerar sus propuestas para evitar que se repitan problemas que ya habían señalado.
Seis meses de silencio y una solución que podía ejecutarse en horas
Uno de los casos analizados fue el de una vecina de Mantilla, en Arroyo Naranjo, que relató más de seis meses sin recibir el servicio como antes y sin encontrar respuestas en las instancias a las que acudió.
Al valorar lo sucedido, Díaz-Canel señaló que la investigación permitió identificar problemas en las válvulas y que existía una solución técnica que pudo concretarse en horas. Calificó los seis meses sin respuesta como un fracaso institucional.
“Seis meses de silencio no se justifican con ninguna complejidad técnica. Puede haber la complejidad técnica, pero el silencio no se justifica”.
El caso permitió insistir en la necesidad de recorrer las comunidades, comprobar qué ocurre y coordinar las actuaciones de quienes tienen la responsabilidad de resolver.
La atención no puede depender de llegar a la radio
El Presidente advirtió que la respuesta institucional debe alcanzar también a quienes no llaman, no consiguen comunicarse o no pueden escuchar el programa.
“La atención a un caso y su solución no puede depender de la visibilidad mediática de una persona”.
Explicó que Criterio Compartido debe contribuir a multiplicar una forma de actuar basada en escuchar, visitar, evaluar, buscar soluciones y asumir la condición de servidores públicos. La atención a los problemas de las personas, remarcó, constituye un deber institucional permanente.
Más de 2,6 millones de personas afectadas por el servicio por redes
Durante su intervención, el presidente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, Antonio Rodríguez, informó que al amanecer del día anterior a la emisión se registraban 2.681.770 habitantes afectados en el abastecimiento por redes.
Según explicó, el 66 % de esas afectaciones estaba asociado a la energía eléctrica y el 25 % a los equipos de bombeo. En La Habana, la cifra reportada era de 536.000 personas.
Al analizar las alternativas de distribución, Díaz-Canel reconoció la utilidad de las pipas para atender emergencias, pero advirtió sobre sus límites y su propia dependencia del combustible.
“Con pipas no vamos a resolver el problema, la pipa nos ayuda a atenuar”.
Por ello, insistió en recuperar las redes y los bombeos, así como en realizar las inversiones necesarias para llegar a comunidades que históricamente dependen de esa distribución.
Separar el apagón eléctrico del apagón del agua
Díaz-Canel explicó que uno de los objetivos del programa integral es reducir la dependencia del abastecimiento respecto a la situación del Sistema Electroenergético Nacional.
Al resumir las prioridades, identificó tres pilares:
- Recuperar las fuentes de abasto y las conductoras principales.
- Avanzar en la transición energética, con fuentes renovables en los sistemas de bombeo, incluidos los impulsores y los bombeos intermedios.
- Fortalecer la gestión institucional y la atención sistemática a la población.
Sobre las inversiones, Antonio Rodríguez informó de la construcción de 10 parques solares, con 200 megawatts y almacenamiento, destinados a tres fuentes fundamentales de La Habana. Indicó que su terminación está prevista para agosto de 2027 y que se trabaja para acortar ese plazo.
También reportó 853 equipos de bombeo en funcionamiento dentro de la etapa del cambio de matriz energética y anunció la llegada prevista de otros 446 antes de concluir diciembre de este año.
El Presidente aclaró que se trata de inversiones de envergadura que requieren tiempo, mientras se actúa sobre las dificultades inmediatas del servicio.
Qué seguimiento reciben las llamadas
En el balance del programa anterior, Díaz-Canel informó que se habían recibido 29 llamadas y que las 29 personas fueron visitadas. De ellas, 23 correspondían a quejas.
Precisó que nueve planteamientos ya tenían solución, mientras que otros 12 requerían recursos y más tiempo para resolverse. Añadió que también se daba seguimiento a 40 llamadas recibidas antes y después de aquella emisión.
Sobre las nuevas comunicaciones, anunció que serían atendidas durante los 15 días siguientes, hasta el próximo programa, en el que se informaría de las gestiones realizadas, los resultados y los asuntos pendientes.
Decir la verdad y exigir responsabilidad
En sus palabras finales, Díaz-Canel reclamó solidaridad y responsabilidad para enfrentar las dificultades y recordó que la atención a las personas debe mantenerse por encima de los obstáculos materiales.
“Los cubanos en la revolución no estamos para molestarnos los unos a los otros. Estamos para ayudarnos los unos a los otros”.
Cerró con una definición del propósito del espacio radial. “Este programa no es un espacio para prometer lo que no podemos cumplir, sino para decir la verdad y para exigir responsabilidad, para exigir sensibilidad, para exigir aporte por cada uno de nosotros”, concluyó.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus












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