Todavía frente al monitor del ecocardiograma sigue desentrañando los enigmas del corazón y los males que lo quebrantan; todavía en la Unidad de Cuidados Cardiológicos del Hospital General Provincial Camilo Cienfuegos se siente el latir del profesor de generaciones de especialistas. Era esta su sala, la que vio nacer y la que llegó a convertirse en el único lugar del que no pudo desprenderse nunca.
El cuerpo de Néstor Tomás Estévez Leiva, quien sentara cátedra en el desarrollo de la Cardiología en Sancti Spíritus, fue encontrado sin vida este 8 de abril, presumiblemente, luego de sufrir una arritmia cardiaca debido a la cardiopatía isquémica crónica que le aquejó durante los últimos años de su existencia, al decir del doctor Manuel José Lage Meneses, profesor consultante de esta especialidad.
¡Que paradoja la del destino! Durante cerca de cuatro décadas este espirituano insigne se dedicó al estudio y ejercicio de esa rama de la Medicina, fundamentalmente de la cardiopatía isquémica crónica y aguda, y en torno a ello investigó y desarrolló protocolos de trabajo para el manejo y tratamiento de los pacientes, según su colega, el doctor Lage, otro de los iniciadores de este servicio en la provincia.
“Néstor fue un profesional ampliamente dedicado a su especialidad y a otras afines”, comentó Lage Meneses, al destacar la autoridad científica que le asistía a quien no solo fundó el Servicio de Cardiología en el territorio; sino, también creó el Grupo Provincial de la especialidad, resultó protagonista de la introducción del implante de marcapasos en el Camilo Cienfuegos, inició la docencia cardiológica en esta parte de Cuba, además de trabajar en la Unidad de Atención al Grave.
“Era un profesional muy abierto con los pacientes, de fácil expresión y comunicación; si tenía que ir a sus casas, iba; los trataba como iguales, sin distinción. Era muy humano”, subrayó el doctor Lage.
Merecedor de la distinción Al Servicio de la Vida, concedida a personalidades y trabajadores con una trayectoria destacada en la mayor instalación sanitaria de la provincia, Néstor Tomás Estévez Leiva dejó un legado en la docencia médica cardiológica por la cientificidad de su ejercicio y el respeto ganado en toda Cuba, apuntó el doctor Omar Moreno Bravo.
Del cardiólogo Néstor queda su magisterio, expresó uno de sus alumnos, el especialista de primer grado en Medicina Interna y con verticalización en Cardiología Carlos Javier Muñoz Nazco, quien desde 1994 labora en el policlínico Rosa Elena Simeón, de La Sierpe.
“Era un profesional de mucha sapiencia, sapiencia como médico porque chocaba con la letra de molde, es decir, estudiaba mucho, y cuando se discutía un caso, su opinión tenía un valor enorme. Su experiencia también como profesor nos sirvió de mucho; de hecho, él participó en el examen de la doctora Tessa Negrín — al frente de la formación de residentes en Cardiología en el Hospital Provincial General Camilo Cienfuegos—, y en mi examen.
“Compartí consulta con él varias veces en el Área 4 del hospital, empezábamos a la una y treinta de la tarde y terminábamos casi a las siete de la noche por la cantidad de pacientes que se atendían. En la consulta de Cardiología, por lo general, se deben atender 24 pacientes y el nunca limitó a nadie. Su muerte le debe haber dolido a todo el mundo”, afirmó finalmente Muñoz Nazco.
En la vida profesional del doctor Néstor cuentan, igualmente, las vivencias en Angola en dos ocasiones como integrante de la Brigada de Colaboración Médica en ese país africano. De las vidas que allí y aquí salvó, de los lazos consanguíneos que logró establecer con la Cardiología, con sus alumnos y pacientes queda el gozo de saberlo todavía frente al monitor del ecocardiograma, desentrañando los enigmas del corazón.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus












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