Cuando a finales de la década de 1990 Ghensich Hernández Zulueta vivía los últimos momentos del preuniversitario, la decisión sobre su futuro estaba tomada: sería enfermera; hoy, 30 años después, desde el departamento de Medicina Natural y Tradicional (MNT) del Hospital de Rehabilitación Doctor Faustino Pérez Hernández, de esta ciudad, agradece que así haya sido.
Gracias a mi abuela estoy aquí, dice sonriente, porque entre mis juguetes nunca faltaron aquellas muñecas con sus batas blancas, sus maleticas y otros útiles de enfermería.
Mas, lo que nunca pensó esta morena alta, de hablar pausado, sonrisa permanente y un humanismo que le brota desde el alma fue que sería una profesional imprescindible en la vida de niños, jóvenes y adultos que llegan a la institución hospitalaria en busca de alivio para las patologías que les limitan el estado físico y de salud.
Terminé el técnico medio en 1999, con Título de Oro y vinculada a la Terapia Intermedia en mi último año y en enero del otro calendario ya me incorporo a la MNT en la clínica que existía en el territorio en aquel instante, puntualizó.
Siempre fui devota de la superación y comienzo a caminar las interioridades de ese mundo junto a mi preparación para la licenciatura en Enfermería, etapa en la que no me perdía una actividad científica para aprender cuanto fuera posible de lo que en aquel momento era una novedad, destacó.

Ya en 2006 me gradúo, salgo embarazada y, al tener a mi niño, empiezo la maestría en Medicina Bioenergética y el descubrimiento del milagro de las “agujitas” fue algo fascinante porque cada día iba envolviéndome más y más hasta convertirse en mi otro gran amor, expuso Ghensich,
Jamás pensé cuanto se complementaba una especialidad con la otra, rememoró, y la práctica, de frente a los pacientes y a la diversidad de patologías, me consolidó conocimientos sobre la importancia de estos procederes, con base en una cultura milenaria.
Con estos argumentos, una maestría vencida en MNT, y unos deseos enormes de seguir ayudando a la gente, Hernández Zulueta llegó primero a las salas de rehabilitación de los policlínicos y, después, al Centro Provincial de Salud dedicado a estos procederes.
En marzo de 2014 se trasladó al Hospital de Rehabilitación, sitio en el que un equipo multidisciplinario de fisioterapeutas, psicólogos y otros especialistas ya trabajaba la Medicina Natural y Tradicional con todos los fundamentos para lograr una evolución más rápida y sólida de los enfermos.
Fue increíble cómo, en la medida en que sumábamos más pacientes a los diversos tratamientos, crecía también el número de personas en nuestra sala, con indicaciones médicas de por medio, en busca de soluciones a sus padecimientos, puntualizó.
Y lo que en un momento se consideró apenas una alternativa, se consolidó como un complemento imprescindible, acotó Hernández Zulueta.

A las «agujitas» le acompañan desde entonces las ventosas, semillitas, digitopuntura y otros procederes que forman parte de un sistema de rehabilitación de probada eficacia, incluso, en los pacientes con esclerosis múltiple de toda Cuba atendidos en esta institución.
En lo personal, refirió esta mujer querida y respetado, la satisfacción va más allá del conocimiento y de la preparación profesional, está en el amor y el empeño diario, ante cada caso que llega a nuestras manos y en esos deseos enormes de ver cómo las personas mejoran su estado físico y de salud.
Hemos tenido pacientes que llegan al hospital en sillas de ruedas, que no pueden valerse por sí solos para casi nada, y cuando pasan dos semanas de tratamiento rehabilitador logran una independencia notable en su vida cotidiana, significó, y eso se debe, a su vez, al corazón que le pone este equipo a lo que hacemos, por muy difíciles que sean los tiempos.
Si antes las personas dudaban en acudir a las ventosas o a las «agujitas», hoy, conocidas las bondades de la MNT, apenas entran por la puerta y ya te las piden, dijo, tampoco es casualidad ni magia, es ciencia, experiencia, amor y humanismo, una ecuación que en casi tres décadas me ha hecho mejor persona, una profesional más capaz y una mujer realizada, desvelada por devolverle salud y felicidad a los demás.

Escambray Periódico de Sancti Spíritus













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