Hombres de luz (+fotos y video)

Para quienes montan los Parques Solares Fotovoltaicos de Sancti Spíritus el trabajo va más allá de lo físico; construyen la seguridad, el progreso y la esperanza

Los espirituanos que asumieron el reto de montar parques solares fotovoltaicos han realizado una proeza. (Fotos: Alien Fernández/ Escambray)

Extraer energía del Sol fue en el año 2025 todo un reto para los espirituanos que asumieron el reto de montar parques solares fotovoltaicos, experiencia que ha desafiado a cientos de personas de entidades diversas.

Hombres y mujeres se alistaron con un solo propósito: buscar alternativas para llevar luz a todo el país.

Tres fueron los municipios escogidos para la experiencia: Cabaiguán, Taguasco y, por último, Jatibonico, territorios que aportan ya energía limpia al Sistema Electroenergético Nacional.

Bien lo saben los jóvenes y no tan jóvenes que aunaron todos sus esfuerzos para, en el tiempo estimado y con más de un tropiezo, cumplir con la tarea, como ellos mismos comentan.

Lo confirma Dassiel Coca Leal, jefe de Inversiones de la Empresa Eléctrica de Sancti Spíritus, desde el Parque Solar Fotovoltaico enclavado en El Meso, a la entrada del territorio jatiboniquense, quien a pie de obra dirige a los trabajadores eléctricos, constructores y todo el personal que permanece como una gran familia por más de 12 horas ininterrumpidas. Ven el descanso sólo para almorzar en algún sitio donde apenas encuentran sombra para refrescar.

Asegura que nunca se había enfrentado a una obra de esta magnitud. Con la sonrisa en el rostro comenta sentirse feliz y más capacitado para asumir empeños mayores.

“Es algo distinto y a la vez nos enseña y nos prepara para las misiones futuras”, dice este joven que conoce bien el aporte de cada gota de sudor a la soberanía energética cubana, uno de los más grandes y difíciles empeños de la Cuba actual.

ORGULLO Y RESPONSABILIDAD

El compromiso crece ante la necesidad de servir y ser útiles. Así lo confirma el trabajador que, con apenas 26 años, está al frente de uno de los grupos que han laborado, con la camisa empapada, en la construcción de los tres parques.

Forrado para cuidarse del sol implacable, Andy Cañizares, ingeniero en Construcción Civil, convierte en energía lo aprendido en la academia.

“Me gradué y prácticamente me incorporaron a la construcción de los parques solares. Ha sido fuerte, una experiencia bastante gratificante, pudiera decir. Son obras importantes, grandes; obras que abarcan varias actividades y especialidades, donde aprendes más de tu carrera y de otras”.

Con sus gafas bien puestas y las botas polvorientas, Andy conversa y en diáfano diálogo asegura que hasta “famoso” se ha vuelto, pues lo han entrevistado varias veces para los medios de prensa de la provincia ya que la responsabilidad asumida a su edad llama la atención.

No se apena cuando confiesa que “no estaba muy ducho en esto de los parques solares. Las secuencias constructivas, las acciones permanentes durante los procesos; todo se ha podido ir resolviendo. Del primer parque a este tercero todo se ha agilizado en el tiempo, en el ahorro de materiales, en el reaprovechamiento de los recursos”.

“Ha sido un orgullo estar” es la frase que brota de su garganta y de su corazón, al ser un convencido más de la necesidad de no flaquear ante el trabajo duro y estresante, al cual no estaba acostumbrado y que era impensable mientras estudiaba.

Desde el momento en que se traza el primer plano, hasta el instante en que se coloca el último panel, la labor de Andy es fundamental. También en estas obras los ingenieros, eléctricos y obreros colaboran en una danza sincronizada, donde cada uno aporta conocimiento y habilidades.

Son ellos quienes se enfrentan a las inclemencias del tiempo, sobre todo la lluvia, esa que ha atrasado en más de una ocasión la vorágine diaria; hombres y mujeres que sacrifican largas horas y, a menudo, su propio bienestar, para asegurar que cada proyecto avance sin contratiempos.

Con 36 años, Kemel Díaz Ramírez, especialista de la EESS, cuenta la dicha que siente cuando ve progresar las obras. En todos los parques ha dejado sus días enteros, a sabiendas de que la casa debe esperar y el apoyo allí es crucial.

“Estas son las mayores inversiones del país en este momento. Formar parte del equipo es un orgullo y una responsabilidad muy grande. Estamos conscientes de lo que trae consigo la construcción de estos parques, que es parte de la solución del problema energético, y sabiendo que todo tiene que quedar perfecto porque si falla algo puede ocurrir un incidente”.

Kemel y Andy conjugan desde su juventud el orgullo de ser útiles y un compromiso ilimitado. Caminan con sus botas llenas de tierra las calles hechas a fuerza de retroexcabadoras y aplanadoras con pasos seguros.

El sonido de las herramientas, el rumor de las maquinarias y el esfuerzo colectivo crean una sinfonía de productividad.  Cada mesa es un reflejo de la pasión, y las quimeras por llevar luz a esta isla se materializan poco a poco.

DONDE COMIENZA EL EMPEÑO

Para quienes montan los Parques Solares Fotovoltaicos de Sancti Spíritus, el trabajo va más allá de lo físico; construyen la seguridad, el progreso y la esperanza. La capacidad para adaptarse y aprender nuevas técnicas es admirable en cada brigada, donde, entre todos, pico y pala al hombro, se ayudan como la familia más unida, esa en la que se han convertido.

Desde Arroyo Lajas, el punto exacto en el que iniciaron las acciones, hasta El Meso, gente humilde, como Ramón Manguela Moya, acude al encuentro con los cables, los destornilladores.

Con su overol azul y sombrero enorme, expresa sin vacilar: “Esto ha sido una experiencia muy bonita y se ha trabajado con todo el amor de la brigada”.

Tiene a su cargo 12 personas que, codo a codo, aportan en cada espacio del enorme terreno de alrededor de 32 hectáreas de tierra su granito de arena.

Ramón está dispuesto a continuar en la construcción de parques solares. La noticia que llegó con el nuevo año de levantar desde los cimientos otros dos —en el propio Jatibonico y en Trinidad— tuvieron en él respuesta inmediata y firme.

“Solamente pensar en darle electricidad al pueblo llena a uno de orgullo. Hay que ir para adelante, esto no se puede frenar”.

CUANDO LA EDAD NO PONE LÍMITES

Gustavo Hernández Araujo es albañil del grupo de la Empresa Eléctrica. Con más de 65 años y jubilado, siente que la vida lo premia con su participación en estas obras.

“He estado en los tres parques. Fundimos la base de la caja registradora, la malla, los registros de la malla y donde van los alumbrados, entre otras tareas. Trabajamos para ver si en un futuro podemos contar con más energía renovable”.

Cuchara en mano, confirma que, si su salud se lo permite, formará parte de los hombres y mujeres que proseguirán con las ejecuciones de los parques en esta central provincia.

Ahora miran hacia el 2025 con satisfacción y regocijo. Emprendieron un viaje en busca de la luz del mañana, quizás sin proponérselo. Al final, cuando ven puestos los más de 40 000 paneles en cada parque, el esfuerzo y la dedicación se ven recompensados. Seguramente, no imaginan que en los próximos tiempos, cuando se escriban los nombres de quienes llevaron luz a los hogares espirituanos, Andy, Kemel, Dassiel, Ramón y Gustavo gozarán de un sitio seguro en la historia de la nación. 

Yoanna Herrera

Texto de Yoanna Herrera
Reportera de Escambray

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