Risas traviesas resuenan dentro de la casona centenaria que da cobijo a una matrícula de 10 infantes de entre siete y 18 años. Sus camitas tendidas, el comedor y el parque de juegos muestran una historia viva. Desde su inauguración, el 28 de octubre de 1985, por iniciativa de Vilma Espín Guillois, la institución Villa Conchita, de la cabecera provincial Sancti Spíritus, mantiene una labor ininterrumpida y constituye un referente de atención a la infancia. Según el nuevo Código de las Familias, adopta el nombre de hogar para niñas, niños, adolescentes y jóvenes sin cuidado parental.
“El objetivo social de esta institución es entregarlos a la sociedad como hombres y mujeres de bien, así que nuestra prioridad es su bienestar”, afirma Ania Medinilla Nápoles, directora del centro.
La casa implementa nuevas medidas para hacer frente a la situación actual del país, con el objetivo de garantizar la estabilidad y el bienestar de los niños que acoge. Busca mantener el curso normal de la vida de los menores y asegurar su protección y desarrollo en medio del panorama.
El desafío de garantizar el bienestar de estos niños es grande. La institución desarrolla medidas inteligentes y efectivas para enfrentar las realidades. El ahorro energético ha sido una de las claves en esta adaptación. La institución opta por encender los equipos necesarios, ajustando su uso a los horarios establecidos y haciendo un consumo responsable de los recursos disponibles; medidas sencillas, pero necesarias para seguir adelante.
Las estrategias adoptadas reflejan el estrecho vínculo entre la salud y la educación, dos pilares que van de la mano. La cercanía con las escuelas permite que los niños continúen con su formación académica sin necesidad de transporte, mientras que el servicio de alimentación ha sido ampliado a otros menores.

“A partir de esta semana prestamos servicio de alimentación en el horario de almuerzo a 11 infantes que pertenecen a la escuela primaria Roberto Quesada”, detalla Ania, un ejemplo de cómo la institución extiende su mano a la población más allá de sus muros.
En cuanto a la salud, el centro cuenta con el respaldo de un sistema de atención integral. La enfermería trabaja las 24 horas; el equipo incluye a un médico de la familia y la pediatra realiza visitas periódicas. Además, el apoyo psicológico, proporcionado por especialistas del Centro de Diagnóstico y Orientación (CDO) municipal y provincial, es fundamental para la estabilidad emocional de los niños. El apoyo de la Cruz Roja, con transporte priorizado para emergencias, refuerza aún más esta red de protección.
Con un cariño que trasciende lo profesional y bajo el legado de Mamá Gloria, quien estuvo al frente de la institución durante 27 años, Ania, se ha ganado el amor y respeto de los pequeños, quienes la llaman cariñosamente “Mami”. A pesar de las dificultades, su compromiso con el bienestar de los infantes se mantiene firme.
“Lo que importa ahora es que puedan sentir que aquí tienen un futuro y nada, somos un logro de la Revolución”, concluye mientras muestra los rostros sonrientes de sus pequeños en las fotografías.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus














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