Matanzas, en un juego no apto para cardíacos, se convirtió en el primer finalista de la Serie Nacional de Beisbol 64, al derrotar 15-11 a Industriales en un Latinoamericano repleto, que deberá esperar otro año para ver ganar a su equipo.
Los Cocodrilos comenzaron delante en el cuarto episodio, cuando con tres anotadas explotaron al abridor Reemberto Barreto. Luego, Rafael Perdomo confirmó su fama de caballo de batalla y amarró a la ofensiva rival por cuatro entradas.
Industriales respondió de inmediato e igualó en la quinta, mediante jonrones consecutivos de Ariel Hechavarría y Jorge Alomá. Luego, en el séptimo, tomaron la ventaja ante un Yamichel Pérez, quien nuevamente no pudo hacerse justicia, aun cuando tuvo una mejor faena.
En el noveno, los discípulos de Armando Ferrer supieron remontar una desventaja de seis carreras para empatar las acciones y llevar el juego al extrainning. En el décimo, José Amaury Noroña se vistió de héroe y conectó su primer grand slam en nuestra pelota, para dejar al campo a los azules.
En las diez entradas hubo de todo: sentencias arbitrales difíciles, fildeos, grandes batazos, malas decisiones y, sobre todo, las ganas de ambos equipos que nunca claudicaron. Matanzas pasó a la final, pero nuevamente ganó el beisbol sobre la grama del Latinoamericano.
Y es ese beisbol el que nos recuerda todos los días por qué es patrimonio nacional, pues, como el arte, el deporte sana heridas y rencillas. Durante todos estos días, el Coloso del Cerro, abarrotado, nos confirmó que, pese a las dificultades, Cuba vive su pelota.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus












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