Hasta sus abuelos Manolito Luciano y Agustín Nené Perdomo, enraizados al cultivo del tabaco desde toda una vida, deben haber arqueado las cejas cuando, con apenas 16 años de edad, Noel decidió echar a un lado sus estudios de técnico medio en contabilidad para irse definitivamente al campo.
Para ese entonces era enorme la cantidad de kilómetros que el muchacho había dejado atrás, a ritmo de pedal, viajando hasta la finca familiar, no con fines recreativos o de esparcimiento, sino precozmente productivos.
Casi un cuarto de siglo después Noel Torres Perdomo es uno de los mejores productores que tiene la provincia de Sancti Spíritus e indiscutible referencia acerca de cómo darle a la tierra el justo lugar que siempre merecerá, de qué manera sacarle el mayor provecho y cómo sobreponerse a carencias y dificultades válidas para todo el mundo en el contexto actual.

«Mis tierras no son precisamente buenas o de las mejores; yo diría que están en la media. Tengo dos caballerías por vía de propiedad familiar y tres en usufructo. Mi fuerte es el tabaco, con 15 hectáreas en tapado y dos al sol, pero también dedico una a plátano que le entrego a Acopio, además de otros cultivos con fines de autoabastecimiento o para alimentación animal, como es el caso del maíz.
«En estos momentos estoy metido de a lleno en mi vega número 25 y puedo decirte que cada vez me enamoro más del tabaco, aun cuando jamás he fumado. Lleva labores muy exigentes, hay que hacerle las cosas a tiempo, sobre todo al tapado, pero es muy agradecido y te lo recompensa con resultados como el rendimiento agrícola que estoy logrando, de 1,4 toneladas por hectárea, y el 70 por ciento de capa para exportación».
Quién te da los recursos, insumos, el paquete tecnológico…?
«Nadie me da o me regala nada. El grupo Tabacuba me vende los productos en moneda nacional y luego me lo descuentan en MLC. Sobre esa base he logrado echar palante y aprovisionarme de lo necesario; ya tengo toda la maquinaria nueva, estoy concretando un proyecto de cura controlada que me permitirá agilizar el proceso de secado e incrementar más la calidad de la capa, además de que mejoro en sistemas de riego.
«Si te entregas a la tierra, no puedes permanecer quieto. Yo estaba electrificado, pero se me presentó la oportunidad de mejorar y aproveché para hacerme de tecnología de punta. Si no inviertes, te estancas.
«La vida me ha enseñado también a aprovechar al máximo todo: la tierra y los recursos. Por ejemplo, tanto el tabaco como el plátano lo siembro de forma escalonada, para evitar picos enormes de cosecha, aprovechar la capacidad que tengo instalada y tener, además, producciones o trabajo durante todo el año.
«Otro asunto que me ha dado muy buen resultado es la rotación. Cuando cosechas el tabaco, en ese suelo queda determinado por ciento de fertilizante, ¿entonces qué hago?: siembro detrás otro cultivo y le saco más provecho al mismo terreno».-

Un problema serio, a veces, es la semilla. ¿Cómo te las arreglas?
«Por mí mismo; yo produzco mi postura de tabaco, me autoabastezco. Tengo tres túneles dedicados a eso. En ellos trabajan muchachos que preparé. Trato de no depender de nadie. Si produces la mayor parte de las cosas que necesitas te ahorras gastos y te evitas problemas. De hecho, le vendo posturas a otros productores de la zona».
Cómo se comporta contigo el asunto del pago por concepto de las producciones que entregas?
«El esquema de pago de Tabacuba establece un año para el caso del MLC. En la moneda nacional es un mes. Y debo decirte que son bastante serios. Ese asunto es muy importante por distintas razones; una de ellas es el pago a la fuerza de trabajo. Yo tengo trabajadores permanentes y eventuales, que utilizo convenientemente en distintas labores de acuerdo con la situación. Lo que sí puedo decirte es que aquí hay trabajo, y se trabaja durante todo el año.
«En mi opinión, el que, teniendo una finca, un pedazo de tierra, no dedica ni una menzana a yuca es un vago. La tierra existe para trabajarla».
Alguien me comentó que suelen verte allá por un hogar de niños sin amparo familiar…
Por la expresión del rostro, noto que le he tocado un punto muy sensible.
«Sí. Me he acostumbrado a hacerles donaciones. Cada diez o quince días paso por allí. Les he llevado viandas, guayaba, equipos electrodomésticos para cocción de alimentos… Hay que ver el semblante de esos niños cuando uno llega allí. Te percatas de que necesitan mucho afecto, cariño. Visitarlos, ayudarlos, es una de las satisfacciones más grandes que he sentido».
Pero la vida te premió con…
«Dos: una hija que ahora tiene 18 años y un varón de 9. No les impondré nada. Ellos decidirán lo que van a ser y a hacer, pero si optan por venir conmigo para la tierra: ¡Yo feliz!»
LO QUE NOEL NO BUSCÓ Y MUCHOS NO IMAGINAN

Con apenas 40 años de edad, este productor integra el Comité Nacional de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños y afirma con orgullo que es militante del Partido.
Su entrega, de sol a sol, en la finca Cayajaca, no le impide desempeñarse como vicepresidente de la Cooperativa de Crédito y Servicios Jesús Menéndez, a la cual pertenece «con muchísima satisfacción, porque a pesar de ser relativamente pequeña funciona bien».
Cuando compareció en la Mesa Redonda Informativa de la Televisión Cubana, sabiendo que Randy Alonso es «una máquina de hacer preguntas» no sintió el más leve temor. No tenía que inventar nada, solo decir lo que ha hecho y lo que se propone continuar haciendo.
Por eso miro a sus trabajadores, soldando estructuras en las nuevas casas para cura controlada, cosechando la hoja, ensartando la futura capa, fumigando las plantaciones… y siento la incuestionable sensación de que forman una gran familia.
No estoy errado. Con una sonrisa repleta de candidez una mujer me saluda, sin detener su faena entre frondosas hojas de la planta. Se llama Yolanda Álvarez Bicet. Trabajaba en una escogida, allá en Santa Lucía, pero decidió venir para acá con este muchacho inquieto.
«Y de aquí no me voy –me dice en tono pausado pero resuelto-, aquí me tratan bien, he ganado dinero, pero he ganado algo mucho más importante: amor».
Escambray Periódico de Sancti Spíritus












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