La persistencia de los distintos gobiernos de Estados Unidos por encontrar aliados en medio oriente para derrocar al gobierno iraní data desde mediados del siglo pasado, tratando de recuperar el acceso a la explotación petrolera, mientras Israel está embarcado en una guerra geopolítica, y ambos comparten la resistencia a la consolidación de los Brics de los cuales Irán forma parte.
En 1953 lo lograron cuando junto a Gran Bretaña, la CIA y el M16, sus respectivos servicios secretos, le dieron un golpe de estado a Muhammad Mossadegh, que llevaba adelante un gobierno nacionalista que nacionalizó el petróleo, que hasta entonces explotaban Estados Unidos y Gran Bretaña, expoliando la riqueza a la antigua nación Persa, luego de la segunda guerra mundial.
En ese hecho histórico están parte de las causas de la revolución islámica, una revolución predecible que solo fue postergada por la violenta represión desencadenada por el Shah Mohamed Reza Pahlavi.
La revolución Iraní
La occidentalización de la nación fue el objetivo que perseguía el dirigente de la dinastía Pahlavi: la adopción de un sistema capitalista, la supresión de las propiedades colectivas, el pago de impuestos en forma colectiva y las propiedades de los religiosos, fueron algunas de las más importantes. Además, abrió el país a las inversiones extranjeras para que trabajaran con el petróleo; abogaba por la separación entre la esfera religiosa y la política e introdujo el voto femenino.
Pero también, fortaleció a las fuerzas armadas – quienes eran las principales beneficiarias de las arcas del Estado en detrimento de las demandas sociales – creó la SAVAK, policía secreta, que tenía como función especial la adquisición y compilación de información necesaria para salvaguardar la seguridad del país; podía espiar, prohibir e interrogar a quienes quisiera. Finalmente, como el 95% de los ingresos del país provenían de los recursos petroleros, hicieron de su economía, un sistema mono productivo.
En el movimiento de oposición al Shah confluían sectores laicos, liberales, socialdemócratas, nacionalistas y marxistas, liderados por el Ayatollah Ruhollah Jameneí, quien acusó al gobierno de ser autocrático y de violar la constitución. Después de estas declaraciones fue arrestado y grandes ciudades iraníes como Teherán, Mashhad, Shiraz y Quom se levantaron en su apoyo.
Luego de 8 meses de prisión, Jameneí fue liberado por el Sha que buscaba pacificar el país, pero Jameneí continuó con su actividad revolucionaria hasta que volvió a ser capturado y enviado al exilio en 1964, desde donde continuó instigando a la revolución con todos medios a su alcance.
Luego de una sucesión de movilizaciones y huelgas y el repudio al gobierno de Pahlavi por una masacre llevada adelante por sus servicios secretos que se conoció como “el viernes negro”, el 11 de febrero de 1979 se proclamó la República Islámica de Irán, que enterró 25 siglos monarquía.
La figura, del líder supremo de Irán, fue creada en 1979 en el marco de la revolución islámica. Desde ese entonces, Irán se definió como antiimperialista y antisionista, enemiga del capitalismo y del marxismo, opuesta a las monarquías moderadas y reaccionarias del golfo pérsico.
La revolución encontró expresión en la forma del islam chiita, que muchos partidarios consideraba un elemento unificador de la identidad y la cultura iraníes.
Los contenidos políticos e ideológicos están definidos en su constitución:
«En el Nombre de Alá, el Compasivo, el Misericordioso Enviamos anteriormente a nuestros apóstoles con señales claras, y enviamos con ellos el Libro y el Equilibrio para que los hombres puedan defender la justicia … (57:25) La Constitución de la República Islámica de Irán establece las instituciones culturales, sociales, políticas y económicas de la sociedad iraní sobre la base de los principios y normas islámicos, que representan la aspiración ferviente de la Ummah islámica.»
Expresa la constitución en cuanto a lo ideológico: «La característica básica de esta revolución, que la distingue de otros movimientos que tuvieron lugar en Irán durante los últimos cien años, es su naturaleza ideológica e islámica. Después de experimentar el movimiento constitucional anti-despótico y el movimiento anticolonialista centrado en la nacionalización de la industria petrolera, el pueblo musulmán de Irán aprendió de esta costosa experiencia que la razón obvia y fundamental del fracaso de esos movimientos fue su falta de una base ideológica».
Define en cuanto a la forma de gobierno: «En la visión del Islam, el gobierno no se deriva de los intereses de una clase, ni sirve al dominio de un individuo o un grupo. Representa más bien la cristalización del ideal político de un pueblo que tiene una fe común y una visión común, tomando una forma organizada para iniciar el proceso de evolución intelectual e ideológica hacia el objetivo final, es decir, el movimiento hacia Alá(…)Con la debida atención al carácter esencial de este gran movimiento, la Constitución garantiza el rechazo de todas las formas de tiranía intelectual y social y el monopolio económico, y apunta a confiar los destinos del pueblo a las personas mismas para romper completamente con el sistema de opresión (Esto está de acuerdo con el versículo coránico «Él quita de ellos sus cargas y los grillos que estaban sobre ellos» [7: 157])» .
Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI)
El CGRI fue fruto de la Revolución iraní de 1978-79. En abril de 1979, Jomeini, figura clave de la revolución, lo estableció por decreto para unificar y organizar las fuerzas paramilitares surgidas durante la movilización y comprometidas con la revolución. La fuerza unificada, a menudo llamada informalmente Sepah o Pasdaran, serviría así de contrapeso al ejército regular (informalmente Artesh), que originalmente había sido leal al sha. La permanencia del CGRI se formalizó en la nueva constitución adoptada ese mismo año.
Si bien el CGRI se desplegó inicialmente en la guerra entre Irán e Irak en los 80, para reforzar las actividades del ejército regular, su fuerza, estructura y complejidad aumentaron.
El sistema de sustitución del Ayatolá (Líder Supremo)
El sistema de sustitución en Irán está diseñado constitucionalmente para garantizar la continuidad de la teocracia chiita. Ante la muerte o incapacidad, la Asamblea de Expertos, un consejo de 88 clérigos aprobados, designa un sucesor de entre los altos clérigos basándose en su prestigio, conocimiento y fidelidad al Wilayat al-Faqih.
Requisitos del Sucesor: Debe ser un ayatolá de alto rango (marja’iya), experto en jurisprudencia islámica y alineado con los principios de la Revolución Islámica.
El Papel del Consejo: Los miembros de la Asamblea son elegidos por el pueblo, pero deben ser aprobados previamente por el Consejo de Guardianes,
Este sistema busca mantener el control férreo establecido por Ruhollah Jomenei en 1979, asegurando que el poder no recaiga en figuras que busquen reformas drásticas o apertura occidental.
Ruhollah Jameneí murió el 3 de junio de 1989 a la edad de 86 años y fue sustituido por el Ayatolá Ali Jomenei.
Ayatolá Ali Jameneí
Jameneí representaba la máxima autoridad política y religiosa del país, dirigiendo el Estado iraní y la Revolución Islámica de acuerdo con lo estipulado por la Constitución iraní.
Su política exterior se caracterizó por una fuerte oposición a Israel, el expansionismo sionista, el genocidio perpetrado en Palestina y la destrucción masiva de Gaza.
Jamenei llevaba mucho tiempo reafirmando que Irán jamás construiría un arma nuclear y que su programa nuclear es exclusivamente para fines civiles. Ni la inteligencia estadounidense ni el organismo de control nuclear de la ONU han encontrado pruebas de que Irán estuviera buscando un arma atómica, una narrativa que Israel y la Administración Trump han promovido para justificar la agresión.
OPEP
Irán es miembro fundador de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), habiendo integrado el grupo desde su creación en 1960. Actualmente, Irán es uno de los principales productores de la organización, con una producción de alrededor de 3,3 millones de barriles diarios de crudo.
Rol en la OPEP: Irán es uno de los miembros clave y ha desempeñado un papel activo en la producción y política energética de la organización.
Capacidad: Se sitúa frecuentemente como el tercer o cuarto mayor productor dentro de la OPEP.
Influencia Geopolítica: Su producción representa poco más del 11% del total de la OPEP y aproximadamente el 3% del consumo mundial de petróleo.
Israel y armas nucleares
La televisión estatal iraní (IRIB 1) emitió en vivo el documental «El Nido de la Araña», que revela parte de la vasta cantidad de información de inteligencia obtenida por sus agencias sobre el programa nuclear israelí.
De acuerdo con declaraciones del ministro de Inteligencia de Irán, Esmail Khatib, la información fue recopilada gracias a la colaboración de individuos dentro de las agencias nucleares y de seguridad israelíes, quienes habrían transferido los archivos a Teherán durante un proceso logístico que se extendió por varios meses.
Los archivos revelan la participación activa de Estados Unidos en el desarrollo nuclear israelí, incluyendo la presencia de científicos estadounidenses, la ejecución de proyectos conjuntos y programas destinados a modernizar armamento nuclear.
Además, los documentos contienen información sobre personas involucradas en dichos proyectos armamentísticos, algunas de las cuales habrían sido acusadas de colaborar con Israel y, según fuentes iraníes, ejecutadas por su participación.
La divulgación de estos materiales representa, según Teherán, una derrota estratégica para Israel, que habría intentado ocultar la penetración iraní en sus instalaciones sensibles. El acceso a planos detallados y sistemas internos pone en evidencia fallas significativas en el aparato de seguridad israelí.
Khatib atribuyó esta vulnerabilidad a condiciones laborales percibidas como injustas por parte de algunos empleados israelíes, quienes habrían colaborado con Irán a cambio de compensaciones económicas. En ese sentido, el ministro instó al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, a revisar los mecanismos internos de seguridad y bienestar institucional.
Para los intereses de Israel y Estados Unidos en la región, la incorporación de Irán a los Brics, también es un problema estratégico; Teherán está listo para proporcionar a los socios BRICS la oportunidad de satisfacer sus necesidades energéticas.
Entre otras cosas, los expertos ven las perspectivas de desarrollo del sistema internacional de transporte y logística (la construcción del Puerto de Chabahar en el Golfo de Omán) y el comercio mutuo. Algunos analistas también predicen el fortalecimiento de la cooperación bilateral dentro de la asociación: la creación de consorcios de exportación de empresas iraníes para el suministro de productos a los países BRICS.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus













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