Producción tabacalera: de la tradición a la tecnología (+fotos)

La aplicación de avances de la ciencia y la técnica impulsan en Sancti Spíritus mayores rendimientos y mejor calidad de un cultivo que a la postre se trasforma en uno de los principales productos exportables del país

El proceso de cura controlada con la nueva tecnología acorta los tiempos y garantiza mejor calidad de la hoja. (Fotos: Roberto Javier Bermúdez/Escambray)

Si la hoja del tabaco hablara podría contra la historia de nuestro país. Y es que el cultivo no solo dio la bienvenida a los colonizadores españoles sino que ha estado vinculado al desarrollo económico y social de la isla.

Aunque durante siglos los métodos no han variado demasiado, en nuestra provincia se implementa un programa que pretende desarrollar la producción intensiva de la capa y que ya da los primeros frutos.

“El Programa de Desarrollo para la Producción Intensiva de la Capa se aplica con éxito en nuestra provincia desde hace unos dos años e involucra hasta el momento a 30 productores”, comenta a Escambray Geisha Calero de la Paz, directora de Desarrollo de la Empresa de Acopio y Beneficio del Tabaco en Sancti Spíritus.

Las casas de cultivo se pueden emplear para sembrar hortalizas y vegetales cuando termine la campaña tabacalera.

“Este programa consta fundamentalmente de tres elementos que mejoran sobre todo la calidad del producto. En primer lugar, a la instalación de casas de cultivo para la producción de posturas le siguen los sistemas de riego con energía solar fotovoltaica y finaliza con las casas de cura controlada”.

Precisamente, esta última es una de las novedades dentro del programa. De la casa de tabaco tal y como la conocíamos no queda mucho. Las paredes ahora son de paneles metálicos y se mantienen herméticamente cerradas, con un sistema que permite regular la temperatura y la humedad en su interior.

De los beneficios de la casa de cura controlada nos comenta Nelson Obel González Díaz, uno de los tabacaleros que ya experimenta sus bondades.

“El proceso de cura del tabaco es más rápido y eficiente. Afuera de la casa puede haber frío, calor, estar lloviendo; nada de eso influye en el tabaco. Además, es más rápido. Por el método tradicional hacen falta entre 55 y 60 días, mientras que con la cura controlada se necesitan unos 20”.

No obstante, la nueva tecnología tiene un inconveniente para la realidad cubana. Por las características del sistema, no es posible garantizar la electricidad que demanda con energía solar; requiere de grupos electrógenos que trabajan con diésel.

Algunos productores cuentan con su propia escogida para procesar las hojas y luego venderlas a la comercializadora.

“La situación con los combustibles es tensa, como todos sabemos.  A partir de las restricciones que imponen las medidas de los Estados Unidos a la importación de petróleo al país es complicado mantener al abastecimiento a los productores. Además, una vez que comienza el proceso de cura con esta metodología, las máquinas no pueden parar”, asegura Isidro Hernández Toledo.

«Nosotros esperamos que pueda haber una mejoría con el diésel, pero no nos quedamos esperando que ocurra el milagro. Los proveedores de la tecnología han visitado las instalaciones y, a solicitud de Tabacuba, están realizando adaptaciones a los sistemas para que puedan ser operados utilizando la energía fotovoltaica”.

El programa de desarrolo se extiende por la geografía espirituana y tiene beneficios para la producción de tabaco y de otros cultivos.

Según la directora de Desarrollo de la Empresa de Acopio y Beneficio, los resultados económicos les permiten a los productores que participan del proyecto, en primer lugar, comprar esta tecnología con facilidades de pago; pero, también, adquirir equipos, maquinaria, paneles solares e, incluso, equipos electrodomésticos y motorinas.

De acuerdo con el director agrícola, el programa constituye una fortaleza desde el punto de vista productivo, más allá del tabaco.

“Nosotros como entidad no nos dedicamos a otros cultivos, pero nuestros productores pueden utilizar las facilidades que les damos para trabajar la tierra. Muchos de ellos siembran viandas, maíz, arroz, entregan leche.

“Por solo citar un ejemplo, las casas de cultivo, una vez garantizadas las posturas de tabaco, se pueden emplear en la siembra de tomate, pepino, lechuga; incluso fuera de su temporada habitual. Definitivamente, los beneficios se revierten sobre la producción de alimentos”, concluye Hernández Toledo.

Aunque no está previsto en el programa, varios de los productores cuentan con escogidas propias donde procesan la hoja para luego venderla a la comercializadora. Esta iniciativa le aporta un valor agregado al producto, a la vez que genera empleos con salarios atractivos.

Queda claro entonces que la ciencia no se puede dejar a un lado y que, si de producir se trata, hay que aportarle novedad a lo tradicional.

Roberto Javier Bermúdez Portal

Texto de Roberto Javier Bermúdez Portal

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