Proyecto Ambienta: la cultura que salva el entorno

En una localidad de Yaguajay, un proyecto comunitario apuesta por la ciencia y el arte en la educación ambiental de los más pequeños

Ambienta se ha convertido en el hogar de niños y adolescentes que mezclan conocimientos y diversión. (Fotos: Página de Facebook del proyecto)

Les motiva hacer el bien, el aprendizaje constante y la utopía de un mundo mejor. Desde hace años se congregan para conspirar a favor de todo aquello que nos rodea, bajo la premisa de que el arte nutre y engrandece.

Son niños, niñas y adolescentes de la comunidad de Mayajigua —y de sus alrededores—, en el municipio espirituano de Yaguajay. Ellos, con la guía de profesores y padres, han hecho del Proyecto Ambienta un espacio para crear, desde la pureza y el ánimo que solo atesoran las primeras edades.

LA MATERIALIZACIÓN DE UNA IDEA

El proyecto surge en 2019 gracias a la creatividad de la instructora de arte Yusmaika Piedra González, en aquel entonces estudiante de la licenciatura en Gestión Sociocultural para el Desarrollo, como una necesidad de responder a las problemáticas que enfrenta nuestro entorno actualmente y de fortalecer la educación ambiental comunitaria, a través de las manifestaciones artísticas.

Pero, además, desde un inicio perseguían la creación de una base de datos para almacenar la información recopilada en talleres y ejercicios, así como la capacitación de los gestores —los más jóvenes y los adultos— que participaran en las actividades colectivas.

Fueron 30 los primeros. Luego la cifra se estabilizó en 25, después de realizar captaciones en el Seminternado Francisco Vales Ramírez, de Mayajigua, y de escoger entre más de medio centenar de aspirantes. “Aunque nuestros encuentros sesionan a puertas abiertas, tomamos como integrantes fijos a quienes se mantuvieron sábado tras sábado en aquellas primeras citas en la Casa de Cultura Deisa Pérez Aguiar”, recuerda Piedra González.

Los saberes compartidos son el plato fuerte de cada encuentro.

José Ernesto Fernández Aguiar, un ingeniero industrial devenido metodólogo de la Casa de Cultura, no pudo resistirse a la idea que le surgía a Yusmaika, su compañera de vida. Así se convirtió uno de los motores impulsores del propósito. “Fueron momentos marcados un poco por la expectativa y el trabajo duro, para armar algo desde cero. Pero siempre supimos que tenía que ser una bonita obra para que los muchachos crecieran y crearan”, explica.

Pero en 2020, la covid obligó a un cambio de planes y rutinas. “Tuvimos que volcarnos a las redes sociales. Creamos un canal de YouTube, con videos cortos en las casas de los niños. En esas visitas, grabábamos las canciones, los poemas… Y como resultado de la primera excursión que realizamos, surgió un programa llamado Rastros, donde se registraban las memorias de esas y otras experiencias”, comenta Yusmaika.

UN PROYECTO PARA LOS MÁS PEQUEÑOS… Y SUS FAMILIAS

“La Casa de Cultura presta especial atención al Proyecto Ambienta por la temática que trata y por el alcance que ha logrado —declara Milvia Silverio García, directora de esta institución—. Además de incursionar en la danza, el teatro, la música y las manualidades, fomenta en los más pequeños valores necesarios para la vida y los enseña a trabajar en equipo”, añade.

Y así lo confirman los propios integrantes, quienes, confiesan, no solo han crecido en estatura a lo largo de estos años, sino también en conocimientos.

Según sus mentores, Lázaro Fernando Menacho Pérez llegó con mucha timidez al primer encuentro. Pero, con el apoyo de todos, hoy la realidad es otra. Actualmente se forma en la Escuela Elemental de Arte Ernesto Lecuona, “y la decisión vino por todo lo que aprendí en el proyecto”, confiesa. Para él, su transformación ha sido evidente: se graduó como Guardián de la Reserva de la Biosfera Buenavista, conoció otras maneras de cuidar lo que nos rodea.

Dangela de la Caridad González descubrió Ambienta cuando cursaba su cuarto grado. “Al principio era por embullo, hasta que comenzamos a ir todos los sábados, y aprendí a cantar, a bailar, y me fue gustando. Lo más importante es la gran familia que hemos creado y poder enseñarle a todo el público lo que hacemos”.

Hay un factor común que se repite en cada testimonio: el apoyo de las familias, un ingrediente determinante ante el ajetreo de la vida cotidiana. Denia Ávila y Elícer Cabrera, madres de dos locos bajitos, coinciden en que ha sido difícil reorganizar los horarios de trabajo y de quehaceres domésticos para que los muchachos puedan estar en cada ensayo. Sin embargo, reconocen que es importante para ellos, porque han notado una evolución en sus hijos desde que el proyecto los acogió.

VÍNCULOS EN POS DEL CRECIMIENTO

El alcance de Ambienta no se limita a los salones de la Casa de
Cultura o del cine de la localidad. Sus integrantes han sabido tejer alianzas y trascendido fronteras territoriales para que el aprendizaje no se limite.

Gracias a Ambienta y a su trabajo comunitario con las nuevas generaciones Yusmaika pasó a integrar el Centro de Servicios Comunitarios de Yaguajay, donde atiende la comunicación y labora en la dirección de investigación de ecosistemas montañosos. “Este centro nos catapultó definitivamente y nos dio a conocer como proyecto”, sostiene.

El Parque Nacional Caguanes, de Yaguajay, también les abrió las puertas. Gracias a su gestión, participaron en el evento internacional Biodiversidad Caguanes 2023. Los profes compartieron sus investigaciones, mientras que los muchachos hicieron su primera presentación a gran escala, con un público conformado por activistas nacionales y extranjeros.

Ambienta se ha sumado a varias ediciones de Biodiversidad Caguanes. (Foto: Luis René Méndez Torres)

En 2024 participaron en Adolescer, el evento académico del Proyecto Escaramujo, organizado —entre otras instituciones— por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), y que tuvo lugar en el centro Martin Luther King, de La Habana. En esta cita, donde se analizan las principales problemáticas que enfrentan las primeras edades, se debatió el proyecto del Código de la niñez, adolescencias y juventudes, el cual recibió importantes aportes derivados de debates entre todos los integrantes de Ambienta.

“Hemos trabajado siempre mucho con la comunicación como uno de nuestros pilares —afirma Yusmaika—. Por ello creamos un Círculo de Interés de Comunicación y Educación Ambiental en la escuela Francisco Vales, en el que incluimos a los primeros graduados del proyecto para que también compartieran sus conocimientos. Enseñamos lo que es la biodiversidad y la importancia de proteger las reservas de la biosfera.

“En las presentaciones que hacemos fuera del pueblo de Mayajigua, llevamos juegos, canciones, textos para reflexionar, preguntas… Hemos materializado excursiones a localidades como Llanadas Arriba o La Picadora, a Caguanes y a la Finca Agroecológica La Espinita. Allí conversamos con la gente y los sumamos a las actividades. Pero también hemos llevado nuestro arte al Museo de Historia Natural y al Zoológico de la ciudad de Sancti Spíritus, así como al Parque Nacional Ciénaga de Zapata”, apunta la líder del proyecto.

SUEÑOS QUE YA SE COSECHAN

Los niños de Ambienta han conocido mejor el espacio que les rodea gracias al proyecto. En sus salidas al terreno reciben la explicación de un guía, con el que descubren especies y formas de actuar que benefician la flora y la fauna y, por ende, a los humanos que compartimos hábitat.

Así se desarrollan sus habilidades. Y cuando ya muestran dominio de sus conocimientos, es momento de graduarse. Cuando el proyecto cumplió cinco años, realizaron la primera graduación. “Fue el cierre de una etapa hermosa que nos consolidó como familia, como una comunidad”, comenta Piedra González.

Un espectáculo artístico en el cine de Mayajigua fue el pretexto perfecto para celebrar a lo grande que Ambienta había concluido un ciclo de formación. La fecha sirvió también para inaugurar el libro de graduados con imágenes y biografías de los primeros integrantes, así como para el estreno de un videoclip que habían grabado meses antes.

Yusmaika Piedra González va en camino a convertirse en máster en Ciencias con una sistematización de experiencias del proyecto. Esta investigación, a juicio de su propia autora, es uno de los tantos hijos que le han nacido en estos años de esfuerzo.

El uso de la fotografía y los recursos audiovisuales en los mensajes de comunicación comunitaria marcan la agenda para los próximos meses. Piensan, asimismo, en conformar un libro sobre el quehacer del proyecto, donde recojan los momentos que han marcado su devenir.

Y mientras Ambienta crece en número y conquista otros lugares, la música, la danza y el teatro se expanden de la mano de niños y adolescentes que, desde Mayajigua, piensan y construyen un mundo mejor, con el arte como impulsor de la magia que convierte en milagro el barro.

Alejandro Méndez Sánchez*-Estudiante

Texto de Alejandro Méndez Sánchez*-Estudiante

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