Periódico de Sancti Spíritus

Peligros y oportunidades en Venezuela

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Maduro consideró que el triunfo de la derecha tuvo su sustento en la guerra económica.

El nuevo mapa político venezolano aconseja una mirada diferente a las soluciones que reclama el país

Un revés traumático, pero reversible

Mensaje de Raúl a Maduro: Estaremos siempre junto a ustedes

Primera reflexión evidente: si Venezuela es una dictadura, ¿cómo es posible que haya ganado la oposición? Todos los que han estado cuestionando la democracia venezolana debieran disculparse hoy (es retórica: nunca lo harán.Los que creen que el poder les pertenece por familia y dinero se creen con patente de corso permanente). El Presidente Maduro salió inmediatamente a reconocer el resultado. Como debe ser. La oposición, invariablemente, ha desconocido todos los resultados electorales en donde ha perdido desde 1998, la primera victoria de Hugo Chávez.

Unas veces en bloque, otras dividiéndose entre ellos. Los menos leales con la Constitución siempre han sido Leopoldo López y María Corina Machado, cuya actitud no ha sido seguida por Capriles, que siempre ha optado por la vía electoral. El PP, con mucha influencia del Opus Dei en sus relaciones con Venezuela —la otra influencia es netamente económica, como cuando Felipe González le regaló Galerías Preciados a Gustavo Cisneros— siempre ha estado más cerca de los golpistas. Nostalgias de los orígenes de la derecha española. Venezuela ha estado a la altura: elecciones limpias y reconocimientos sin duda alguna del resultado. Ojalá fuera igual en México o en Estados Unidos.

Es igualmente evidente que la economía ha pasado factura al gobierno de Maduro. Es injusto que una crisis que no ha generado el continente sudamericano —recordemos que nació con la quiebra de Lehamnn Brothers en Estados Unidos— la esté pagando como si hubiera sido su responsabilidad. El hundimiento de los precios del petróleo (es como si en España se redujera un 80 por ciento el turismo) es un golpe difícil de resistir, aún más cuando la crisis es utilizada por la oposición para golpear al gobierno con formas sofisticadas de “guerra económica” (presiones para romper la OPEP y mantener bajos los precios del petróleo, acaparamiento de bienes, subida intencional de precios, fraude en el cambio del dólar, contrabando, guerra psicológica alimentada por los medios de comunicación, sabotajes). Hay escenarios en la pelea política venezolana que han recordado mucho el escenario previo a septiembre de 1973 que preparaba el golpe contra Salvador Allende. Esperemos que la comunidad internacional esté atenta ante cualquier intento espurio de querer ganar fuera de las urnas lo que sólo debe ganarse en las urnas.

Por último, es evidente que el gobierno de Maduro tiene igualmente su responsabilidad. El golpe que supuso la pérdida de Chávez no fue menor. Los equilibrios que había construido Chávez no han sido heredados por Maduro. Reclaman más tiempo. Y la oposición, consciente de esa debilidad, no ha dejado de hostigar en estos últimos tres años. El Presidente Maduro, por un lado, no ha tenido éxito a la hora de hacer valer en la población venezolana los logros de los últimos 17 años. Pasó en Europa cuando la clase obrera convertida en clase media terminó votando a Margaret Thatcher. Es cierto que incluso la oposición ha reclamado a Chávez como si fuera un valor propio, pero era mera propaganda. No es muy creíble proviniendo de quienes siempre le adversaron. El riesgo de desmantelamiento de la apuesta pública bolivariana por la sanidad, la educación, la vivienda, la alimentación, está servida por la oposición (veamos lo que va a empezar a pasar en Argentina). Si el pueblo no lo ha entendido es responsabilidad del gobierno y de la gente con conciencia. Si la propaganda de la oposición es buena, es la obligación del gobierno desenmascararla. No han sabido hacerlo. Igualmente, el gobierno no exhibe buenos resultados —pese a grandes avances en los últimos meses— en la lucha contra la corrupción, la violencia, el negocio de la importación de alimentos, el control de los fraudes cambiarios, los empleos para las clases medias formadas y la inflación. Aunque todos esos rubros formen parte de la guerra económica, si no triunfas, te han derrotado. Y eso es lo que han expresado las urnas.

Ahora es momento de discutir conjuntamente, Gobierno y oposición, las necesidades de Venezuela. De las mayorías. De la gente. Igual que el Presidente Maduro ha aceptado el resultado de las elecciones parlamentarias, la oposición debe asumir que el Presidente constitucional de Venezuela es Maduro, y deben respetar las elecciones presidenciales que le otorgaron el mandato. Desde ese doble reconocimiento debe empezar las negociaciones sobre las soluciones que reclama el país. Sería un error de la oposición repetir lo que se hizo tras el golpe contra Chávez en 2002: empezar a desmantelar la institucionalidad vigente. Algunos análisis este mismo lunes de líderes de la oposición apuntan en esa dirección —cambiar, en caso de que la mayoría parlamentaria lo permitiera, todos los cargos posibles, construyendo un “dique” opositor al gobierno de Maduro—. Algunos parece que no aprenden nunca.

Con urgencia, esas soluciones compartidas pasan por la subida del precio de la gasolina, repensar el gasto público, lucha contra la corrupción, perseguir el acaparamiento y la subida artificial de precios (ahí la oposición puede hablar con los empresarios importadores, principales responsables de este problema), regulación radical del control de cambios (la oposición debe presionar allí donde el gobierno solo no pueda) y establecimiento de una base productiva que se emancipe de la renta petrolera. Sobre esos asuntos gobierno y oposición debieran encontrar acuerdos firmes. Y eso será posible si la oposición escucha las necesidades de Venezuela, no los mandatos de los Estados Unidos ni de las empresas extranjeras que buscan volver a hacer del país caribeño un puerto de las nuevas prácticas piratas. Es un buen momento para ver si, por fin, la derecha venezolana está dispuesta a apostar por su país.

 

(Publicado originalmente en Comiendo tierra, blog del autor, politólogo español y fundador de Podemos)


Comentarios

3 Respuestas to “Peligros y oportunidades en Venezuela”
  1. Jose Luis dice:

    Opino que para comprender lo ocurrido en Venezuela habria que comparar la gestion de Maduro (menos del 40 % de aprobacion popular) con la de Evo(mas del 70 % )Maduro ha usado la riqueza petrolera para regalar sin preocuparse por desarrollar la economia.Evo usa la riqueza mineral y gasifera para dar creditos a los despoiseidos para que desarrollen un negocio Los resultado:Los bolivianos tienen que comer:Los venezolanos tienen techo pero las medicinas y los alimentos escasean..Como dice un proverbio chino..Si quieres ayudar a alguien,prestale la vara de pescar,no le egales el pescado.

  2. Pepitooooooooo dice:

    Excelente artículo y un buen análisis, muy objetivo.Gracias escambray es lo más serio y atinado que he podido leer antes el silecio mediático de los medios de la isla.Esperama que la mesa redonda del pasado lunes contara con la presencia de especialistas en temas internacionales, pero no fue así.esto me recuerda el título de un filme cuyo contenido no tiene que ver con este tema pero me parece que pudiera ser el nombre que más le pega.”El silencio de los corderos”.

  3. kuko dice:

    Totalmente de acuerdo con el autor del escrito. No podemos echarle toda la culpa a la oposicion, seria ilusorio y engañador, creer que nuestros problemas son siempre producto u originados del otro lado.
    Nadie de los que conosco en i ambiente de trabajo, se puede explicar como eses pueblo que habai obtenido victorias aplastantes en mas de 16 elecciones de todo tipo, casi pierden al elegir a Maduro presidente, Sera que somos seguidores de hombre y no de proyectos? lo mismo sucede en este caso, misma historia… Mucha guerra economica, mucha propaganda adversa, sabotajes, atentados, eso me recuerda la historia de mi Cuba despues del 59 hasta la fecha de hoy. Y Argentina?
    Parece que la derecha esta aprendiendo a usar lo que tiene a mano, y nosotros , los progresistas, izquierdistas, populistas o cualquier epiteto que le quieran agregar, no somos muy buenos, ya a la hora de aglutinar y concientizar a las masas a nuestro alrededor….


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