Gobierno de EE.UU., otro error de cálculo

Cuando la administración de Donald Trump presumía el colapso de Cuba debido a la pandemia de la COVID-19, el archipiélago caribeño sigue anclado a su destino, pese al recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero

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Ilustración: Osval
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Ilustración: Osval

La administración de Donald Trump estuvo a punto de creerse que la pandemia de la COVID-19 pondría a Cuba al borde del abismo. Si naciones del llamado Primer Mundo se las están viendo negras, ¿cómo un país con deprimidos recursos económicos resistiría la batalla que le plantaba el SARS-CoV-2?

En el parecer de la Casa Blanca, el momento se pintaba solo para darle otra vuelta de tuerca a su arma más genocida: el bloqueo económico, comercial y financiero. En tal sentido, sobran los ejemplos.

Meses atrás, ante la encrucijada que podría presentarse, el Gobierno cubano decidió comprar en el exterior ventiladores pulmonares, equipos imprescindibles en la atención a las personas graves y críticas por la COVID-19.

De inmediato, MEDICuba S.A., exportadora e importadora de productos médicos del Ministerio de Salud Pública, contactó con las empresas suizas IMT Medial AG y Acutronic, adquiridas posteriormente (en abril) por la compañía estadounidense Vyaire Medical Inc. A la velocidad de un rayo, las dos fabricantes europeas cesaron los vínculos comerciales con Cuba, los mandamientos del bloqueo de Estados Unidos al pie de la letra.

Sin embargo, en ese momento, cuando el cerco estadounidense apretó las clavijas todavía más, se abrieron las puertas del talento y la innovación en la isla. A solicitud del Gobierno cubano, especialistas del Centro de Neurociencias, en alianza con otras instituciones científicas y productivas del país, desarrollaron un ventilador pulmonar con un diseño industrial y software originales.

El dispositivo cubano, que está a la altura de los ventiladores de emergencia de mayores prestaciones en el mundo, está basado en códigos abiertos publicados en Internet por investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts, en Estados Unidos, y la Universidad de Kent, en Gran Bretaña.

En julio último, expertos cubanos anunciaron la entrega de 500 de estos ventiladores pulmonares para octubre, y de esta manera consolidar la capacidad de respuesta de Cuba al SARS-CoV-2. A la postre, el diseño y la fabricación de un ventilador cubano significan pasos hacia la soberanía tecnológica, cuestión estratégica frente al recrudecimiento del bloqueo estadounidense, con otras expresiones en la etapa de la COVID-19.

Recordemos que a inicios de abril Cuba denunció que Washington impedía a la empresa china Alibaba llevar hasta nuestro país un donativo de mascarillas y kits de diagnóstico para combatir el coronavirus. A última hora, la firma norteamericana contratada para transportar la donación hacia el país antillano declinó hacerlo, bajo la excusa de las regulaciones del bloqueo. “Las cosas para Cuba siempre son más difíciles”, publicó en el blog de la embajada de Cuba en China el embajador antillano, Carlos Miguel Pereira Hernández.

Desgraciadamente, para Cuba se torna cada vez más frecuente recibir esta clase de negativas no únicamente de fábricas y compañías comercializadoras; sino, también, de instituciones bancarias, navieras y hasta de líneas aéreas, durante los procesos de negociación para adquirir equipamiento, insumos y fármacos.

“La negativa, incluso, se recibe en el momento de la ejecución de un contrato, o en el momento de trasladar la mercancía a nuestro país, sin aviso previo, y es cuando tenemos que reinventar todo tipo de alternativas para garantizar el arribo de lo que necesitamos para la atención medica del pueblo”, comentó a la prensa en febrero pasado Solainy Fajardo Araujo, directora de MEDICuba S.A.

Tales son los dictados del bloqueo estadounidense, que entierran hasta el subsuelo la exhortación de la dirección de la Organización Mundial de la Salud de “poner la política en cuarentena”, porque “hay miles de vidas en juego”.

La administración de Donald Trump, verdadero desastre en el manejo de la pandemia en suelo propio, creía que la COVID-19 pondría a Cuba al borde del abismo. Apuntalado por campañas de manipulación mediática de toda ralea, el bloqueo sería la carta perfecta de la baraja para acabar de lanzar a Cuba al despeñadero. Otro error de cálculo.

Estados Unidos no había contado con el liderazgo del Gobierno cubano en una situación de crisis sanitaria, con el desarrollo de la industria biotecnológica de la isla y, mucho menos, con la capacidad innovadora y de resistencia de un pueblo, que, mayoritariamente, acompaña a la dirección del país. Todo ello explica que este archipiélago, mambí y rebelde sigue vivo, anclado al Mar Caribe.

Enrique Ojito

Texto de Enrique Ojito
Premio Nacional de Periodismo José Martí, por la obra de la vida (2020). Máster en Ciencias de la Comunicación. Ganador de los más importantes concursos periodísticos del país.

Comentario

  1. Donde pudiera encontrar declaraciones del gobierno estadounidense al respecto??

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