Las medidas del bloqueo perpetrado por Estados Unidos no sólo abarcan los sectores: económico, comercial, financiero y energético, sino que, impiden la llegada de insumos y materias primas.
Las importaciones necesarias para Cuba permanecen almacenadas en contenedores dejados por las navieras en puertos cercanos, pero que no se atreven a desembarcar en las costas cubanas por miedo a las sanciones del gobierno estadounidense.
Más de 7 000 contenedores, de productos como alimentos, medicamentos, vehículos, ropas, equipos eléctricos o paneles solares, están varados en distintos países del Caribe, según cifras aportadas públicamente por Óscar Pérez-Oliva Fraga, Vice primer ministro y ministro del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera (Mincex), el 29 de julio en la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Allí, los diputados cubanos fueron informados de que, después de firmada la Orden Presidencial por Donald Trump, el 1 de mayo (con anterioridad emitió la del 29 de enero), las dos principales navieras que operaban en Cuba, la alemana Hapag-Lloyd y la francesa CMA CGM, anunciaron la interrupción de sus viajes.
Esta actitud, de las agencias de barcos capitalistas, expresan que lo más importante es cumplir con el papel hegemónico de la Casa Blanca, y que para el capital no vale humanismo ni afectos solidarios cuando se trata de defender las ganancias incrementadas y asegurar los bolsillos llenos de la oligarquía.
De eso está consciente Francisco Calderón Sánchez Rojas, directivo de la organización Sodepaz, quien denunció a la Agencia Cubana de Noticias, que contenedores enviados por grupos solidarios de Catalunya y Madrid han sido dejados en el puerto de Kingston por la empresa francesa CMA CGM sin consultar con las organizaciones que hicieron el envío de los mismos.
Entre ellos hay un contenedor enviado por Defensem Cuba que contiene colchones y otros enseres para las personas afectadas por el huracán Melissa en el oriente cubano.
El otro, enviado por SODEPAZ contiene 3,5 millones de jeringuillas y agujas hipodérmicas para el sistema de salud de Santiago de Cuba.
“Estas medidas son parte de la estrategia de bloqueo en la que las navieras son cómplices, dado que, según la legislación europea, si la actividad de una empresa se viese penalizada por la legislación extraterritorial de EE.UU., la Unión Europea se haría cargo de los pagos correspondientes”, nos dice en su mensaje.
Puntualiza que otras navieras optaron por cambiar las rutas de los barcos y las cargas son desplazadas a puertos caribeños de México, Panamá y Colombia.
Desde allí los contenedores son trasladados en buques de empresas regionales que no tienen intereses en EE.UU. “Todo ello encarece los fletes y en algunos casos, hasta el doble de lo previsto”, precisa.
Para él, todo esto confirma que las medidas coercitivas de Estados Unidos obstaculizan el desarrollo económico de Cuba y repercuten directamente en la vida de la población, concluye en su mensaje.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus












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