El principal asesor del presidente Luiz Inácio Lula da Silva para temas internacionales, Celso Amorim, afirmó este jueves que no ve posibilidades de adhesión de Brasil al Consejo de Paz de Donald Trump, por considerarlo confuso y unilateral.
En entrevista con el diario O Globo, Amorim sostuvo que el estatuto del órgano propuesto equivale, en la práctica, a una reforma de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) impulsada por un solo país, algo que calificó de inaceptable para el gigante sudamericano y para el sistema multilateral.
Dejó ver que el documento enviado junto a la invitación estadounidense amplía el alcance de la iniciativa más allá del genocidio en Gaza, pese a que Trump la presentó vinculada a la situación en el territorio palestino. “La palabra ‘Gaza’ no aparece en el estatuto. Se refiere a cualquier conflicto”, alertó.
Según Amorim, el consejo funcionaría como una especie de Consejo de Seguridad paralelo, con un presidente prácticamente permanente, lo que vulneraría los principios de equilibrio y consenso que rigen el orden internacional, e indicó además que países europeos tampoco aceptaron la propuesta hasta ahora.
Brasil fue una de las naciones invitadas por Washington a integrar el organismo, pero el excanciller explicó que la negativa de Trump a aceptar enmiendas o ajustes hace inviable cualquier negociación. “No es posible discutir ni hacer ajustes aquí o allá. Es un contrato de adhesión”, señaló.
El asesor presidencial aclaró que, si se tratara de una iniciativa surgida de una resolución de la ONU, la discusión sería distinta y podría considerarse, siempre tomando en cuenta la opinión de los propios palestinos y de los países árabes.
Amorim rechazó que el convite sea una trampa dirigida específicamente a Brasil, al recordar que fue enviado a numerosos países, incluidos aliados europeos de Estados Unidos, pero apuntó que Trump mantiene una visión de las relaciones internacionales en la que concentra un papel central.
En otro momento de la entrevista, el excanciller advirtió sobre la necesidad de que Brasil esté preparado ante posibles intentos de interferencia de sectores de la extrema derecha estadounidense en el proceso electoral de este año, aunque dijo no percibir una acción directa del propio Trump.
Respecto a Venezuela, cree que cualquier ofensiva contra un país sudamericano debe considerarse una amenaza directa para Brasil, dada la proximidad regional y los riesgos de contagio político e institucional.
«No es que tengamos miedo, pero el precedente es muy malo. No podemos aceptar este tipo de ejemplos», afirmó sobre la agresión realizada por Washington el pasado 3 de enero.
Finalmente, señaló que Brasil mantendrá relaciones normales con gobiernos de distinto signo político en la región, siempre que exista civilidad, y restó preocupación a la impugnación judicial del acuerdo Mercosur–Unión Europea, al considerarla parte de los procedimientos habituales del bloque comunitario.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus










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