Cirujanos de la vía (+fotos)

De Paredes a Sancti Spíritus se trasladan diariamente los integrantes de la brigada de reparadores que remiendan cada parte de la línea para que los trenes circulen con más seguridad

Duras jornadas desempeñan los obreros de la brigada de Paredes para devolver la seguridad de la línea, tras el paso de los trenes. (Fotos: Rosa Blanco Martínez/Escambray)

Casi dos horas demora el recorrido que diariamente hace la brigada de reparadores de vías y puentes de Paredes para llegar hasta la cabecera provincial, donde hace más de un mes se enfrentan a disímiles y complejas labores, con las cuales tratan de mejorar las condiciones del vial ferroviario para que los trenes que entran o salen de Sancti Spíritus circulen con mayor seguridad.

En un motor de vía o chispa, como se le conoce también, se suben todos junto a los instrumentos con que laboran para comenzar su jornada y, sin levantar la vista de los rieles, se les ve empecinados en excavar debajo de la pesada barra de acero con la intención de nivelarla con equipos pesados, o simplemente, para colocar el relleno que falta en los sitios donde el agua de algún salidero socavó la base de la línea.

Durante años la circulación en trenes por la periferia que bordea a la ciudad del Yayabo se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza, no solo por la cantidad de precauciones impuestas a los conductores como consecuencia del deterioro de ese vial, sino por el alto grado de indisciplinas sociales que afectan este tramo, entre ellas el vertimiento de aguas albañales o residuales procedentes del Matadero Víctor Ibarra y otras fuentes de contaminación.

Estos hombres llevan más de un mes trabajando fuerte, tratando de arreglar lo que muchos destruyen sin ningún tipo de pudor.

 LOS RIELES DE DON PÍO

“El tema no resulta nuevo y en varias ocasiones Escambray lo trató de alguna manera, recuerdo aquel trabajo titulado “Los rieles de Don Pío”, que se publicó como por el 2008, yo guardo ese escrito todavía —rememora Dionel Suárez Matienzo el jefe de la brigada de Paredes, con 30 años de experiencia en el sector—. Luego, en el 2010, hicimos una labor intensa para correr parte de la vía, a fin de separarla de las viviendas que fueron construidas sin respetar la distancia entre la base de la línea y los extremos, pero ya todo está igual.

“Ahora llevamos más de un mes trabajando fuerte, tratando de arreglar lo que muchos destruyen sin ningún tipo de pudor. Entonces nos encontramos con que, a la vuelta de unos días, la reparación de los rieles en el crucero por la parte del Kilo-12 ya fue afectada con las tantas indisciplinas que la población comete a diario. La línea es como un basurero y en ella encuentras cajas de cartón, envases plásticos, perros muertos, macetas de barro partidas, cualquier cosa, sin percatarse que eso afecta sobremanera la calidad y durabilidad del trabajo, que, bajo condiciones muy duras, estamos desarrollando”.

Isnelis Macías Macías, con 60 años y 39 de experiencia en esta misma labor, habla de su oficio como operario que se encarga de ciertos trabajos con el gato mecánico, barretas y otros implementos.

Justo en el crucero de la calle Ranfla, los hombres de esta brigada, están solucionando uno de los tantos errores constructivos que se cometieron a la entrada del mismo.

“Nada en este oficio es fácil —comenta Macías—, primero porque salimos desde la comunidad de Paredes, donde residimos, al amanecer y por todo el trayecto rumbo a Sancti Spíritus estamos parando a retirar un gajo de un árbol que arrojaron a la línea o para cortar parte de la maleza que nos impide circular con seguridad y, segundo, porque cuando llegamos al área donde realizaremos el mantenimiento o la reparación nos pegamos y hasta que no concluimos no paramos, casi siempre hasta sin almorzar”.

Justo en el crucero de la calle Ranfla, los hombres de esta brigada, que se subordinan a la Unidad Empresarial de Base Ferrocarriles Sancti Spíritus, están solucionando uno de los tantos errores constructivos que se cometieron a la entrada del mismo, durante el proceso de pavimentación; con barreta en mano, picos y palas, rompen de golpe en golpe el trozo de concreto para liberar el riel y poder ajustarlo.

Algunos apoyan con su fuerza y otros, como el experimentado Isnelis, colocan el gato mecánico que permitirá, finalmente, alzar la pesada barra de acero y poder asegurarla. “Nosotros cogemos baches, limpiamos la base de los rieles, chapeamos, aseguramos tornillos, tuercas, en fin, hacemos de todo”, aclara.

 EXPERIENCIA Y JUVENTUD SOBRE LA VÍA

Otras fuerzas intervienen también en la reparación de este importante acceso ferroviario hasta la ciudad del Yayabo.

Pablo Caballero Rivero, el más jóvenes de la brigada, con dos años en esta labor, explica: “Este no es un trabajo sencillo y, además, es poco remunerado, pero uno llega a adaptarse, sobre todo cuando contamos con compañeros que se saben de memoria esta labor, aunque lo más duro es ver cómo, después de concluir la reparación, personas inescrupulosas no la cuidan, es como si fuera tiempo y esfuerzo perdido. Ahora comenzamos por la zona del Combinado Lácteo y pretendemos llegar hasta el área de Colón, incluida la Estación de Ferrocarril, pero es poco a poco, a pesar de que ya llevamos más de un mes por acá”.

Aunque los protagonistas de esta historia son los integrantes de la brigada de Paredes, otras fuerzas intervienen también en la reparación de este importante acceso ferroviario hasta la ciudad del Yayabo; se trata de una labor conjunta con la brigada de vías y puentes de Jaribonico y los miembros del Ejército Juvenil del Trabajo en la cabecera provincial.

También, en algún momento contaron con una representación de trabajadores de la Empresa Constructora de Vías Férreas, quienes atesoran una amplia experiencia en este tipo de actividad.

De todo este desempeño vale destacar que para quienes tienen la responsabilidad de recuperar, tramo a tramo, la línea del ferrocarril, sin importar los horarios y el sacrificio, lo más importante es garantizar la seguridad y mejorar la circulación de los trenes que entran o salen de Sancti Spíritus.

Ellos, cual si fueran cirujanos que van operando cada parte de la línea, pasan casi todo el día bajo el sol y en las tardes, de regreso a Paredes, suben nuevamente a la chispa que los conduce hasta su lugar de origen, conscientes de que al día siguiente la abordarán de nuevo con dirección a la ciudad del Yayabo.

Para quienes asumen este labor lo más imprtante es garantizar la seguridad y mejorar la circulación de los trenes que entran o salen de Sancti Spíritus.

Rosa Blanco Martínez

Texto de Rosa Blanco Martínez

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