Cuba: la victoria imposible de Estados Unidos

La isla padece el mayor embate en seis décadas de guerra económica. El daño acumulado asciende a más de 2 billones de dólares, patrón oro. La hazaña revolucionaria no podrá ser borrada, aunque Trump cumpliera su amenaza, destacan latinoamericanistas

Cuba después del ataque militar del 3 de enero de 2026 a Caracas.

De mayo de 2024 al mismo mes de 2025, Cuba cuantificó en 7 mil 556.1 millones de dólares los daños por la guerra económica que le impuso Estados Unidos. Desde el 3 de febrero de 1962, cuando el entonces gobierno de John F Kennedy firmó la orden ejecutiva de “embargo” contra la Isla, las pérdidas suman 170 mil 677.2 millones de dólares corrientes o 2 billones 103 mil 897 millones si se ajusta la cifra con la devaluación del dólar frente al oro.

Los datos –contenidos en el documento Tumba el Bloqueo. Informe de Cuba: marzo de 2024-mayo de 2025– dejan fuera el peor periodo de asfixia económica. Desde el 29 de enero pasado, por orden ejecutiva del presidente de Estados Unidos, Donald J Trump, y ante la “amenaza” que la Isla “representa” a la seguridad nacional estadunidense, ningún país puede vender petróleo a Cuba. Quien se atreva, advierte el dictado, se veré sometido a un “sistema aranceles”.

Desde entonces, Cuba no ha recibido una sola gota de petróleo. Antes de que el gobierno estadunidense interviniera Venezuela –el 3 de enero de 2026– y secuestrara a Nicolás Maduro, presidente de ese país, el gobierno bolivariano enviaba a Cuba un promedio de 46 mil 500 barriles de petróleo diarios. México dejó de venderle los 17 mil 200 barriles de petróleo al día. Rusia y Argelia también dejaron de suministrar a la Isla petróleo y cualquiera de sus derivados.

La paralización de las actividades económicas en la Isla llevó a Trump a declarar, con descaro, el 16 de marzo pasado, que tendrá el “honor” de “tomar Cuba

Ante la falta de combustibles, el 16 de marzo pasado la red eléctrica de Cuba sufrió un colapso total. Ocurrirían tres en menos de un mes. Aerolíneas, como Air Canada, anunciaron la suspensión de vuelos al país latinoamericano hasta noviembre de 2026 debido a la falta de turbosina, con lo que se reduce la llegada de turistas. La gasolina en el mercado informal alcanzó los 9 dólares por litro, lo que significa que llenar un tanque cuesta más de 300 dólares, más de lo que la mayoría de los cubanos gana en un año.

La paralización de las actividades económicas en la Isla llevó a Trump a declarar, con descaro, el 16 de marzo pasado, que tendrá el “honor” de “tomar Cuba. Abundó: “… Ya sea que lo libere o lo tome […] creo que puedo hacer lo que quiera con él, para serles sincero…”

No se ha cuantificado en dólares el daño sólo desde el 29 de enero. La Isla resiste, pero se queda sin energía para las necesidades básicas. El impacto humanitario es masivo y afecta sectores clave.

Tan sólo el informe Tumba el Bloqueo documenta afectaciones graves en salud pública, educación, alimentación, energía y transporte, con ejemplos concretos como la falta de insulina, el retraso en cirugías oncológicas y la imposibilidad de acceder a tecnologías médicas avanzadas.

La inclusión de Cuba en la lista estadunidense de “Estados patrocinadores del terrorismo” agrava los efectos. Esta designación unilateral –restablecida en enero de 2025– elevó el “Riesgo País”, provocó el cierre de cuentas bancarias en el extranjero, obstaculizó la compra de combustible y ha dificultado las transacciones financieras internacionales.

Las restricciones bancarias, la imposibilidad de usar plataformas como PayPal, el acceso limitado a mercados cercanos y la caída del turismo estadunidense impactaron también en los pequeños negocios de los cubanos.

Se trata de una guerra económica que intenta hacer fracasar a Cuba. La asfixia al límite, antes de una incursión militar que acabaría con el proyecto socialista y soberano

Mientras, el sector energético es uno de los más golpeados desde el inicio del bloqueo hace más de 64 años. La persecución al suministro de combustible y a las navieras, junto con la falta de repuestos para termoeléctricas, ha provocado apagones prolongados y una cobertura eléctrica diaria, en promedio entre 2024 y 2025, de sólo el 38 por ciento de la capacidad instalada.

Se trata de una guerra económica que intenta hacer fracasar a Cuba. La asfixia al límite, antes de una incursión militar que acabaría con el proyecto socialista y soberano.

Desde el anuncio de Donald Trump, decenas de bancos extranjeros cerraron cuentas de embajadas cubanas, empresas y particulares, así como navieras cancelaron operaciones por temor a sanciones secundarias de Estados Unidos.

Mientras, el rechazo internacional al bloqueo es casi unánime. La Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) pidió el 29 de octubre pasado, por trigésima tercera vez y por aplastante mayoría, el fin del embargo económico de Estados Unidos a Cuba.

Desde 1992 la ONU ha denunciado cada año que el bloqueo económico es una imposición unilateral injusta. La resolución más reciente obtuvo 165 votos a favor, siete en contra (Argentina, Estados Unidos, Hungría, Israel, Macedonia del Norte, Paraguay y Ucrania) y 12 abstenciones (Albania, Bosnia y Herzegovina, Costa Rica, Chequia, Ecuador, Estonia, Letonia, Lituania, Marruecos, Moldavia, Rumanía y Polonia).

En varios años, Cuba ha recibido el apoyo unánime por parte de los países de América Latina y el Caribe y todos los Estados miembros de la Unión Europea. Y a favor del bloqueo sólo han votado en solitario Estados Unidos e Israel.

Silvina Romano, investigadora del Consejo Nacional en Investigaciones Técnicas y Científicas (Conicet) en el Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe de la Universidad de Buenos Aires (IEALC-UBA), destaca que América Latina y el mundo “le deben mucho a Cuba”. No se trata sólo del carácter simbólico de lo que significa la Revolución Cubana en la lucha por la construcción de un mundo más justo. Mucho menos, es un asunto de romanticismo.

Posdoctora por el Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y por el Centro de Investigaciones y Estudios sobre la Cultura y la Sociedad-Conicet y doctora en Ciencia Política por el Centro de Estudios Avanzados de la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina), se refiere a la solidaridad que la Revolución Cubana ha desplegado en el mundo. Lo ha hecho sin esperar mayor retribución que contribuir en la emancipación de la humanidad.

Mientras el bloqueo continúa y se agudiza, el país latinoamericano mantiene un despliegue de 22 mil 632 médicos y enfermeras en 57 países, generalmente en poblaciones rurales en situación de pobreza extrema

En efecto, la cooperación médica cubana ha alcanzado a 165 países en los que, hasta mayo de 2023, había desplegado un total de 605 mil profesionales de la salud que realizaron 17 millones de cirugías y salvaron la vida de, aproximadamente, 12 millones de personas, de acuerdo con datos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (Minrex).

De hecho, mientras el bloqueo continúa y se agudiza, el país latinoamericano mantiene un despliegue de 22 mil 632 médicos y enfermeras en 57 países, generalmente en poblaciones rurales en situación de pobreza extrema.

Entre los hitos históricos de la cooperación de Cuba con la salud de la población de todo el planeta se encuentra el envío, en 1963, de la primera brigada médica a Argelia, que marcó el inicio formal de la contribución médica cubana en África. En 1998, tras los huracanes Mitch y George, lanzó el Programa Integral de Salud en Centroamérica y el Caribe. En 2005 creó el Contingente Internacional Henry Reeve (especializado en desastres y epidemias), con más de 10 mil profesionales en reserva.

Además, de 2014 a 2016, durante el brote de ébola en África Occidental, Cuba desplegó 256 colaboradores en Sierra Leona, Liberia y Guinea, para la operación médica más grande sobre el terreno en ese momento. Y durante la pandemia de Covid-19 (2020-2022), envió 58 brigadas a 42 naciones.

Otro de los pilares centrales de la cooperación cubana con el mundo es el de la educación. Desde la Revolución, ha becado a estudiantes de 130 países del mundo para que estudien en Cuba. Hasta 2012, sumaban 50 mil las personas extranjeras graduadas en la Isla. Y mediante el programa Yo Sí Puedo ha alfabetizado a 3.8 millones de personas en 28 países: 15 de América Latina, cinco del Caribe, cinco en el África subsahariana, uno en Asia, uno en Norteamérica y uno en el Norte de África.

Y en materia militar, ha desplegado más de 400 mil tropas en tareas de asesoría y combate, en luchas de liberación en más de 25 países.

Mediante el programa Yo Sí Puedo, Cuba ha alfabetizado a 3.8 millones de personas en 28 países: 15 de América Latina, cinco del Caribe, cinco en el África subsahariana, uno en Asia, uno en Norteamérica y uno en el Norte de África

Georgette Ramírez Kuri, doctora en Estudios Latinoamericanos por la UNAM, coincide en que Cuba representa un paradigma alternativo. La Isla, explica, “rompió con muchísimos paradigmas en términos sociales, económicos, pero geopolíticos también. Es un ejemplo ético y de vida que nos enseña que con poco se puede hacer mucho, cuando hay voluntad política y humanidad”.

Fuera del capitalismo –subraya la investigadora adscrita al Colegio de Estudios Latinoamericanos de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM– Cuba logró construir un sistema educativo considerado entre los mejores del continente y un modelo de salud comunitaria que la ha convertido en potencia en tecnología biomédica y formación de profesionales para el Sur global. Su internacionalismo, añade, “acuñó como bandera propia” la cooperación Sur-Sur y “sentó precedente como nuevo paradigma en las relaciones internacionales y en la geopolítica de paz”.

Ramírez Kuri, también profesora invitada y colaboradora extranjera en la Universidad Federal de Alagoas (Brasil), advierte que una intervención militar estadunidense contra Cuba no sería un hecho aislado, sino la profundización de una guerra ya instalada en la región. Un ataque “sería terminar por la vía militar lo que en 67 años de Revolución Cubana no ha podido tirar por ninguna vía, ni con los cientos de sanciones unilaterales, ni con el bloqueo genocida, ni con la más férrea propaganda anticomunista”.

Cuba, sentencia, “es el mayor ejemplo de una sociedad alternativa, no solamente en idea, en ideal, sino en la práctica”, y su destrucción “sería un golpe brutal en el terreno simbólico, porque también significa un horizonte posible, y un futuro posible, fuera de la lógica del capital y fuera de la lógica de la guerra”.

Por ello, para Silvina Romano, la Revolución Cubana Cuba “es el ejemplo de lo que pueden lograr los pueblos, incluso a escasos kilómetros del imperio”. En ese sentido, aunque Trump cumpliera sus amenazas, “Cuba ya ganó, pase lo que pase: demostró al mundo que es posible construir otro modelo de sociedad”.

Canal Red

Texto de Canal Red

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