El presidente de Colombia, Abelardo De la Espriella, ya emprende pasos represivos que recuerdan al objeto de su inspiración, Donald Trump, al anunciar masivas deportaciones y la judicialización de opositores políticos, sean quienes sean, obstaculizando cualquier gestión que intente controlar las decisiones de su gobierno y llevando al máximo la cooperación de la nueva cúpula militar con el Alto Mando estadounidense.
En este contexto, el senador opositor Iván Cepeda denunció que “el gobierno de De la Espriella pretende generar un clima de desorientación, temor e incertidumbre mediante masivas judicializaciones contra dirigentes, exfuncionarios y congresistas del Pacto Histórico, empezando por el propio expresidente Petro”.
Sectores opositores ya habían advertido que la política del nuevo mandatario no se limita al combate contra el narcotráfico. Colombia estaría cediendo soberanía a potencias extranjeras como Estados Unidos e Israel.
Las declaraciones surgieron tras la visita oficial del jefe del Comando Sur de Estados Unidos, Francis Donovan, quien coincidió en Colombia con el relevo de la cúpula militar encabezado por De la Espriella.
El encuentro con el enviado estadounidense tuvo como propósito reafirmar la alianza estratégica entre Colombia y Estados Unidos. Donovan destacó que “Colombia, el más reciente integrante de la Coalición de las Américas contra Cárteles (A3C), es un socio contra el narcotráfico y un líder vital en la seguridad de la región”.
Paralelamente, el Ejecutivo anunció la puesta en marcha de una estrategia nacional de seguridad, cuyos detalles aún no han sido oficializados. El ministro de Defensa, Jorge Mora, aseguró que “quedarán claros los alcances, objetivos y estrategias del gobierno nacional”.
Algunas páginas filtradas del proyecto revelan propuestas polémicas: porte legal de armas, eliminación de la Jurisdicción Especial para la Paz, derogación de la política de Paz Total y fumigación de 330 000 hectáreas de coca en los primeros 90 días de gestión.
El documento también incluye iniciativas como la reducción del tamaño del Estado y la prohibición del aborto, medidas que han generado fuertes cuestionamientos en distintos sectores sociales y políticos, porque, sostienen que estas disposiciones configuran un modelo de “gobierno por la muerte”, al priorizar acciones represivas sobre políticas de reconciliación y derechos humanos.
De la Espriella, se ha comprometido a deportar del país a miles de inmigrantes, principalmente venezolanos. Según la ONU, alrededor de 2,8 millones de venezolanos viven actualmente en Colombia. Estas fueron las palabras expresadas por De la Espriella el martes: “La orden a Migración es clara, y ahorita los llamamos y se la damos: que empiecen los operativos coordinados con la policía en Barranquilla para dar con los inmigrantes ilegales. Primero, los que están cometiendo delitos. Segundo, los que no tienen regularizada su situación, y en el término de la distancia tendrán que ser deportados”.

OPOSICIÓN NO SE ARREDRA
En respuesta a las múltiples amenazas oficiales, Petro presentó el miércoles al “gabinete por la vida”, un equipo de figuras de su gobierno que se enfocará en ejercer un control político sobre el Ejecutivo del conservador De la Espriella.
“Este no es un gabinete en la sombra, es un gabinete en la luz”, indicó Petro en un evento político en Bogotá durante el cual calificó al gobierno en el poder desde principios de agosto, de representar la “muerte” y la “oscuridad”.
El nuevo equipo incluye a figuras destacadas del gobierno de Petro (2022-2026) como la excanciller, Yolanda Villavicencio; la exministra de Minas, Irene Vélez; el exministro de Hacienda, Germán Ávila, y el exministro de Trabajo, Antonio Sanguino.
Yann Basset, profesor de Ciencia Política de la Universidad del Rosario, explicó a The Associated Press que el “gabinete a la sombra”, como suele conocerse, es usado en el parlamentarismo, por ejemplo, en Reino Unido, donde el gobierno de turno puede “caer por falta de mayoría en el parlamento” y ese equipo que ha estado fiscalizando al Ejecutivo y proponiendo políticas alternativas puede pasar a ser gobierno.
Sin embargo, en el caso de un país presidencialista como Colombia, no se trata de que el gabinete alterno esté listo para sustituir al actual, que fue elegido para cumplir un periodo de cuatro años.
“Es un ejercicio de control político y de preparación para las próximas elecciones”, acotó Basset. “Se está instalando en Colombia un sistema de alternancia entre derecha e izquierda y justamente por esta vocación de poder se hace este gabinete en la sombra”, agregó.
El senador progresista y excandidato presidencial Iván Cepeda, vencido en las urnas por De la Espriella, dijo durante el evento político en Bogotá que el gabinete estará preparado “intelectual, política y técnicamente para asumir, como lo haremos, la responsabilidad de conducir el Estado en el 2030”.
Cepeda indicó que ese equipo trabajará en conjunto con la bancada del Pacto Histórico, —movimiento político liderado por Petro—, que es la más numerosa en el Congreso, aunque no configura la mayoría. “No solamente señalará lo que está mal, sino que contribuirá a lo que viene en nuestro país”, aseguró Cepeda, quien perdió el balotaje del 21 de junio por un estrecho margen de aproximadamente 250 000 votos.
Petro desconoció la victoria de De la Espriella alegando presunto fraude, pese a que la autoridad electoral declaró los resultados y misiones electorales internacionales nada confiables de la Unión Europea y la Organización de Estados Americanos pasaron por alto las inconsistencias.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus











Escambray se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social, así como los que no guarden relación con el tema en cuestión.