El verano de 2026 quedará grabado en la memoria de la comunidad inmigrante en Estados Unidos como el punto de inflexión de una política que ha desdibujado todas las fronteras.
Lo que comenzó en enero de 2025, con la revocación por parte de la administración Trump de las directrices que protegían los llamados «espacios sensibles», se ha convertido en una escalada que transforma hospitales, aeropuertos y tribunales en escenarios de arbitrariedad y violación de los más elementales derechos.
La decisión, anunciada como parte de la promesa de ejecutar «la mayor operación de deportaciones de la historia», abrió la puerta para que los agentes federales ingresaran a lugares donde antes no podían actuar.
El resultado no se hizo esperar. En julio de 2026 el ice registró más de 46 000 detenciones, la cifra mensual más alta del segundo mandato de Trump.
El caso de Grace Stephanie Calero Cabanilla, de 39 años, y su hija Giulianna Mía Carriel Calero, de 19, es un ejemplo. Ambas sobrevivieron a un accidente automovilístico en Florida.
Fueron trasladadas de emergencia al HCA Florida Poinciana Hospital, donde Grace fue diagnosticada con lesiones cervicales y Giulianna sufrió una crisis nerviosa por el impacto emocional, según refiere La Tercera.
Pues en esa sala de emergencias irrumpieron los agentes migratorios. Un video que se difundió ampliamente muestra a ambas mujeres esposadas y escoltadas fuera del centro médico, ante la mirada atónita de pacientes y personal del hospital.
Ningún lugar es seguro: aeropuertos, parques, escuelas, centros médicos, iglesias, pueden ser allanados por agentes de inmigración sin orden judicial.
El percusionista cubano Degnis Bofill Miranda, de 38 años, ganador de un Latin Grammy en 2022, quien ingresó legalmente a EE. UU. con una visa de intercambio artístico, fue detenido el 19 de agosto en el Aeropuerto Internacional de Miami, cuando regresaba de presentarse en Nueva York. Junto a él fue arrestado el pianista cubano Andy García Palacios.
Un informe del Instituto Cato reveló que, desde diciembre de 2024, las aprobaciones de tarjetas de residencia para cubanos han caído un 99,8 %, mientras que las detenciones por parte del ice de personas provenientes de la Isla han aumentado un 463 %.
Mientras tanto, las detenciones de personas procedentes de la Mayor de las Antillas pasaron de menos de 200 al mes a finales de 2024, a más de mil mensuales hacia finales de 2025.
Desde enero de 2025 hasta febrero de 2026, más de 1 700 han sido deportados, y según cifras oficiales, más de 42 000 con orden final de deportación, permanecen pendientes de expulsión.
Además, la escalada ha arrastrado a los menores de edad al centro del huracán, bajo la administración Trump. Más de 6 200 niños y niñas han sido detenidos por ICE.
El miembro del Buró Político y canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, en una declaración esta semana, denunció que los cubanos que llegan a Estados Unidos sufren un trato «discriminatorio», y que la migración ha sido manipulada «con fines políticos».
Lo que queda, más allá de las cifras, es el testimonio de quienes viven el drama: familias separadas, artistas detenidos, pacientes esposados en camillas, niños sin representación legal.
Un precio muy alto están pagando los inmigrantes en el país de la «libertad»; un precio medido en vidas humanas, en el miedo que paraliza a comunidades enteras, en la erosión de la confianza en instituciones. Es una factura que aún no ha sido pagada.
Fuentes: La nación, La Tercera, Instituto Cato, El Nuevo Herald, DW.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus











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