Quizás no llegue a tanto, pero algunas alarmas comienzan a encenderse por el posible aumento de los precios en Estados Unidos de un producto tan simple como el papel de baño.
Durante la Covid-19 la escasez de muchos productos básicos, incluido el papel higiénico, provocaron pánico por las interrupciones en la cadena de suministros, más de seis años después de la pandemia algunos recuerdan lo ocurrido.
Ahora lo asocian al estrés de los aranceles por las guerras comerciales y es que Canadá, el vecino país de arriba, es el mayor proveedor de papel higiénico importado a Estados Unidos y estaría sujeto a una tarifa del 50 por ciento debido a las medidas de Trump.
Podría decirse que es otra mancha en la gestión económica del mandatario republicano, sugirió MSNOW.
En realidad, no hay necesidad de acumular enormes reservas de papel higiénico. Aunque Canadá exportó a Estados Unidos papel higiénico por valor de unos 328 millones de dólares en 2024 —señaló el Banco Mundial—, las importaciones representan solo el cinco por ciento del consumo estadounidense gracias a la producción nacional.
Estados Unidos es el segundo mayor fabricante de papel higiénico del mundo, después de China, de acuerdo con los datos.
Y, si bien algunos fabricantes estadounidenses dependen de la pulpa de madera canadiense como materia prima, dicho producto ha quedado exento de las disputas más amplias entre ambos países sobre la madera de coníferas y otros productos madereros, añadió el reporte.
No obstante, la viralidad de esta noticia —al igual que ocurrió con el pánico de 2020— puso al descubierto un aspecto interesante de la mentalidad estadounidense: como símbolo de la confianza del consumidor, el acceso a papel higiénico asequible puede tener incluso más repercusión que el precio de la gasolina.
La administración Trump cometería un error si subestimara la preocupación de los estadounidenses por este humilde producto básico, apuntó la publicación.
Es cierto que parte de la cobertura mediática constante sobre una posible crisis del papel higiénico se debe a lo curioso del tema. (La prensa ha aprovechado la ocasión para hacer juegos de palabras relacionados con el papel higiénico).
Pero, a diferencia de la gasolina -comentó el medio de prensa-, el papel higiénico es una necesidad universal que afecta a todos los hogares, independientemente de la ubicación geográfica, la ideología o el nivel de ingresos. No todo el mundo tiene coche, pero todo el mundo usa el baño.
Hay titulares por ahí que indican “Toco fondo a diario”: la economía de Trump y los recortes dejan a algunos estadounidenses sin poder permitirse el papel higiénico.
Y, en comparación con el resto del mundo, los estadounidenses tienen una obsesión singular con el papel higiénico. Aunque China supera a Estados Unidos en volumen total de uso debido a su población mucho mayor, los estadounidenses lideran el mundo en consumo per cápita, acotó MSNOW.
Según *Tissue World Magazine* (sí, es una publicación real), el estadounidense promedio utiliza 25 kilogramos de papel higiénico al año, o el equivalente a unos 144 ‘megarrollos’ de la marca Angel Soft.
El mercado anual de papel higiénico en Estados Unidos ronda los 10 mil millones de dólares y sigue creciendo, impulsado por el incremento en la creciente demanda de opciones ‘premium’ y ecológicas.
Es una mala señal para el Partido Republicano que los consumidores se sientan presionados por su papel Charmin, comentó.
Para los demócratas, centrar la atención en esta necesidad tan básica puede resultar una potente línea de ataque de cara a las elecciones intermedias del 3 de noviembre para insistir en lo que consideran la torpe gestión económica del actual gobierno.
Aunque no se pueda vincular directamente el aumento de los precios con la guerra comercial específica contra Canadá -acotó MSNOW-, el revuelo actual ha hecho sentir —literalmente, en casa— el coste de las políticas generales de la administración Trump en materia de aranceles y comercio.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus











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