Mientras atiende a decenas de pacientes en Cali, una de las ciudades más golpeadas por un sismo mortal, la doctora colombiana Diana Hernández relata cómo la importancia que Cuba confiere a la vida le quedó grabada en el corazón.
Egresada de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) en 2012, esta caleña de nacimiento pero payanesa por elección, defiende de manera apasionada todo el aprendizaje recibido en la isla como parte de su formación para convertirse en profesional de la salud.
Amablemente accedió a sacrificar parte de su poco tiempo de descanso para contestar mis preguntas. Lo hizo en la madrugada cuando tuvo algunos minutos libres en medio del ajetreo que vive Cali por estos días por cuenta del terremoto que ya deja un lamentable saldo de más de 130 fallecidos solo en esa ciudad.
A pesar de que las posibilidades de encontrar vida se reducen, me comenta que aún no se pierde la esperanza de rescatar a quienes pudieran permanecer atrapados.
“La solidaridad ha sido infinita y los primeros días muchos que estaban cerca de los sitios donde colapsaron los edificios se dispusieron a ayudar y fue clave también para sacar algunas personas al inicio”, asegura.
También se refiere a la necesidad del apoyo de personal que ayude a sostener y a construir a la urbe en un momento en el que se reportan cientos de centros de salud dañados.
“La red hospitalaria se vio afectada, el Hospital Universitario se vio muy afectado, hay centros de salud en las laderas, en ciertos sitios de la ciudad, que no pueden operar donde estaban en la estructura física y han tenido que desplazarse a otros lugares”, expresa.
Una pregunta se impone y es saber cuanto de lo aprendido en la isla aplica a este contexto.
“Estudiar en Cuba sin duda me dio muchas posibilidades y muchas dimensiones, me enseñó a construir una formación científica sólida, pero ante todo humana, fue un pueblo que me acogió con amor, que me acompañó durante esos años, que me enseñó, pero además que me inspiró”, relata emocionada.
“Yo viví huracanes cuando estudiaba, ver cómo se movilizaba el país entero y sobre todo la importancia de cuidar la vida, eso es algo que se quedó grabado en mi corazón”, confiesa.
Hernández me aclara que ella no es la única de los graduados de la ELAM que se fue a Cali a ayudar a los damnificados, y como testimonio me envía una foto donde la acompañan otros dos médicos. También me enfatiza que hay varios en otras regiones del país.
Desde ayer circula la noticia de que a Chocó, uno de los departamentos más pobres, partió la Brigada Humanitaria Los Mambí-10 de Agosto, integrada por profesionales formados en la isla, mientras otros brindan sus servicios en Buenaventura y Pereira. La doctora está en Cali junto a un grupo de especialistas que, según me dice, se quisieron sumar para “amplificar la esperanza” y «acompañar lo mejor posible”.
Aun cuando hay muchas cosas para narrar, el recuerdo de la isla vuelve a colarse.
“Donde llegamos, de una saben que somos colombianos que nos graduamos en Cuba y -esto yo sé que les pasa a muchos en muchos lugares-, entonces dicen: llegaron los médicos cubanos. Eso nos hace recordar también como nos decía Fidel [Castro] que nosotros éramos cubanos nacidos en el extranjero”, reconoce con la voz quebrada.
Diana no tuvo reparos en compartir conmigo decisiones y experiencias personales que nacieron también del altruismo aprendido en la isla.
Me narra cómo, una vez que graduada, se negó a hacer el servicio social en una localidad cercana a la capital, lo cual le costó una sanción y, en cambio, se fue al Macizo Colombiano, un gran sistema montañoso en los Andes donde nace el río Magdalena.
Explica que todos quienes estudiaron en Cuba crearon una red ya irrompible.
“El hecho de ser ELAM nos conecta en el corazón (…) todos sabemos que si necesitamos algo para nosotros o para los pacientes, ahí estamos, y creo que eso es muy valioso”, valora.
Le pregunto su opinión sobre una eventual ruptura de relaciones entre su país y la isla y su respuesta en enfática.
“Detrás de las relaciones entre los Estados hay familias, hay comunidades y décadas de cooperación y solidaridad. Yo soy una muestra de esa solidaridad. Los médicos que estamos aquí, y no solamente los médicos porque cuba ha formado a muchos colombianos en diferentes áreas. Eso es algo que Colombia no debe olvidar”, remarcó.
Al final sintetizó en una frase lo que cree que representa la mayor isla del Caribe para el mundo.
“Cuba es un patrimonio de los pueblos”, aseveró la doctora colombiana Diana Hernández de manera convencida.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus











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