El Clásico que hace vibrar el béisbol (+fotos)

El importante certamen beisbolero dejó grandes emociones e inscribió en su historia un nuevo campeón: Venezuela

Venezuela logra el triunfo más grande de su historia deportiva. (Fotos: Facebook)

Con la victoria rimbombante de un nuevo campeón: Venezuela, y una trepidante edición cerró sus cortinas el VI Clásico Mundial de Béisbol. Los venezolanos, ganadores por primera vez de este evento, lograron uno de los triunfos más resonados del deporte de su país, que impactó más al ganarles a los locales en un loanDepot Park de Miami, totalmente desbordado de más de 36 000 almas.

La final, dramática y más que digna de una cita que logró acaparar la mayor de las atenciones, dejó ver a un equipo de Venezuela aplomado y certero que, sin nada que perder, hizo acopio de las claves que lo hicieron llegar hasta donde pocos expertos le auguraron: pitcheo eficaz, ofensiva oportuna, juego estratégico y pasión sobre el terreno.

Con esos argumentos, se clasificó a cuartos de final junto a un República Dominicana que parecía lista para su segundo título con un trabuco completo. En esa instancia, dejó tendido al mismísimo tricampeón de Clásicos, Japón, y luego en semifinales le cortó la inspiración a Italia, la sorpresa mayúscula del torneoYa en la final, se repuso de un empate a dos en las postrimerías del encuentro por parte de los estadounidenses en la octava entrada y decidió a lo grande en el noveno de arriba, con una demostración de cómo en el béisbol de altura se construye una carrera: reemplazo de un corredor-robador que después anotó la del gane con doblete de Eugenio Suárez, y el noveno abajo con una disertación de pitcheo de Daniel Palencia.

Venezuela tampoco llegó de improviso. Tras un tercer lugar en el 2009, ha logrado nuclear un elenco a partir de la cosecha que le garantiza resultar el tercer país que más talentos aporta a las Grandes Ligas (más de 60 en la pasada temporada).

Para Estados Unidos, que reunió a un dream team de lujo, fue la segunda medalla de plata sucesiva, tras caer en el 2023 ante Japón por la misma vía 2-3.Así, el Clásico deslindó sus niveles.

Más allá de las ubicaciones, dejó ver un estrato donde se inscriben los grandes; otro donde se ubican naciones repitentes y emergentes, y otro donde figuran aquellas que, aunque asisten con todos sus derechos, apenas completan el cupo de 20 con que los organizadores quieren globalizar aún más el deporte.

En el primero están el campeón y el subcampeón, además de República Dominicana, que ya sabe lo que es llevarse la copa y, a pesar de los pesares, se inscribe Japón, el más ganador. En el segundo grupo se ubicarían Puerto Rico y Corea del Sur, dos de los que siempre animan, y ahora se unió un país emergente como Italia, muestra del crecimiento del deporte en un continente que no es justamente pelotero.

Habría que mencionar un subgrupo de naciones que van y vienen, ganan y pierden, como Canadá, con su mejor actuación esta vez, Australia, México, Países Bajos y, ¡cómo no!, Cuba, que se fue en esta oportunidad en primera ronda, pero habrá que reconocerle su inclusión dos veces entre los cuatro grandes.

No creo que, al margen de la ubicación, la Mayor de las Antillas, esté en el desnivel del resto de los equipos que, por lo general, son los que se han marchado rápidamente de manera sistemática en seis ediciones.

El Clásico enseña que, con la participación de peloteros de la MLB, suelen borrarse las disparidades entre conjuntos y se eleva la competitividad, para bien del evento. Juegos definidos por escasas anotaciones como todos los de la semifinal y final e, incluso, cuartos de final, o remontadas como las de Venezuela ante Italia lo ratifican.

Enseñó que el techo de calidad es superable edición tras edición y que quien aspire a ganar tiene ha de agrupar en sus filas a jonroneros connotados capaces de decidir a la manera de cada uno de los elencos que fueron avanzando; también a hombres lanzallamas, con promedios de velocidad que ronden fácilmente las 97-99 millas y hasta superen las 100, lanzadores especializados que cumplen su rol, esté ganando o perdiendo el equipo, y jugadores que defiendan con los dientes cada posición.

A fuerza de persistencia de los organizadores, hay que decir que esta sexta edición sentó cátedra y que ya los hombres de la gran carpa en mayoría se sienten atraídos por el evento al que prestigian y elevan el nivel. Por eso resultó agradable ver a superestrellas luchando por la camiseta de sus países, vivir a plenitud los triunfos y llorar con pasión las derrotas.

Enseñó que no está exento de pifias y una de las más resonadas resultó el cuestionable último strike, para muchos bola, que selló el triunfo 2-1 de Estados Unidos ante República Dominicana, en la definición del boleto a la final y que motivó críticas a todos los niveles.

Mas, ni siquiera el incidente, muestra de que en ese nivel habitan los humanos y no los extraterrestres, evitó que, como espectáculo, el Clásico sobrepasara las expectativas. Lo dejaron advertir graderíos majestuosos totalmente repletos en casi todas las sedes, disfrute delirante de la afición para apoyar a los suyos con hinchadas, banderas, congas, vestuarios alegóricos y muchísima alegría.

Las cifras de ESPN son elocuentes sobre un Clásico que batió varios récord de asistencia de aficionados: 1 619 839, superior en más de 300 000 a la cifra de 2023.La propia fuente habla de marcas relevantes de seguidores y expone que la cadena de televisión FOX, que tuvo los derechos del Clásico Mundial en Estados Unidos, informó que el partido de semifinales del domingo entre Estados Unidos y República Dominicana atrajo a 7.4 millones de televidentes, el evento más visto en el fin de semana y el juego del Clásico más visto de todos los tiempos en la unión americana.

El VI Clásico Mundial termina y deja el vacío que siempre reservan los grandes acontecimientos. También una certeza: la validez de su realización como máxima expresión del mejor béisbol que se pueda jugar hoy en el mundo y donde Cuba, pese a todo, se mantiene, aunque tenga que aprender y mejorar mucho más para regresar, con mayores bríos, cuando vuelva a convocar la familia de la pelota universal que vibra.

Elsa Ramos

Texto de Elsa Ramos
Premio Nacional de Periodismo Juan Gualberto Gómez por la obra del año (2014, 2018 y 2019). Máster en Ciencias de la Comunicación. Especializada en temas deportivos.

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