El Centro Promotor del Humor confirmó este miércoles 4 de noviembre en sus cuentas de redes sociales el fallecimiento en La Habana del actor y humorista Orlando Manrufo Córdova, conocido popularmente por dar vida al personaje de Mariconchi, una anciana deslenguada y pendenciera que durante décadas arrancó carcajadas al público cubano.
Las causas de su muerte no fueron precisadas por la institución, que expresó sus más sentidas condolencias a familiares y amigos del artista.
Nacido en La Habana, Manrufo se graduó como ingeniero en transporte marítimo, una especialidad que ejerció durante 16 años antes de entregarse por completo a su verdadera vocación: hacer reír.
Su formación artística comenzó en 1988, cuando se integró al grupo de teatro para aficionados Olga Alonso, donde compartió escenario con figuras que hoy son glorias del teatro cubano como Corina Mestre, Bárbaro Marín, Laura de la Uz y Jorge Perugorría.
El personaje de Mariconchi surgió de una improvisación en el camerino, cuando Manrufo tomó una peluca e hizo una parodia del programa televisivo Nuestros hijos junto a la actriz Laurita de la Uz. Fue el propio Osvaldo Doimeadiós quien le sugirió llevar a Mariconchi fuera de los sketches y presentarlo en el Festival Nacional de Humor Aquelarre con un monólogo. Así nació Aventuras y desventuras de Mariconchi, propuesta con la que ganó el Premio Aquelarre en 1996, el máximo reconocimiento del humorismo cubano.
Durante muchos años protagonizó el espacio La esquina de Mariconchi en el Teatro América de La Habana, un espectáculo que se presentaba cada jueves y desbordaba la sala, consolidándose como una de las peñas humorísticas más populares de la capital.
Uno de los sellos distintivos de Mariconchi era su interacción con el público. Cuando alguien la interrumpía durante la función, Manrufo respondía con frases que se hicieron populares, como «¡Quédate callado o terminarás siendo una prostituta de la calle!», con lo cual provocaba siempre grandes carcajadas entre los asistentes.
Fiel a un humor que él mismo definía como no agresivo ni ofensivo, Manrufo reivindicaba la estela de grandes como Eloísa Álvarez Guedes, María de los Ángeles Santana y Natalia Herrera. Su versatilidad lo llevó también a participar en espectáculos como Bailando en Cuba 2: la historia no contada y a compartir escena con el elenco de Vivir del cuento.
Con la desaparición física de Orlando Manrufo, el humor cubano pierde a uno de sus intérpretes más queridos y a un personaje que, desde la picardía y la cubanía, acompañó durante casi tres décadas la risa de varias generaciones.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus












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