La Radio es vida, esperanza, confianza

Confesó en su último intercambio con las audiencias Martha Viciedo Concepción, radialista que Sancti Spíritus despide con dolor

El 22 de agosto de 2025 recibió la condición Artista de Mérito de la Radio Cubana.

El mayor desvelo profesional de Martha Viciedo Concepción se centró en seducir los corazones de las audiencias radiales. Lo confesó en más de una entrevista. Lo dijo en pasillos y cabinas del “palacio” de la circunvalación espirituana, al borde de Olivos 1. Se lo inculcó, por más de 30 años, a todos los colectivos que esculpió con sus propias manos.

Bastaba verla llegar con su parsimonia, como si el tiempo no corriera. Acomodaba su bolso en la mesa de dirección y dejaba escapar, sin perder la dulzura, las orientaciones a cada uno de los artistas. Fue así lo mismo a las 5:30 de cada mañana o un domingo en la tarde.

“Les pedía: vamos a trabajar con salsa —declaró en su último diálogo por el mismo éter que tanto amó—. Es eso lo menos que encuentras en la calle. Allá afuera está el apagón, la guagua que no llegó…”.

En ese principio también fue leal. La memoria colectiva de las audiencias espirituanas lo experimentaron en programas como Despierta y Serenata, pujados por su talento y consagración, así como en otros legados como Somos latinos, Tropi salsa y Guateque en la agricultura, del cual aceptó tomar su timonel con un sentido de compromiso para que no quedara a la deriva, tras la jubilación de Félix Barceló, el espacio más antiguo de Radio Sancti Spíritus.  Bajo su batuta impulsó la realización de encuentros y concursos de tonadas entre jóvenes, a fin de promocionar y difundir esa variante del punto cubano.

Porque Martha no negó jamás su defensa a ultranza de los valores más autóctonos culturales. Sufría cada punzada al patrimonio o expresión artística. Incluso, lo visibilizó en más de una ocasión, cuando se aventuró a crear para el público más exigente: el infantil. Fin de semana a fin de semana acompañó el crecimiento de muchas generaciones con Mi jardín musical y La carpa azul, su más querido sueño materializado al dirigir a actores y actrices.

Una rutina que sumó más de tres décadas entre micrófonos, guiones, máquinas de cinta, primero, y computadoras, después. Una vida prácticamente, dirán unos; ella añadiría: una familia extendida más allá de la creada en la pequeña casa cerca de la Carretera Central, donde Jorge, su esposo, y Yuri, su hijo, fungían como retaguardia segura.

Y es que en cada emisión en vivo o grabada logró suplir las ausencias propias del diarismo, la chispa para disipar los problemas, la medicina para aliviar el alma.

Tanto así, que sin grandes anuncios se hizo noticia en 2014. Presentó el libro La radio espirituana: los protagonistas cuentan. Cada línea nos devuelve a artistas y hechos del quehacer del medio público con vida más añejo en estos predios.

Quizá por ese amor desmedido por los sonidos, las palabras y el silencio sorprendió tanto que en 2015 se refugiara en su hogar. Su cuidado y el de otros seres queridos le obligaron a hacer un alto en su labor como radialista. Y sí, un impasse, porque de eso no se puede desprender jamás: forma parte del ADN.

Así me lo confesó durante la última entrevista realizada al calor de las tareas hogareñas. De fondo, un viejo aparato dejaba escapar la programación radial. Ella atenta a cada publicación. Una y otra declaración en aquella mañana regresaba a los días en que casi ni se veía por portar tantas cintas magnetofónicas de un área a otra de Radio Sancti Spíritus.

Pero, no resultó aquella vez su última declaración a las audiencias. Quiso el destino que el pasado 22 de agosto, en el aniversario 103 de la Radio Cubana, volviera al “palacio” espirituano. Se hizo acompañar de los retoños de su único vástago. Entendió que era un regalo compartir con ellos parte de su historia en el mismo lugar donde la cosechó. En sus manos recayó la condición Artista de Mérito.

Pretexto que le obligó a confesar públicamente por última vez por qué tantos años de preocupaciones, entregas y amores desmedidos. Gracias, Martha Viciedo Concepción, por tanto.

“La Radio es vida, esperanza, confianza. Hay que ponerle pasión. Si estás feliz, la vida cambia. Siempre piensa que derrochar amor en torno tuyo te hace más feliz y eso es la Radio”, dejó escapar mientras la emoción la hizo callar.

Lisandra Gómez Guerra

Texto de Lisandra Gómez Guerra
Doctora en Ciencias de la Comunicación. Reportera de Radio Sancti Spíritus y corresponsal del periódico Juventud Rebelde. Especializada en temas culturales.

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