Las espirales de Maidel

La Biblioteca Provincial Rubén Martínez Villena se embellece con diversas obras creadas por Maidel Fernández Palmero

Una treintena de piezas bajo la firma de esta hija de La Sierpe se disfrutan en casi toda la emblemática edificación espirituana. (Foto: Lisandra Gómez/ Escambray)

Las manos solo siguen la orden que llega como torrente desde su interior. No hay academia. Tampoco antecede un boceto. Mucho menos una idea preconcebida para decidir cuál técnica tomar de sostén. Maidel Fernández Palmero simplemente sueña, crea, propone…

“Todo nace de la espontaneidad —deja escapar como carta de presentación, mientras se refugia en unas flores espigadas a la deriva—. El proceso es libre, al soporte llega lo que me dicta mi interior. Mis manos son poderosas porque son capaces de materializar lo que quiero. Y, claro, soy valiente porque lo muestro, quiero que las demás personas lo disfruten, aprecien, dialoguen con cada uno de mis trazos”.

Ha sido así desde que, en su natal La Sierpe, descubrió que el mundo de las artes visuales la deslumbraba. Pintó cuanto pudo hasta que, estimulada junto a un puñado de jóvenes contemporáneos, fungió durante 11 años como instructora de arte en la Casa de Cultura Argelio García, de esa zona plantada en el sur de Sancti Spíritus.

“Fui de los profesionales empíricos de aquella época que, por necesidad, asumimos esa misión como llamado durante el conocido período especial. Aproveché ese tiempo para mi superación, con la guía de mi maestro Mario Félix Bernal. También estuvieron Luis García, Lamadrid, El Monje, desde el Taller de Artes Plásticas, encima de la Plaza del Mercado”.

Con el crecimiento profesional llegó la mudanza. La familia se asentó en el área de El Chambelón, a las afueras de la ciudad del Yayabo. Maidel Fernández Palmero tocó las puertas de la filial espirituana del Fondo Cubano de Bienes Culturales (FCBC), donde estrechó lazos con los artistas y sus obras.

“Fui durante 23 años promotora y vendedora de las creaciones que se comercializaban en esa institución. Por tanto, las artes visuales siguieron en mi vida.

“Creo fielmente que el universo pone todo en su sitio. Me fui a mi casa, a cuidar de mi familia, a centrarme en las actividades hogareñas y, en esa pequeña isla creativa, como nombro a mi hogar, alejado totalmente del bullicio del centro de la urbe, tocó a mis puertas el imperativo de crear”.

Reapareció, para ser más exacto. Desde niña lo sentía, solo que las rutinas laborales habían puesto una pausa. Ahora, bajo la luz de las velas, en cualquier espacio Maidel deja volar su imaginación.

“Trabajo a diario. Comencé a mostrárselo a personas cercanas, sobre todo, a Guillermo Nicomedes Estrada (William), quien me decía que había que compartirlas con los públicos. Como no tengo miedo, me atreví a mi primera exposición Ciclos del alma, en la sede de la filial espirituana de la Sociedad Cultural José Martí. La segunda, Espirales del silencio, es una continuidad de ella”.

Con una treintena de piezas bajo el brazo, subió la escalera de mármol de la emblemática edificación ecléctica que arranca suspiros por su belleza a quienes cruzan por el parque Serafín Sánchez Valdivia. Desde el primer saludo, entendió que la Biblioteca Provincial Rubén Martínez Villena reunía las condiciones para proteger sus creaciones.

“Cada obra es expresión de emociones, miedos, aspiraciones que fueron transmutándose a través de las espirales que todas las personas llevamos dentro y siempre están en ascenso.

“Utilizo tempera, lápiz, lapicero…, sencillamente, todo lo que me permite en estos momentos difíciles expresar mi mundo interior”.

¿Cómo te defines?

“Siempre he creído que mi arte responde al expresionismo abstracto no figurativo. Pero tuve la dicha de que Marco Antonio Calderón escribiera las palabras del catálogo de Espirales… Al leerlas, debí volver más de una vez sobre cada línea porque me di cuenta de que hizo una lectura de mi creación de la que no estaba consciente. La define como abstraccionismo lírico y, desde entonces, me ha llevado a mirarla desde ese prisma”.

Da igual una u otra clasificación. Maidel Fernández Palmero crea desde el impulso interior. Con ese sello promete culminar lo iniciado en marzo de 2025. En las paredes de la biblioteca hay solo un avance. La muestra incluirá hasta fotografías. En sus redes sociales hay asomos de su buen ojo.

Mientras tanto, se sostiene en esas espirales propias y que son abrazadas por amistades y familiares que la acompañan. El día de la inauguración de Espirales del silencio no hubo dudas de que es una mujer querida y admirada.

“Además de ser valiente, todo lo que me propongo lo logro porque se sustenta en el amor, la modestia y la sencillez”.

Lisandra Gómez Guerra

Texto de Lisandra Gómez Guerra
Doctora en Ciencias de la Comunicación. Reportera de Radio Sancti Spíritus y corresponsal del periódico Juventud Rebelde. Especializada en temas culturales.

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