Muñeca, una vida en dos siglos

Una mujer de Yaguajay confiesa las razones que la sostienen en pie a sus 102 años de vida

«El secreto para vivir más de 100 años es hacer el bien», asegura Muñeca. (Fotos: Luis Francisco Jacomino)

La huella de los años no ha borrado su memoria. Ya son 102 y sigue contando. Desde la sala de su casa, Ana Julia Pérez Téllez, Muñeca, a quien conozco desde que vine al mundo, mantiene una vitalidad envidiable.

En su hogar, colindante con la emisora La Voz de Yaguajay, desgrana uno tras otro los recuerdos desde el ya lejano 1924, cuando nació en un lugar conocido como Aguada de Carrillo, paraje intrincado del lomerío yaguajayense, muy cerca de Las Llanadas.

Allí vivió una infancia feliz, no exenta de los rigores de una época que la obligó prácticamente a trabajar desde que tenía 12 años. Su vida fue azarosa; de la mamá aprendió el espíritu de trabajo, una virtud que conserva hasta hoy. «Mi madre nos enseñó a todos a trabajar desde niños, a ser honrados, a no mentir», confiesa.

Muñeca hizo frente a la vida en la casa de su padrino Ramón Carrillo y su esposa Margot. Desde entonces, su bregar la llevó a diferentes labores hogareñas en casas de familias adineradas en Venegas, Siboney y Centeno. Aún recuerda aquellas madrugadas frías en las que tenía que levantarse para atender a vaqueros, macheteros, hombres de campo. Poco a poco se fue acercando hasta que llegó a Yaguajay.

Sus manos revelan la vejez: huellas de sacrificio y desvelos. Son testigos de la crianza de siete hijos, de ellos cinco hembras y dos varones.

Para Muñeca nada ha sido fácil. A los 50 años de edad pensó que la vida terminaba cuando le diagnosticaron un tumor en un seno.

Con total entereza enfrentó el tratamiento de radioterapia y una cirugía radical de mamas. Ello no la detuvo, pues volvió a la vida y regresó al trabajo en la pizzería de Yaguajay. Con un espíritu a prueba de obstáculos, recuerda momentos difíciles: “Yo he trabajado con brigadas cortando caña en Siboney, Claudio; siete días metida en el agua y luego volvía a la pizzería, donde trabajé 14 años”.

Los collares que lleva en su cuello descubren una creencia infinita en la Virgen de la Caridad del Cobre; también en Santa Bárbara, imágenes que adora en la sala de su hogar. Afirma que nunca se hizo santa, pero su fe la ayudó en tiempos duros.

Los achaques propios de la edad no han impedido a esta mujer de 102 años realizar las labores hogareñas. Reconoce que “el viejo que se sienta se queda atrás”. Por eso, escoba en mano, se le ve cada mañana barrer su portal, limpiar su casa y hasta cocinar. Solo ella sabe de dolores, de la crudeza de la vida ante el trabajo y del dolor por la pérdida de dos hijos.

Desde el viejo sillón de madera donde compartimos este encuentro, se hace obligada la pregunta:

¿Cuál es el secreto para vivir más de 100 años?

“Cuidarse, alimentarse lo mejor posible, hacer el bien”.

Rumbo a los 103 años de existencia, Ana Julia Pérez Téllez sonríe, se siente vencedora ante los desafíos de la vida. En ella se confirman las palabras de José Martí: “A fuego lento se le han ido blanqueando, como la corteza al hierro en la fragua, los cabellos”.

Luis Francisco Jacomino

Texto de Luis Francisco Jacomino

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