Nunca pensé ser cartero (+fotos)

Asegura Roberto Pacheco García, quien pedalea, de lunes a sábado, por una parte de la ciudad de Sancti Spíritus para cumplir su encomienda

Desde el año 2000, Roberto Pacheco es cartero en la misma ruta. (Fotos: Roberto Javier Bermúdez/Escambray)

Nativo del barrio de Kilo-12, en la ciudad de Sancti Spíritus, Roberto Pacheco García aún tiene frescos los recuerdos de su infancia. Descalzo correteaba por la calle Céspedes con una banda de amiguitos. 

“Cuando regresé del Servicio Militar, trabajé como fresador, en el taller de maquinarias de la Empresa Militar Industrial Coronel Francisco Aguiar. Me dañé una mano y tuve que buscar otro trabajo”.

Pacheco, como muchos lo conocen, estuvo muy poco tiempo como agente de Seguridad y Protección, en SEPSA, porque reconoce que “las guardias eran fuertes”.

Como cartero comenzó en año 2000. “Siempre he estado en la misma ruta, ya conozco a mis clientes”, detalla con un poco de orgullo.

“Este trabajo me ha dado muchas amistades, me saludan en todas partes, hasta en la Feria Agropecuaria los domingos”, asegura.

¿Cuál es la ruta que hace diariamente?

Recojo lo que deba repartir ese día en la oficina de Correos que se ubica en la sede de Etecsa. Me monto en la bicicleta y desde Máximo Gómez, esquina a San Luis, comienza mi faena, hasta cerca del Teatro Principal. El recorrido incluye también el caserío que está fondo del Acueducto. Siempre de lunes a sábado y tengo bajo mi responsabilidad más de 240 suscriptores de la prensa.

¿Sólo entrega la prensa?

No, aparte de los periódicos nacionales y el provincial, reparto paquetería internacional y giros, pago asistencia social y manutenciones. A veces también cobro la factura del teléfono y la electricidad, pero ya en menor medida. Muchos han migrado hacia las nuevas tecnologías.

El cartero Pacheco es jovial con sus clientes. Agradecen su compromiso con el trabajo. “Él nunca falla”, dicen, y es verdad; en más de 20 años solo se ha ausentado cuando una enfermedad lo aqueja.

“Él nunca falla” aseguran sus clientes; en más de 20 años Pacheco solo se ha ausentado cuando una enfermedad lo aqueja.

“Este trabajo me ha dado muchas amistades, me saludan en todas partes, hasta en la Feria Agropecuaria los domingos.”

Roberto ha estado en situaciones difíciles. Tiene que protegerse del sol, la lluvia y el frío, por eso siempre es visto con gafas y camisa de mangas largas.  “Una vez tuve que correr con la bicicleta para un portal, de la nada empezó un buen palo de agua, como se dice en buen cubano”, asegura aún preocupado por preservar las planas. También recuerda con susto cuando un perro, cerca del Acueducto, mordió la goma delantera y le ponchó la bicicleta. “Era sábado, como a la una y pico de la tarde; me faltaba mucho por hacer ese día. Oye, pero he resuelto siempre”, reconoce con una media sonrisa.

Mientras acomoda su bicicleta y sus periódicos jaranea con que es fácil dar una entrevista. “Me vas a hacer famoso en Sancti Spíritus”, es su última frase de la conversación con quien escribe estas líneas, luego de entregarle un ejemplar de este periódico. 

Adriana Alfonso Martín

Texto de Adriana Alfonso Martín

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