ONU pide a Estados Unidos respetar dignidad de migrantes asediados por ICE

Muchos arrestos, detenciones y expulsiones ocurren sin considerar la unidad familiar, exponiendo a los niños a riesgos de daños graves y a largo plazo

Miles de manifestantes protestan en Estados Unidos contra la política represiva del ICE.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, pidió ayer viernes a Estados Unidos que garantice que sus políticas migratorias respeten la dignidad humana y los derechos al debido proceso.

El funcionario denunció la representación deshumanizadora y el trato perjudicial dirigido hacia migrantes y refugiados, expresando su asombro por el abuso y la denigración que se han vuelto habituales.

“¿Dónde está la preocupación por su dignidad y nuestra humanidad común?”, cuestionó. Türk detalló que se vigila y detiene a personas en lugares como hospitales, iglesias, mercados, escuelas e incluso en sus propios hogares, a menudo por la mera sospecha de ser migrantes indocumentados.

Esta atmósfera de terror tiene consecuencias profundas, haciendo que los niños falten a la escuela y a citas médicas por miedo a ser separados de sus padres. Además, quienes alzan la voz o protestan pacíficamente contra estas redadas son, son vilipendiados, amenazados y a veces sometidos a violencia arbitraria por parte de funcionarios, señaló Volker Türk.

El Alto Comisionado afirmó que numerosas políticas migratorias implementadas por las autoridades estadounidenses están resultando en arrestos y detenciones arbitrarias e ilegales, así como en decisiones de expulsión erróneas.

Manifestó Türk una profunda preocupación por la falta de evaluaciones individualizadas adecuadas en la aplicación de estas normas. Si bien reconoció la autoridad de los Estados para establecer sus propias políticas migratorias, subrayó que esto debe hacerse con pleno apego a la ley, siendo el debido proceso crucial para su legalidad y legitimidad.

La erosión de estos principios, advirtió, debilita la confianza pública, la seguridad jurídica, la legitimidad institucional y, fundamentalmente, viola los derechos de las personas.

En este contexto, Türk deploró el uso de operaciones de control a gran escala por parte de agentes de inmigración y otros cuerpos, que recurrentemente han recurrido a una fuerza desproporcionada.

Asimismo, destacó que las personas arrestadas a menudo carecen de acceso oportuno a asistencia jurídica y a medios efectivos para impugnar su detención o expulsión.

Uno de los aspectos más alarmantes señalados es el impacto en las familias. Türk destacó que muchos arrestos, detenciones y expulsiones ocurren sin considerar la unidad familiar, exponiendo a los niños a riesgos de daños graves y a largo plazo.

Criticó los casos repetidos de padres y madres trasladadas entre centros de detención sin información adecuada sobre su ubicación, lo que dificulta mantener el contacto con sus familias y representantes legales. «Hago un llamamiento a la Administración para que ponga fin a las prácticas que están destrozando a las familias», exhortó.

También exigió una investigación independiente y transparente sobre el preocupante aumento de muertes bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), reportándose al menos 30 el año pasado y seis más en lo que va de este año.

Además, señaló que algunas deportaciones se han llevado a cabo de forma precipitada, incluso a países con los que las personas no tienen conexión, sin considerar adecuadamente los riesgos de tortura o daños irreparables, lo que viola el principio de no devolución. Reconoció que hasta las propias autoridades han admitido errores, expulsando injustamente a personas, lo que pone de relieve la necesidad de salvaguardias más sólidas.

Finalmente, el Alto Comisionado hizo un llamamiento a los líderes de todos los niveles en Estados Unidos para que detengan el uso de tácticas de chivos expiatorios que buscan distraer y dividir, y que aumentan la exposición de los migrantes y refugiados a la hostilidad y el abuso xenófobos.

Recordó que la historia de la nación ha sido profundamente influenciada por las contribuciones de migrantes de todo el mundo, y que demonizarlos colectivamente como criminales o amenazas es inhumano y atenta contra la esencia misma del país. «Estados Unidos tiene la obligación de cumplir con el derecho internacional de los derechos humanos y el derecho internacional de los refugiados», concluyó.

TeleSUR

Texto de TeleSUR

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