Pacientes oncológicos en Cuba sufren falta de insumos por sanciones de Washington

Analistas y personal médico señalan que la situación se ha agravado en el contexto del cerco energético impuesto por Estados Unidos y las recientes sanciones financieras de la Casa Blanca contra empresas exportadoras de terceros países

Tristá refirió además dificultades para cumplir con la dieta indicada por los médicos debido al desabastecimiento de alimentos.

La imposibilidad de realizarse una tomografía computarizada en los últimos meses mantiene en vilo a Irisleydis Tristá, paciente de 34 años que ha sido sometida a dos operaciones quirúrgicas y varias sesiones de radioterapia para combatir una masa tumoral que comprime su vena cava.

“Siento que mi vida corre peligro”, declaró Tristá desde su vivienda en Batabanó, municipio ubicado a unos 70 kilómetros al sur de La Habana. La paciente, madre de un niño de 13 años, explicó que el equipo de tomografía axial computarizada del hospital Hermanos Ameijeiras —centro de referencia nacional— se encuentra fuera de servicio por falta de repuestos, lo que impide conocer la evolución de su enfermedad. “No sé si ha crecido (la masa tumoral). No tenemos manera de saberlo”, agregó.

El caso de Tristá ilustra el deterioro que enfrenta el sistema de salud cubano, reconocido históricamente por sus indicadores de cobertura universal y gratuita.

Analistas y personal médico señalan que la situación se ha agravado en el contexto del cerco energético impuesto por Estados Unidos y las recientes sanciones financieras de la Casa Blanca contra empresas exportadoras de terceros países, medidas que han restringido la entrada de medicamentos, tecnología médica e insumos esenciales a los puertos cubanos.

En los hospitales se reporta falta de jeringas, gasas, vacunas, reactivos, anestésicos y citostáticos —fármacos que evitan la proliferación de células tumorales—, así como carencia de repuestos para equipos de hemodiálisis y tomografía computarizada. Tristá refirió además dificultades para cumplir con la dieta indicada por los médicos debido al desabastecimiento de alimentos.

Impacto del recrudecimiento de las medidas

Cuba ya presentaba un deterioro económico y social tras la pandemia de covid-19 y el endurecimiento del bloqueo estadounidense. Sin embargo, la crisis se profundizó a partir del 3 de enero, cuando fuerzas estadounidenses capturaron al entonces presidente venezolano Nicolás Maduro y la Casa Blanca amenazó a los países que vendieran combustible a la isla, al tiempo que endureció las medidas para impedir operaciones comerciales con La Habana.

Washington condiciona el levantamiento de las sanciones. El gobierno cubano califica estas medidas como un “castigo colectivo” que afecta directamente a la población, sometida a apagones de más de 20 horas, racionamiento de combustible y caída de la producción industrial y de alimentos.

Mario Cruz Peñate, representante de la Organización Panamericana de la Salud y de la Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) en Cuba, calificó la situación de “impactante” para un país con indicadores sanitarios comparables a los de naciones desarrolladas, como baja mortalidad infantil, alta esperanza de vida, amplia cobertura de vacunación y cuidados prenatales masivos.

El experto señaló que la escasez de combustible genera “distorsiones bastante grandes” en el funcionamiento de los servicios de salud, que afectan “no solamente el servicio, sino todo el proceso alrededor de la continuidad del cuidado”. Cruz Peñate precisó que mantener un flujo de estadísticas sanitarias constante y completo representa un reto adicional en las actuales condiciones.

La OPS y la OMS también enfrentaron dificultades para la distribución de ayuda humanitaria. En marzo, la ONU lanzó un plan de emergencia de 94 millones de dólares para enfrentar la crisis humanitaria derivada del cerco energético.

Atención a niños con cáncer

Un informe oficial correspondiente al mes de junio indicó que la tasa de supervivencia de niños con cáncer en Cuba es actualmente del 65%, frente al 85% que se registraba antes del cerco energético.

“Nosotros usábamos medicamentos de primera línea. Hemos tenido que usar medicamentos de segunda y tercera línea, por tanto la efectividad no va a ser igual”, explicó Yolainy Romero Rodríguez, especialista del Hospital Oncológico de La Habana que atiende a pacientes pediátricos de todo el país.

La especialista confirmó el fallecimiento de dos niños en lo que va de año. “Esta situación es horrible”, declaró durante un recorrido por la sala donde permanecen los menores ingresados.

Romero Rodríguez señaló que los pacientes de provincias lejanas deben acudir al hospital cada 21 días para recibir tratamiento, pero “a veces pasa una semana y hasta 15 días que no pueden venir por el tema del combustible”.

Adriana Felipe García, madre de Nashly Zerquera, de cuatro años y paciente del centro, calificó la experiencia como “algo muy duro”. Ambas residen en la ciudad de Sancti Spíritus, a 350 kilómetros de La Habana.

Informe de organismos internacionales

La OPS y la OMS expresaron su preocupación en un informe que abarca desde octubre de 2025 —con el paso del huracán Melissa— hasta el 31 de marzo, período en el que se hicieron evidentes las secuelas del bloqueo energético.

Según el documento, cinco millones de personas en Cuba viven con enfermedades crónicas que requieren tratamiento continuo, entre ellas unos 16 mil pacientes con cáncer que necesitan radioterapia y 12 400 que requieren quimioterapia.

El informe advierte que los pacientes que dependen de un suministro eléctrico ininterrumpido para diálisis, oxigenoterapia o refrigeración de medicamentos son especialmente vulnerables. Asimismo, señala que las limitaciones de combustible “han perturbado aún más los servicios de ambulancia y derivación”.

En materia de seguridad alimentaria, el documento indica que el 70% de los hogares depende de la cocina eléctrica, lo que “compromete” la elaboración de alimentos durante los cortes de electricidad. Cuba importa el 80% de su canasta básica y enfrenta “importantes interrupciones en la producción agrícola” y en el funcionamiento de la cadena de frío.

El informe también alerta sobre riesgos en la atención a mujeres embarazadas, retrasos en los esquemas de vacunación y en las acciones de prevención del dengue y el chikungunya.

Cubadebate

Texto de Cubadebate

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