Reza una añeja expresión: “Da sin esperar nada a cambio”. Y al hacerlo se trasciende el acto en sí de entregar. Se superan los límites de quedar bien o, simplemente, cumplir con una norma. Se sube al pedestal más alto de la humanidad.
Se ha escrito, se vive y se enarbola así en la propia historia de Cuba, una nación donde la solidaridad forma parte de su cultura.
Basta confirmarlo al hojear algunos de sus pasajes más distantes en el tiempo y, al unísono, frescos en la memoria colectiva: lo vivido al llamado de darle la estocada final al apartheid en el continente africano o liberar de arbitrariedades a la Bolivia de la década de los 60.
Igualmente, sucede cuando se mira en retrospectiva la constitución del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias Henry Reeve. Desde el 2005, sus brigadas, por medio mundo, han desafiado terremotos, geografías inhóspitas y hasta un mortal enemigo como el SARS-CoV-2.
De salvar vidas hay tantas experiencias que cuando en plena pandemia de covid atracó un crucero británico con enfermos, solo se precisó activar el protocolo. Ni en sueños se les daba la espalda a quienes necesitaban ayuda.
También se ha puesto las botas y ha caminado cerros y trillos desconocidos más de una generación de cubanos, cuartilla en mano, para demostrar que sí es posible desterrar el analfabetismo.
Y ante tantas entregas, hijas de nuestra cultura, a fin de apoyar en la solución de diferentes conflictos y problemas ajenos, no puede sorprender que respuestas arropadas de gratitud toquen a nuestras puertas. Sobre todo, porque es hoy uno de los momentos más tensos que vive este archipiélago de brazos extendidos a las causas justas.
Bienvenidos siempre quienes de buena fe alivian las muchas realidades que vivimos. Lo conoce en carne propia todo el personal especializado y los pacientes del Hospital General Provincial Camilo Cienfuegos, donde, entre tantos donativos, ya se cuenta con un mamógrafo de última generación, gracias a la organización solidaria Cuba Sí, perteneciente al grupo de trabajo del Partido La Izquierda (Die Linke), de Alemania.
La música espirituana, la profesional y quienes se forman para sonorizarla en el futuro, dejan escapar acordes afinados tras recibir guitarras y partituras llegadas desde Italia. Con sello desde allí, también se han entregado canastillas para las embarazadas del Hogar Materno Provincial, equipos informáticos para la Dirección Provincial de Transporte, bicicletas y ropa de competencia a la Academia de Ciclismo.
Incluso, recientemente, en un velero personal por el propio Mar Caribe, arribaron medicamentos e insumos médicos para el Hospital General Tomás Carrera, de Trinidad.
Son prácticas que legitiman que Cuba no está sola y que hoy siente la reciprocidad de quienes saben valorar sus esencias de resistir y no ceder sus conquistas. No solo significan ayudas, sino alianzas, cooperaciones, respeto por una historia donde se ha dado lo mejor porque, sencillamente, se siente, se vive y se disfruta hacerlo.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus












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