Un innovador “millonario”

Carlos Alberto Hernández Rodríguez ha materializado en los últimos tres años cerca de 20 innovaciones, con un impacto económico que supera los 12 millones de pesos

Carlos Alberto está vinculado a la actividad de Electromedicina desde hace más de 40 años. (Foto: Reidel Gallo Rodríguez/ Escambray)

Algunas personas que prefieren el anonimato y evitan hablar de sí mismas, aunque su aporte a la sociedad o a la economía del país sea gigantesco. Es el caso de Carlos Alberto Hernández Rodríguez, licenciado en Sistemas de Electromedicina desde el 2012 y destacado innovador en el Centro Provincial de Ingeniería Clínica Electromedicina Sancti Spíritus.

Confieso que no fue nada fácil lograr que concediera la entrevista a Escambray, pero gracias a la “complicidad” de su esposa Nidia Elena y su hija Yazmín fue posible.

A su memoria vienen los finales de los años 70 cuando, una vez concluido el preuniversitario, se trasladó hacia un politécnico de Villa Clara para estudiar un técnico de nivel medio de la Salud y logró graduarse en 1980.

Pero en ese momento lo menos que pudo hacer fue pararse frente a un equipo médico. Ante el llamado que le hicieran para cumplir con el Servicio Militar Activo como combatiente internacionalista en Angola, partió hacia tierras africanas, donde participó, fusil en mano, en la protección de alrededor de 15 caravanas que se dedicaban a trasladar, desde el Congo, alimentos y toda la logística necesaria para las tropas cubanas que se encontraban en Cabinda, a las cuales él pertenecía.

Luego de su regreso de Angola, ¿cuál fue su destino?

Después de unas breves vacaciones, me incorporé a la actividad de Electromedicina con apenas 22 años de edad, pero siempre me dije: Tengo que ejercer bien lo que he estudiado, y agradezco infinitamente la ayuda incondicional que me dio en aquel momento Arnaldo Companioni, un técnico formado de manera empírica, pero con una vasta experiencia.

¿A partir de cuándo siente un interés marcado por innovar?

Desde joven tengo ese “bichito” de inventar, crear; claro, siempre basándome en el conocimiento adquirido, y mucho más en esta rama donde se trabaja con equipos médicos, muchos de ellos de gran precisión y decisivos para determinar enfermedades o padecimientos en los seres humanos.

COSECHA INNOVADORA

Este creador, quien se desempeña actualmente como jefe del Departamento de Equipos de Uso Médico dentro de la entidad, acumula una rica cosecha de innovaciones entre las que sobresalen la recuperación de centrífugas y autoclaves de distintos tipos, inventivas para los sistemas de compresores en el servicio de Estomatología, el rescate de las lámparas de los salones de cirugía del Hospital Pediátrico José Martí Pérez y la recuperación del nebulizador móvil —bazuca— para la campaña de fumigación extradomiciliaria para evitar la proliferación de mosquitos, entre muchas otras.

“Recuerdo que la primera innovación de impacto en que participé fue en la recuperación y adaptación del control de velocidad de la centrífuga refrigerada del Banco Provincial de Sangre, la única que existía en la provincia, además de ser un equipo imprescindible en aquel entonces para la obtención de plasmas y plaquetas”.

En los últimos tres años, Carlos Alberto tiene registradas por el Comité de Innovadores y Racionalizadores del Centro Provincial de Ingeniería Clínica Electromedicina Sancti Spíritus cerca de 20 innovaciones, con un impacto económico que supera los 12 millones de pesos. No en vano ostenta el Sello 8 de Octubre, reconocimiento que otorga, por única vez, la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores (ANIR), y también en el 2024, durante la III Conferencia Provincial de la ANIR, alcanzó el premio Mayor Impacto Económico dentro de la Electromedicina.

Cuando se aborda el tema de las innovaciones, siempre hay una pregunta obligada. ¿Se generalizan sus creaciones o se engavetan?

“En el sistema de la Electromedicina en Cuba las innovaciones que se realizan no se engavetan, porque afortunadamente contamos a nivel nacional con una página digital de la ANIR donde se publican todas las inventivas que se materializan en cada provincia con resultados positivos y entonces cada cual las consulta, las estudia y las aplica, así se generalizan”.

Carlos añadió que “los resultados de las innovaciones nunca son individuales, siempre está presente el trabajo en equipo, donde todos ponemos un granito de arena. Es difícil materializar y generalizar una inventiva de peso sin el concurso de más de una persona, por eso agradezco infinitamente los aportes de otros compañeros en los resultados innovadores que hemos alcanzado, entre ellos los ingenieros Carlos Rubio, Jorge Gutiérrez y otros”.

FUNDADOR DE LA MISIÓN MILAGRO

En mayo del 2004 Hernández Rodríguez dejó a su esposa embarazada y partió a Venezuela como integrante del primer grupo de cubanos que asumió el inicio de la Misión Milagro.

“A mí me tocó trabajar en el estado de Miranda. Durante los tres años y medio que estuvimos allá realizamos el montaje, la recuperación y mantenimiento de todo el equipamiento con que se contaba para el funcionamiento de las ópticas y, además, apoyamos a los compañeros de las demás especialidades. Eran jornadas intensas como quiera que se trataba del inicio de ese programa que luego se fue extendiendo a otros estados venezolanos, pero, a pesar de que pude conocer a mi hija Yazmín a los dos meses de nacida —cuando vino de vacaciones—, me siento contento con mi aporte porque, como todos sabemos, se llegaron a realizar millones de operaciones de la vista y tratar a numerosas personas con afectaciones visuales”.

Se acerca la jubilación. ¿Va a casa o sigue entre voltímetros, cautines, destornilladores, pinzas…?

“Pienso jubilarme, pero no retirarme. Me reincorporaré, si así lo consideran, y seguiré aportando, ya son 43 años trabajando en este mundo de la Electromedicina. No es fácil despojarse de él, por tanto, mientras la salud me lo permita, seguiré entre cautines, voltímetros, pinzas… para seguir en lo que me place: innovar”.

A pesar de algunos inconvenientes surgidos por dificultades con el equipo de grabación, afortunadamente el diálogo con este hombre, de hablar pausado y algo tímido, fluyó sin problemas. Sin embargo, confesó en los minutos finales: “Prefiero romperme el ‘coco’ buscando la solución a un equipo que estar frente a una grabadora o una cámara de televisión, puedes estar seguro de eso”.

Reidel Gallo Rodríguez

Texto de Reidel Gallo Rodríguez
Reportero de Escambray

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