Un símbolo en las alturas (+fotos)

El templo Ermita de la Candelaria de la Popa no es solo una reliquia arquitectónica, sino un testigo de la historia de la villa trinitaria

La ermita lleva décadas en ruinas, deteriorada por un ciclón en 1812 y luego por la desidia.

En la cima de la loma de La Popa, una de las últimas elevaciones de la coordillera de Guamuhaya que rodea a Trinidad, se erige —o mejor dicho, resisten— las ruinas de la Ermita de la Candelaria de la Popa. Construida a inicios del siglo XVIII, este templo no es solo una reliquia arquitectónica, sino un testigo de la historia de una de las villas más antiguas de Cuba.

Inicialmente llamada La Caridad, más tarde tomó el nombre del Santuario de Nuestra Señora de la Candelaria de la Popa del barco, venerada en Cartagena de Indias, Colombia, que en esos momentos mantenía una activa comunicación con Trinidad. Con el tiempo, la imagen de la Virgen de la Candelaria arraigó en el lugar, dando identidad permanente al santuario.

De construcción modesta —mampostería de una sola nave, techo de tejas a dos aguas—, la ermita medía 25 varas de frente por 10 de ancho y 5 de alto. Contaba con una sacristía donde residía el cura, un Altar Mayor y dos altares laterales.

En sus inicios, tres campanas colgaban de un horcón de madera, una de ellas fundida en 1837 y dedicada por los pobladores de Casilda, ya que a la imagen le rendían culto la gente de mar, por los milagros que se dice hacía la Virgen a los marinos que se encontraban en dificultades. Hacia 1760, se edificó una espadaña barroca de más de un metro de espesor para albergarlas. Sin embargo, el tiempo y el abandono han hecho mella, pues hoy solo se conservan dos de ellas.

La fe popular rodea a esta ermita de leyendas marineras. Se cuenta que tres hombres a bordo de una embarcación cargada de tabaco, fueron salvados por la Virgen, después de que unos ratones abrieran dos huecos en el casco y comenzaran a hundirse. Después de que aquellas personas imploraran, milagrosamente se taparon los hoyos. Un cuadro que documentaba el suceso, fechado en 1766, colgaba en las paredes del templo, junto a un escrito mostrando la evidencia del acontecimiento.

El frente del templo era visible desde cualquier punto de Trinidad y por los tripulantes de las embarcaciones que navegaban por nuestras costas.  La llamaron también Virgen del Mar e imploraban a esta su auxilio en tormentas y accidentes marinos que hacían peligrar sus vidas.

Además, en tiempos de ataques de piratas y corsarios, la ermita servía de refugio a los trinitarios, quienes, si el peligro persistía, huían hacia los montes de San Juan de Letrán

Cada 2 y 3 de febrero, en honor a la Virgen de la Candelaria y a San Blas, la loma se llenaba de vida. Romerías, fuegos artificiales, venta de dulces, rifas de animales y música de guitarras animaban los alrededores. Era costumbre regalar velas el primer día y, el segundo, “Cordones de San Blas” tejidos por beatas que se creían protegían los males de garganta. Estas celebraciones, verdaderas fiestas populares, reflejaban la profunda devoción y el sentido comunitario de Trinidad.

Desde las alturas del templo, la vista es sobrecogedora: hacia un lado, las montañas de Guamuhaya; hacia el otro, las lomas que descienden hasta la llanura y el mar Caribe, con sus costas rocosas, las desembocaduras de los ríos Agabama y Guaurabo, y playas de arena fina.

La ermita lleva décadas en ruinas, deteriorada por un ciclón en 1812 y luego por la desidia. La espadaña, el arco de hierro de la entrada y la plazoleta frontal desaparecieron casi por completo. La construcción del hotel Mystique, ubicado a un costado de esta edificación y la reconstrucción de la calzada por la cual se accede a la misma (original de 1851) devolvió la vida a sus alrededores.

Su recuperación —cargo de la Oficina del Conservador— sería un reencuentro con la memoria colectiva, las tradiciones y la identidad propia de un pueblo.

Manuel Lagunilla González

Texto de Manuel Lagunilla González

Comentario

  1. Con todo respeto a Manuel Lagunilla González a quién conozco personalmente, está bien dicho por desidia y por no hacer nada durante décadas de verdad no creo que sea por el bloqueo ni por Trump, ahí lo dejo saque usted sus propias conclusiones Saludos

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