Periódico de Sancti Spíritus

El pie forzado de Pánfilo

¿La filosofía de Facundo o la perseverancia de Pánfilo? Esa fue la disyuntiva sobre la que nos puso a pensar una reciente entrega de Vivir del cuento

Fidel, el mismo Fidel que dijo en alguna oportunidad, aunque muchísimas veces habló del tema, que nada es peor que la ausencia de crítica, no podía arreglarlo todo con una varita mágica. Por eso nos pidió un día que cada uno de nosotros, los que defendemos un mundo como el que él soñó y hasta se encargó de construir en la medida de lo posible, fuera su propio Comandante en Jefe.

El programa de Pánfilo, como se le conoce popularmente al espacio televisivo Vivir del cuento, nos tiene acostumbrados a tocar asuntos tan sensibles de la vida nacional que esta última entrega no sorprendió a sus más fieles seguidores, habituados desde hace años a reír con los tropiezos y las penurias cotidianas del cubano común. 

Pero sucede que El traslado de Facundo, título del más reciente capítulo, no cuestiona algo en particular, digamos la llevada y traída calidad del pan, la ilustrativa reducción de las hojas de la libreta o la nunca entendida venta de pollo por pescado. Ni siquiera esa verdad tan categórica para muchos que en boca del protagonista suena a “teque”: todo lo que nos pasa es culpa del bloqueo.


Ante millones de televidentes Pánfilo y su consejo de vecinos lanzaron un pie forzado para el autoanálisis y desnudaron los tropiezos comunes del delegado para tramitar y solucionar los problemas —“planteamientos”— de las comunidades que representa.

“Usted no tiene que resolver nada, ni lo que le plantean los vecinos son problemas, Pánfilo. Ellos le hacen planteamientos y usted les va a buscar una respuesta, solo eso”, más o menos con tal lógica “asesora” Facundo al anciano para que acepte el cargo circunstancial, con lo cual obtiene el resultado contrario. Y ya se sabe que Facundo no inventó nada nuevo; solo emplea el lenguaje instaurado en la siquis de no pocos dirigentes que viene lastrando la imagen de los representantes de gobierno en la base. Tanto, que algunos de ellos terminan convenciéndose de lo que no es; tanto, que alguna gente llega a dudar de sus representantes aunque estos no deban culpa. Porque hay muchos, muchísimos delegados que, como se dice en buen cubano, “guapean” duro tras soluciones y las encuentran.

Hastiadas de que los asuntos se “eleven” cual globos, de que no se halle una alternativa viable a algo que se propone porque alguna estructura ya hizo “los análisis correspondientes y acordó que no es posible”, de que las escaseces reales se confundan con los malos manejos y el burocratismo se divierta remitiendo de una puerta a otra o demorando cuños, hay por ahí muchas personas reclamando el mandato de Pánfilo.

No hay que venir del extranjero para saberlo, como tampoco para discernir que toda la culpa no la tiene el bloqueo, ni el presumible resquebrajamiento de valores en la sociedad. La culpa, en mi modesta opinión, la tiene la pereza a la hora de percibir los bombillitos que, de tanto en tanto, se encienden a modo de alarma cuando algo anda mal. El conformismo de quien no encauza con la debida urgencia un asunto que puede parecer trivial, pero toca médulas. La indiferencia de quien no padece por los demás. La impunidad, digamos, del maestro panadero, el vendedor de viandas y quien expende materiales de la construcción junto con sus respectivos jefes, para no salir del entorno de las gestiones de Pánfilo.

La pregunta de todos ellos ante las demandas “ilógicas” del nuevo representante de vecinos debería mover a la reflexión. “¿Y este viejito quién es?”, se cuestionan. Es ahí donde entra la verdadera esencia del llamado de Fidel a sentirnos responsables por lo que puede suceder en nuestro entorno, hacer valer lo justo, desterrar lo mal hecho, restaurar el orden en cualquiera de los ámbitos en que nos movamos. Nosotros decidimos, así nos enseñó a pensar.

Pareciera una contradicción instaurada con el devenir del tiempo, pero no la hay. Al momento de su nacimiento, más de 40 años atrás, cuando se hablaba del Poder Popular como del verdadero poder del pueblo la mira estaba puesta, igual que ahora, en ciudadanos capaces que se identificaran con lo que les dolía a los demás y buscaran remedio para sus males.

Yo vi nacer aquellas estructuras de gobierno desde mi propia casa, supe lo que era gobernar sin que se robara a nadie ni se desviasen los recursos comunes. Justo también es decir que hoy conozco a personas que ejercen ese tipo de poder emanado del ejemplo.

No estamos en la Cuba de finales de los 70, pero quedan en esta isla suficientes decoro y voluntad como para que hombres y mujeres dispuestos a ello se “batan” con los problemas, desafíen estrecheces económicas y encuentren soluciones. Solo que para lograrlo deben ser corregidos, si no apartados del camino, aquellos eslabones que en vez de facilitar obra tan humana la entorpecen.

Ojalá El traslado de Facundo sirva para abonar el inminente proceso de nominación de candidatos a delegado del Poder Popular, previsto a iniciarse el próximo lunes; ojalá en esas reuniones y en las próximas elecciones encontremos muchos delegados como Pánfilo.


Comentarios

6 Respuestas to “El pie forzado de Pánfilo”
  1. Toni dice:

    Muy bueno el programa de panfilo, por desgracia refleja la realidad en muchas, muchísimas ocasiones. Y no solo por los facundos sino también por los compañeros Cepero Piña que son más todavía. Mi opinión es que mientras solo podamos elegir al delegado de circunscripción con el voto directo del pueblo y el resto en de elecciones de segundo grado van a existir muchos facundos y Ceperos Piña.

  2. jmanuelr dice:

    HACEN FALTA MUCHOS PANFILOS EN CUBA, CON PERSONAS COMO EL NUESTRA VIDA FUERA UN POCO MÁS AGRADABLE Y SERIA MENOS FUERTE EL BLOQUE O INTERNO.

  3. calixto.sosa dice:

    Conozco, por asumir la responsabilidad de ser Delegado en tres mandatos, a personas como las reflejadas en Vivir del … Cuadros capaces, revolucionarios vs los mediocres e insensibles. Delegados incansables, valientes, algunos sin muchas herramientas pero exigiendo por su pueblo vs delegados apáticos que asumen porque no le queda otra. Electores que acompañan al delegado con entusiasmo en la gestión vs grupos de ellos indiferentes porque no les interesa más allá de su vida o no creen en el sistema. Estrategias de solución de planteamientos aprobadas vs su olvido, engavetamiento. En fin, de todo hay, pero sigo convencido que no y otro sistema de gobierno que responda mejor a los intereses del pueblo. Por ello, trabajar, luchar por perfeccionarlo es la palabra de orden.

  4. Evis Ginarte dice:

    Hallo muy atinado el programa, lo que no entiendo es que ahora porque haya salido y resultara tan bien hecho (sin dudas, fue un excelente análisis humorístico de un asunto muy serio) ahora se pongan a correr.
    Bueno, aplaudo que las publicaciones cubanas aborden el tema, lo que falta por ver es si las estructuras de dirección de que habla aquí la periodista van a seguir peloteando y subestimando a los delegados (los que se dejan, claro, porque los que son como Pánfilo hacen valer su palabra) o van a tomar conciencia de lo que deberían tener claro desde que sumnieron en sus funciones.
    No creo yo que se les pueda corregir en muchos casos, hay que quitarlos del medio y no como al corcho que se cae pa’ rriba.
    Hay que poner en funciones claves a gente que de verdad va a trabajar dignamente en función de los intereses del pueblo. ¿Hacen falta más programas como este para entednerlo? No me parece.

  5. andres dice:

    aunque nos hace reir los lunes, todo esto afecta mucho la revolucion por que crea descontento, hay muchas mas cosas, hoy 1 de septiembre a las 9 AM el mercado el convenio cerrado por inventario, habian mas o menos 50 personas peliando afuera,otra cosa que se va de mano la higiene dentro de las panaderias es pesima, son muchas cosas que si el delegado mete la nariz,, eso es otra historia

  6. Jape dice:

    Muy de acuerdo con con sus observaciones y añado, sólo habría que cumplir con la máxima Martiana de que, hacer es la mejor manera de decir…dejar de prostituir el carácter con tantas justificaciones y quién no cumpla con sus responsabilidades pues que no siga si es incapaz o mira para el lado contrario del deber…


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