Había una vez un problema

Aunque parezca un recodo garciamarqueano, la comunidad jatiboniquense de La Yaya intenta sobrevivir a la realidad. Atardece en la comunidad de La Yaya y el sol no deja espacio para refrescar. El calor abraza a sus pobladores que van y vienen con el paso de siempre, eternizado bajo las labores

“No es una de las comunidades con peor transporte”, señala el jefe de Tráfico en Jatibonico. Aunque parezca un recodo garciamarqueano, la comunidad jatiboniquense de La Yaya intenta sobrevivir a la realidad.

Atardece en la comunidad de La Yaya y el sol no deja espacio para refrescar. El calor abraza a sus pobladores que van y vienen con el paso de siempre, eternizado bajo las labores diarias. Una brisa caliente sopla y levanta nubes de polvo que recorren el grupo de viviendas y edificios plantados en medio del paisaje.

Su gente, de piel curtida y mirada perspicaz, no teme a las labores más duras del campo; sin embargo, los rostros denotan preocupación. El motivo: hace un tiempo los problemas se mudan a su realidad y allí se establecen.

¿FRENAZO AL TRANSPORTE?

Con más de 2 000 habitantes y a 8 kilómetros del municipio de Jatibonico, llegar o salir de La Yaya resulta difícil. Al menos así lo expresan muchos de sus habitantes, que Escambray encuentra en la parada a la espera de un medio de transporte. “Aquí entran guaguas de otras comunidades, pero a veces no paran porque van llenas. Al final de mes no pasan ni esas, porque se acaba el petróleo”, resume Nidia Rodríguez, una de las lugareñas.

En el Departamento de Tráfico de la Unidad Empresarial de Base Transporte de Jatibonico este semanario busca explicaciones. “En el municipio existen otros asentamientos más intrincados y con problemas serios de viales, que tienen solo dos viajes a la semana —alega Manuel Dorta, el jefe—. La Yaya no tiene una ruta aprobada. El coche-motor pasa dos veces al día, de lunes a viernes, y las guaguas de otras comunidades hacen parada allí. Cuando nos falla el coche-motor tratamos de reforzar el transporte, siempre que exista el combustible”.

Los gorriones hacen de las suyas en los sacos de arroz almacenados en la plaza-tienda. LA PLAZA-TIENDA

Hace más de dos años un rabo de nube amputó la tienda de víveres. El remolino sacudió el edificio y escupió su cubierta a varios metros. La historia, de boca de Yadián Quesada, uno de los delegados de La Yaya, continúa: “La cuota desde entonces la venden en una placita. Vamos para que la vean ustedes mismos”.

De pocas paredes de mampostería, el edificio posee mallas, techo de fibrocemento y sacos que intentan guarecer de la lluvia, algunos visiblemente podridos. “Usted la mira y se da cuenta de la situación”, opina mientras compra los mandados Haydée Cruz, una consumidora.

Al frente de la administración de la unidad, Marieny Álvarez explica: “No se echa a perder ningún producto porque no permitimos que se moje. Las ventanas están forradas, pero está muy abierto. Condiciones no tiene ninguna”.

Sobre el asunto, Pablo Enrique Echemendía, presidente de la Asamblea Municipal del Poder Popular en Jatibonico, aclara: “Se trabaja en una solución definitiva, pero la Empresa de Comercio en el municipio tiene otras prioridades”.

¿Habrá enemistad con los techos? La pregunta sobresale a propósito de que Escambray constató in situ las necesidades de mantenimiento de otras cubiertas. “Tú ves los edificios, los arreglaron hace poco más de un año y todos se siguen mojando”, señala el delegado.

El techo de la escuela primaria necesita mantenimiento general.EL TECHO DE AMÉRICA LATINA

Sembradas a un lado de la carretera varias naves de mampostería y teja o fibrocemento saltan a la vista del transeúnte. La escuela primaria América Latina, plantel que reúne a una matrícula de 131 alumnos, sobrevive en medio de la desidia.

“Todas las aulas se mojan cuando llueve, de preescolar a sexto grados. Lo más preocupante es que las vigas se están pudriendo” (María Elena Izquierdo, jefa de ciclo).

“En nuestra aula hay tres o cuatro partes que se mojan, corremos a ponerle nailon al televisor, además, estás sentada y te horrorizas porque empieza a traquear la madera. Las puertas y ventanas se están cayendo” (Ovelinda Vega, maestra de sexto grado).

Sin dudas, la situación de la escuela América Latina preocupa, mas, ¿demorarán las soluciones? Zenaida Acosta, directora municipal de Educación en Jatibonico, expuso a Escambray: “Hoy es uno de los centros críticos y sabemos el peligro potencial que implica ese techo en mal estado. Aún no contamos con el dinero para la compra de la cubierta de zinc, que es lo que está convenido hacer allí”.

Y como este propio semanario no ha olvidado sus pasos en el último trimestre del 2013, cuando visitó el bucólico paraje en busca de la sazón periodística, ahora se percata ipso facto, a más de siete meses de aquella primera visita, de la fútil velocidad de las soluciones a los inconvenientes locales.

Mientras tanto, el presidente de la Asamblea Municipal del Poder Popular en Jatibonico habla de que se concretan acciones en las vías de acceso por parte de Comunales, y en la sustitución de conductoras, de más de 30 años de explotación; todo ello en este 2014.

Mas, con caminos polvorientos, rezagos, esperas y el sudor humilde de su gente, que anda como a tientas, La Yaya parece un pueblito garciamarqueano. Eso sí, no asentado en las páginas de ningún libro sino, resolutamente, en las de la realidad.

Escambray

Texto de Escambray

3 comentarios

  1. bueno solo quiero decir que lastimosamente es la realidad, yo conozco la zona, aunque hay que aclarar que hay pequenas comunidades que estan en peores condiciones que la yaya, por ejemplo el vgia y la comunidad del 26, y tambien quiero decir que la yaya es la mejor comunidad en cuanto a transporte en la zona asi que imaginesen las otras.

  2. Noten lo que dice el Sr presidente de la AMJ:Estamos trabajando pero comercio tiene otras prioridadades.. En que consistirá ese «trabajo»? Educación no tiene dinero para poner techo a una escuela y cuando lo tengan,si es que alguna vez llega a tenerlo,entonces lo pondrán de zinc para que los chicos se asen con el calor.En definitiva vivir en las Yayas,da » yayai» en el…mejor me callo

  3. Da vergüenza que sucedan estas cosas en mi tierra, digo mi tierra porque soy espirituano y aunque no viva hoy en Sancti Spíritus cualquier detalle de negativo de la provincia me toca hondo. Todos estos problemas tienen solución, lo que falta es la voluntad de mucha gente que tienen la posibilidad de tomar cartas en el asunto. a los pobladores de la Yaya les digo que si no buscan respuestas más arriba no van a lograr solucionar sus problemas. ¿Por qué en otras provincias el gobierno enfrenta esto con rapidez y firmeza?, vivo en Villa Clara y me percato que aqui el Gobierno le da el frente a ese tipo de problemas de otra manera; porqué en Sancti Spíritus no?? cuál es la diferencia??? no se si es un mal de fondo pero no veo que SSptus avance al mismo ritmo que otras provincias, cada vez que visito mi familia que vive en una zona rural me percato de cuan alejados están del desarrollo, ese desarrollo que supuestamente debía haberles llegado hace rato, y sin embargo nada, cada día más para atrás una zona de campo tan frutífera como es La Larga, La Amistad, incluso el mismo Zaza del Medio. Van a tener que venir los dirigentes del gobierno a tomar clases de dirección y gestión a a qui a Villa Clara. Felicidades al periodista Andrei Álvarez por su valiente reportaje.

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