La comunicación en el vórtice de una transformación ciclónica

Hasta hoy, en Sancti Spíritus los procesos comunicacionales aún no alcanzan el protagonismo que merecen. La Dirección de Información y Comunicación Social del Gobierno aquí mantiene seguimiento al tema con la premisa de que el intercambio transparente y el diálogo resultan escudos esenciales para construir consensos

Ilustración: Osval

En pleno siglo XXI, las formas de comunicación han desplegado un giro de 180 grados en apenas una década, pero los tanques pensantes de la ciencia y la tecnología no han creado un sustituto para esa necesidad perentoria que nos distingue como seres humanos desde que el mundo es mundo.

Hasta hoy, lamentablemente, en Cuba los procesos comunicacionales aún no alcanzan el protagonismo que merecen, a pesar de los intentos y los pasos dados a su favor, en particular, con la joven Ley 162 de Comunicación Social, del 25 mayo de 2023.

Sin mencionar los múltiples obstáculos que la crisis económica y electroenergética han impuesto a las comunicaciones, en ninguno de sus tres ámbitos reconocidos —mediático, organizacional y comunitario—, esta norma consigue aplicarse como la sociedad cubana de hoy demanda, a veces por desconocimiento, en otros casos por subvaloración y también por censuras, falsos conceptos o espejismos de ocasión.

En este asunto, la Dirección de Información y Comunicación Social del Gobierno en Sancti Spíritus mantiene un papel protagónico con la premisa de que el intercambio transparente y el diálogo con la población resultan escudos esenciales para construir consensos.

Además, la comunicación resulta cardinal para enfrentar campañas externas, que hoy se construyen a la velocidad de un chasquido de dedos, con el fin de desestabilizar al país, enfrentado en la actualidad —quizás como nunca antes— a una guerra mediática desde todas las plataformas posibles.

De acuerdo con el más reciente informe sobre el tema presentado al Consejo de Gobierno en la provincia, dada la necesidad de generalizar las buenas prácticas en un campo donde estas no abundan aquí, se ha mantenido una continua evaluación y control de las campañas de bien público que se concretan, con valoraciones sobre su alcance, efectividad y pertinencia.

Además, se ha insistido en fortalecer el sistema de trabajo integrado en las comunidades y consejos populares, en función de abonar la comunicación en los barrios, el ámbito quizás más complejo para lograr intercambios de esta naturaleza como las realidades actuales demandan.

Para perfeccionar los mecanismos que garanticen una correcta implementación de la Ley No. 162 de Comunicación Social, la instancia gubernamental encargada de esta temática igualmente ha participado en los consejos de dirección de empresas y organismos del territorio con el propósito de controlar, fiscalizar y capacitar sobre estos temas.

Asimismo, se mantienen continuos encuentros e intercambios con los periodistas y directivos de los medios de difusión espirituanos, en un aprendizaje común sobre los sistemas de trabajo de ambas partes.

También han realizado visitas de control y asesoramiento en unos 275 centros del territorio, de los cuales muchos dan señales de avance en los tópicos relacionados con la comunicación, pero la mayoría retrocede o se mantiene estancado.

La profesionalidad de los especialistas encargados de asesorar a las direcciones de las entidades e instituciones en esta materia resulta un eslabón decisivo en la calidad de estos procesos. Actualmente, la provincia cuenta con unos 265 comunicadores, pero se mantienen plazas vacantes en todas las estructuras y la capacitación todavía resulta insuficiente.

Por otra parte, aún muchas entidades e instituciones del territorio carecen de los documentos rectores que deben regir su sistema de comunicación social y las normas establecidas al respecto; además de que un número nada despreciable de ellas no dispone de financiamiento para desarrollar los procesos de esta naturaleza.

Punto y aparte con especial seguimiento merecen los contenidos de los carteles y vallas colocados en exteriores, el uso de la Marca País como ente catalizador para reforzar la identidad nacional, el seguimiento a los espacios digitales, al igual que la inserción y difusión de publicidad, un tópico casi en pañales todavía aquí.

Sin dudas, mucha tela por donde cortar se mantiene en la sastrería de la comunicación cubana, un tema protagónico que transversaliza todos los desempeños y se ubica en el vórtice de una sociedad sacudida por las ráfagas de una transformación ciclónica.

Mary Luz Borrego

Texto de Mary Luz Borrego
Máster en Ciencias de la Comunicación. Especializada en temas económicos. Ganadora de importantes premios en concursos nacionales de periodismo.

Escambray se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social, así como los que no guarden relación con el tema en cuestión.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *