Ser cubano era suficiente para que Chávez te admirara (+fotos)

A 10 años de la partida física de Hugo Chávez, el doctor Redelio Rendón Fernández, a quien Fidel encomendó iniciar el programa Barrio Adentro en Venezuela, rememora pasajes del estrecho vínculo del líder bolivariano con la misión médica cubana

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Como jefe del programa de salud de Cuba en Venezuela, Redelio Rendón mantuvo cercana relación de trabajo con Chávez.

Chávez era uno más cuando estaba entre los médicos cubanos; lo testifica el doctor Redelio Rendón Fernández, a quien Fidel encomendó a finales de enero del 2003 iniciar el programa Barrio Adentro en la República Bolivariana de Venezuela. Habían transcurrido tres años del desastre natural a finales de 1999 en el estado de Vargas, el cual provocó cientos de muertos por un gran deslizamiento de tierra que impactó sobre estructuras civiles y gubernamentales.

Ante esa situación, el Presidente Hugo Chávez Frías pidió ayuda internacional y el 17 de diciembre de ese año, en medio del deslave, llegó la primera brigada cubana integrada por 64 colaboradores; comenzó así la misión médica en Venezuela.

Redelio: Me llegó muy duro su muerte, todo el proceso de la enfermedad, lo sufrí como si fuera yo el enfermo

“A principios de enero del 2003 se me da la tarea de asumir la misión en Venezuela, en aquel momento tenía 299 colaboradores en seis estados, la situación era muy tensa a raíz del paro petrolero”, relata 20 años después el doctor Rendón Fernández. Escambray se adentra en el testimonio de este trinitario-espirituano, sobre quien recayó por esos días la encomienda personal de Fidel de iniciar Barrio Adentro, y al que Chávez le abrió, más que las puertas del Palacio de Miraflores, la facultad de llamarlo directamente a él ante cualquier obstáculo que interfiriera en el trabajo. “Porque para Chávez una idea de Fidel era una orden, y viceversa”, refiere.

Detalla que lo primero era tener, al menos, 30 consultorios del médico de la familia en los cerros de Caracas, sobre todo en el municipio de Libertador, un territorio muy importante donde el alcalde era Fredy Bernal, muy cercano a Chávez y con gran liderazgo allí.

“Concretado el primer embrión del programa Barrio Adentro, se identificaron condiciones para masificar la misión en todo Caracas, incluso se comenzó a pensar en extenderla a otros lugares. En diciembre de ese año estábamos sobre los 8 000 o 9 000 médicos”, acota el doctor.

“La colaboración adquirió nueva dimensión y Chávez nombró, por la parte venezolana, a Rafael Vargas, que era el ministro de su Despacho, al frente del programa de salud cubana en Venezuela con todas las prerrogativas para organizar aquel movimiento de los médicos, la logística que llevaba, los recursos para que realizaran su trabajo. Chávez se mantuvo al tanto de todo”, recuerda Rendón Fernández.

En los programas Aló, Presidente Chávez dedicaba horas a hablar de Cuba, de Fidel, cuenta Redelio. (Foto: Ismael Francisco).

SIEMPRE FUE MUY ATENTO

En agosto llamaron al doctor Redelio de la oficina del Presidente. “Te quiere ver”, le dijeron. Para ese entonces, en los cerros de Caracas, y en muchos lugares más, las batas blancas teñían el paisaje.

“Fui allí, me sentí como si llegara a mi casa; él siempre fue muy atento, era una persona con un carisma que te atrapaba, un nivel de comunicación fraternal, transparente, era muy conciso en las decisiones. Me pidió que le explicara un poco más sobre la concepción del programa Barrio Adentro.

“Le expliqué a Chávez las ideas del programa, y me dijo: ‘¿Qué hace falta?, lo que yo quiero es que cuando haya un problema de algo, no a través del ministro, sino tú mismo me llamas aquí a la oficina; si no estoy, deja tu mensaje, y cuando llegue te devuelvo la llamada, vemos lo que haga falta’.

“Así fue, tuvimos que acudir a él varias veces, cuando surgían determinados inconvenientes, por ejemplo, cuando fuimos a extender el programa al municipio de Sucre, que era una zona tomada por la oposición, empezaron a surgir algunas dificultades. Lo llamamos, enseguida dio indicaciones, mandó a Diosdado Cabello personalmente para allá”, rememora.

Como si no hubiesen pasado 20 años, a Redelio le brotan los recuerdos, y describe que Chávez puso todas las estructuras de Caracas en función de que se lograra concretar Barrio Adentro. “Se identificó rápido con el programa; además, él creía mucho en los médicos cubanos”, afirma, y desempolva una historia.

“Una noche me llama, y me pregunta: ‘¿Dónde tienes médicos aquí en Caracas?’. Le respondo: En varios lugares, ¿cómo para qué, Presidente? Me dice: ‘Es que me picó un bicho en un brazo y se me está inflamando mucho, quiero que me vea un médico cubano’. Le digo que en el piso 6 del hotel Anauco Hilton tenía médicos muy buenos, podía ir allí, recoger a uno y después me diera indicaciones de a dónde se lo llevaba. Apuntó: ‘Correcto, Anauco Hilton’.

“Para sorpresa mía, cuando llegué al hotel, Chávez estaba allí con su escolta. Al médico que le busqué, Jesús Hidalgo Rodríguez, especialista en Medicina General Integral, le decíamos Meme, era de Aguada de Pasajeros, en Cienfuegos. Pues Meme lo inyectó con Epinefrina, Benadrilina e Hidrocortisona.

“Al rato, cuando él vio que empezó a bajar la inflamación, dijo: ‘Por eso vine aquí con los cubanos, si voy a una clínica, empiezan los protocolos, cuando venga a ver no me curan, y ustedes son prácticos, me hicieron lo que a mí me hacía falta’.

“Ahí le preguntó a Meme: ‘¿Qué te hace falta?’, ¿qué tú quieres?’. El médico le contestó: ‘No tengo problemas, tengo todas las condiciones para trabajar’; entonces Chávez le señaló: ‘Si tú tienes un problema en Venezuela, tú me llamas, y me dices que eres Meme’. El médico le había dicho el nombre, pero le aclaró que lo conocían por el sobrenombre. Enseguida Chávez comentó que él era de un origen parecido al del médico, y que los apodos son los que más identifican a la gente en esos lugares. ‘Así que tú me dices cuando me llames que eres Meme’, le insistió.

“Luego, en un programa Aló, Presidente vio a ese médico, lo conoció enseguida, y lo llamó: ‘Meme, ven acá’; y allí, en medio del programa, con el brazo echado por los hombros del médico, hizo el cuento del brazo y la inyección que le puso”.

CHÁVEZ TENÍA DELIRIO CON FIDEL

Un día Chávez le pidió a Redelio un encuentro donde estuvieran los principales médicos cubanos para intercambiar, oír criterios de ellos de primera mano. “Lo concertamos a finales de agosto, en el Palacio de Miraflores. Fue un encuentro muy franco, él intercambiando, hizo muchas preguntas, fue un momento muy bonito”.

Como jefe de la colaboración cubana, varias veces necesitó ver a Chávez; lo llamaba a la oficina. “Me decían: ‘Ven por la puerta tal’; cuando llegaba, ya la seguridad allí sabía de mi visita; como era cubano, ni te revisaban el carro, ni te quitaban el maletín, ni el celular. Tenían una confianza total en los médicos cubanos.

“Allí en la puerta del Palacio decían: ‘Es Redelio, pase, comandante’, me decían así, ellos le dicen al jefe comandante, mire usted, fui comandante en Venezuela. Era muy bonito, muy transparente cada encuentro con Chávez. Fuimos a muchos programas Aló, Presidente, él nos invitaba, nos sentaba en primera fila; en esos espacios dedicaba horas a hablar de Cuba, de Fidel; tenía delirio con Fidel, él decía que Fidel era su padre. Me lo decía así, insistentemente: ‘Fidel es mi papá’. Y Fidel con Chávez igual, tenía un delirio enorme. Cuando yo venía a Cuba a encontrarme con Fidel para asuntos de la misión, enseguida preguntaba por Chávez, tenían una compenetración que pocas personas logran”.

¿Cómo eran los encuentros con Chávez?

Imagínate, empiezo por Fidel, que me confió aquella misión. Después, llegué a Venezuela, y encontrarme con un hombre tan humilde como Chávez, que hizo tanto, que tuvo una visión tan clara del país, y también te dé esa misma confianza; realmente el compromiso era doble, no podía fallar. Jamás imaginé la trascendencia de aquella misión que me encargaron, pensé ser allí uno más en la misión, y fui como un puente entre los dos estadistas.

Uno iba tenso, veía a Chávez en la televisión, pero no habíamos estado con él personalmente, pensaba qué me iba a decir, a preguntar. Y cuando estabas en su despacho el clima era excelente. Ese primer día que nos vimos estaba vestido con el uniforme militar de campaña, enseguida dijo: ‘Denle café al médico, ¿quieres tomar algo?’, te relajabas enseguida, era cómodo conversar con Chávez, no te llevaba a posiciones incómodas de tensión, cuando llevabas un rato no sentías que estabas conversando con un dignatario, una persona tan importante.

Te soltaba un dicharacho cuando menos lo esperabas, te hacía un cuento; tú estabas explicando y él se acordaba de algo que había pasado una vez relacionado con eso, y te hacía un cuento ahí mismo, y se reía. Tenía una capacidad de trabajo y comunicación increíbles.

No solo tenía predilección por los médicos, ya ser cubano era suficiente para que Chávez te admirara, y a los médicos, ni hablar.

Cada encuentro con Chávez te trasmitía dinamismo, entrega, espíritu de sacrificio, expresó Rendón Fernández.

¿Qué huellas dejó Chávez en Redelio?

Me llegó muy duro su muerte, todo el proceso de la enfermedad, lo sufrí como si fuera yo el enfermo. Era un hombre extraordinario, que le hacía mucha falta a Venezuela y al mundo, no merecía que le pasara eso. Fue muy triste para mí, lo sufrí como si fuera mi papá, un ser querido muy cercano. Recuerdo que él tenía una verruga en la frente, Fidel estaba loco por operársela, incluso un día le dije: El Comandante quiere que le quitemos la verruga. Me dijo: “No, no, dile a Fidel que después hablamos de eso”.

Chávez era muy humano, cariñoso, inteligente, se aprendía las cosas enseguida, nunca lo vi bravo, con un carisma especial, siempre riendo, echándote el brazo por arriba, dándote la palmada, tratando de ayudar, le daba mucho ánimo a la gente. Era un hombre que de mirarlo te dabas cuenta del gran corazón que tenía y de su gran humanismo, de mirarlo nada nada más impresionaba en ese sentido; pero la huella más grande que dejó Chávez es que todo es posible.

José Luis Camellón

Texto de José Luis Camellón
Reportero de Escambray por más de 15 años. Especializado en temas económicos.

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