Cuba defiende su Liga Élite

Aun en medio de una situación muy compleja, quizás la mayor desde que se instauró el evento, Cuba anunció su cuarta temporada con inicio marcado para el 2 de mayo

Foto: Boris Luis Cabrera

La Liga Élite del Béisbol Cubano sigue con vida. Aun en medio de una situación muy compleja en lo económico y energético, quizás la mayor desde que se instauró el evento, Cuba anunció su cuarta temporada con inicio marcado para el 2 de mayo.

Que el país haya defendido su realización en un contexto en que, literalmente, se paralizó la actividad competitiva de la nación, como casi todos los sectores del país, implica para los actores principales que la animarán un desafío mayúsculo.

De hecho, que hayan mediado apenas unos días entre su confirmación y su arrancada oficial dice cuánto se debió sopesar cuando el país tiene latente las consecuencias del cerco energético impuesto por el Gobierno de Estados Unidos desde febrero pasado, que vino a agravar las ya difíciles condiciones en que se ha desarrollado la economía cubana en los últimos años.

La mención a ello y lo vivido por la población cubana en su complicado andar doméstico ahorra evidencias para hablar de tremendo esfuerzo y sacrificio que ha debido hacer el país para defender este evento deportivo.

En principio porque, como en otras versiones, no sobrarán los recursos para sostenerla y, sobre todo, las provincias sedes, junto a la dirección de la disciplina, tendrán que ingeniárselas para garantizar alimentación, hospedaje y transportación, una triada que en ediciones anteriores y en la propia Serie Nacional se ha visto lacerada.

El reto mayor es cómo, a pesar de ello, se puede insuflar en los protagonistas el suficiente compromiso y la capacidad competitiva para salir al terreno y entregarse al juego de pelota como clave imprescindible para ofrecer el espectáculo que se aspira de este torneo.

No hay muchos incentivos como no sean espirituales para lograrlo y en ello le va la vida a atletas, entrenadores y directivos no solo de los equipos en concurso, sino de la propia Federación de Béisbol, del Inder y de las instituciones políticas, gubernamentales y administrativas que están, o deben estar, involucradas en el evento.

Atraer al público a graderíos que, mayormente, han permanecido semivacíos en ediciones anteriores durante la fase clasificatoria es uno de los retos que necesita superar la Élite, en medio de un escenario que tendrá al sol, los apagones, la lluvia primaveral y los problemas de conectividad como serios rivales a enfrentar todos los días.

Justamente, hacer que los días sean más llevaderos y menos estresantes para quienes padecen esas y otras vicisitudes es una de las misiones de este certamen, que, a pesar de sus detractores y de sus deudas propias, es defendido como parte del deporte catalizador emotivo de miles de cubanos.

De ahí que granjearse el favor de ser seguida desde dentro y desde fuera por los aficionados fieles y conquistar a otros, además de hacerse visible en el ecosistema mediático que incluye las redes, en medio de la vorágine futbolística internacional de siempre y mucho más intenso en la antesala de la Copa del Mundo, es otro de los desafíos.

Los antecedentes de la Liga no son muy halagüeños: la eliminación temprana de Cuba por primera vez en la fase inicial del VI Clásico Mundial y una Serie Nacional que terminó extenuada por un calendario que se extendió por meses.

Agréguese aquí la poca presencia en el Cuba del Clásico de peloteros participantes en el torneo doméstico, además de uno de los valladares a sortear por los protagonistas principales, debatidos siempre en hasta dónde su rendimiento será un argumento lo suficientemente sólido como para aspirar a integrar el equipo nacional a eventos foráneos, el más cercano de ellos, los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo en julio y agosto próximos.

Otro de los contrarios a vencer es lograr que a lo largo de meses se mantengan casi intactas las nóminas iniciales, incluidos los siete refuerzos, para mí demasiados si se tiene en cuenta la rimbombancia del nombre del evento y la defensa de la calidad que tanto se pregona desde todos los estrados.

De sobra es sabido que en ediciones precedentes se ha debido llamar de correcorre cualquier pelotero para cubrir las vacantes de quienes se van de los elencos a mitad de camino, no siempre con los suficientes argumentos.

Con la experiencia amarga que, indudablemente, dejó la recuperación de los juegos suspendidos, que terminó con la clasificación controversial de Villa Clara en una seguidilla de partidos, al parecer la Liga tomó providencias tempranas para no repetir la misma práctica y ya anunció que los juegos suspendidos o sellados se solucionarán en el contexto de la subserie que se está celebrando, pues no habrá partidos de recuperación al final del calendario preliminar.

Como todas las provincias excluidas, Sancti Spíritus estará involucrada en la lid gracias a que siete de sus representantes jugarán con camiseta de refuerzo en cinco de los seis elencos. La lista la encabeza el mítico Frederich Cepeda, quien vestirá traje del conjunto de Huracanes de Mayabeque.

El resto son lanzadores: Yohannys Hernández compartirá equipo con Cepeda, Yanielquis Duardo fue llamado a las filas de los Cocodrilos de Matanzas para fortificar su área de cerradores, lo mismo que Yankiel Mauris y Liuber Gallo, quien se sumó a última hora, con los Leñadores de Las Tunas. Fernando Betanzos vuelve a vestir la franela de Leones de Industriales y José Luis Braña se estrena con los Cachorros de Holguín.

Además de los equipos mencionados, completan el sexteto de animadores del torneo los Cazadores de Artemisa.

Aun sin poder, Cuba defendió su Liga Élite con todas las letras, sobre todo el respeto en lo posible a la territorialidad. Eso dice a las claras el lugar que sigue teniendo el béisbol en el corazón de un país como expresión viva de su cultura e identidad.

Y eso debe ser el estímulo mayor para que sea el espectáculo al que muchos aspiran y casi todos sus amantes necesitan.

Elsa Ramos

Texto de Elsa Ramos
Premio Nacional de Periodismo Juan Gualberto Gómez por la obra del año (2014, 2018 y 2019). Máster en Ciencias de la Comunicación. Especializada en temas deportivos.

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