Líneas desde el corazón

Una profesora universitaria revela su gratitud al sistema espirituano de Salud y, como parte del mismo, el hospital Camilo Cienfuegos, donde días atrás fue salvada su vida

Fotos: Cortesía de la profesora

Mi mensaje, portador de incertidumbre respecto a su salud, desata una especie de entusiasmo inesperado. Desde su cama, o tal vez desde el asiento junto a ella, confirma que sufrió un gran infarto. Que ha estado ingresada en la sala de Cardiología, apunta; mas se muestra calmada y hasta, diríase, animada.

«Esto que me ha sucedido ha sido una oportunidad que Dios me ha dado para que yo pueda darme cuenta del inmenso cariño que sembré en las personas. También me ha servido para interiorizar algunos aspectos negativos en mi estilo de vida», dice.

Habla de muestras enormes de cariño, de mensajes de amor, de preocupación jamás imaginada respecto a su persona. Menciona las visitas de cuanto médico la conoce en el hospital, que no deben de ser pocos, a juzgar por la cantidad de alumnos que tuvo a lo largo de su vida, quienes al pasar por su sala llegaron a verla. Luego lanza la invitación. Que escriba sobre esos seres que aún la mantienen sorprendida, me pide; que hable sobre el Departamento de Cardiología del Hospital General Provincial Camilo Cienfuegos.

Se percibe en su voz la enorme admiración por «el extraordinario equipo de jóvenes talentos profesionales que tiene aquí la Salud Pública espirituana», por su entrega no solo en su caso particular, sino «ante cada caso que les llega». Y habla, serena y detalladamente, de médicos, paramédicos, especialistas, enfermeros; «gente toda llena de amor, de responsabilidad, gente atenta al paciente de manera constante».

Comenta acerca del marcapasos portátil que debieron instalarle, operación por la vena yugular mediante, y alude a la destreza de los jóvenes que asumieron esa misión, que permitió salvarle la vida. «Casi sin recursos», detalla de manera oportuna. Delega en mí para que el reconocimiento se haga efectivo, y siento que no puedo hacerlo mejor que ella, que horas después de esta reportera acceder a escribir haciendo uso de su testimonio me hace llegar una síntesis digna de sus mejores cualidades como pedagoga.

María de los Ángeles García Valero, Marucha para todos los que la conocen, Doctora en Ciencias Pedagógicas, escribe una página de agradecimiento donde el protagonista es su propio corazón. Así lo contaba poco antes de que le dieran el alta, en un episodio que ha sido escuela, cuando ella misma es, y eso podrían decirlo sus alumnos, escuela de amor, entrega y, ahora sabemos, también de una enorme gratitud: 

«Martes 28 de abril. Amanezco infartada.

«Recibo la más alta atención especializada en el policlínico de Guayos. Todos en el lugar se movilizan. No se pierde ni un instante. Acude alrededor mío todo el personal médico necesario. La doctora Yamilet aplicó con precisión el protocolo establecido. La ambulancia de cuidados intensivos (SIUM) llegó en tiempo récord.

«En el policlínico de Guayos, sus médicos y enfermeras son personal especializado practicando el humanismo. Aunque no había mucho medicamento, lo gestionaron para darme los primeros auxilios. Mi agradecimiento eterno para ellos.

«Llegué con vida al hospital.

«Fui recibida en el hospital de Sancti Spíritus en la sala de Cuidados Intensivos, donde te entrega el SIUM. Desde el policlínico de Guayos, a través de la doctora. Yamilet, se había coordinando con el doctor Vladimir al frente de la unidad en ese momento. Todo estaba listo para recibirme y fui objeto de un trato profesional y esmerado.

«Sentí cuando el doctor Vladimir explicó que sería llevada a la sala de Cardiología en su parte intensiva.

«Al llegar a Cardiología, un grupo de médicos y enfermeros, todos muy jóvenes, me prestaron todos los servicios especializados posibles. Electro, eco, inyecciones, sueros, oxígeno. Todo lo posible por salvar mi vida, sin escatimar que soy una mujer mayor que ya vivió lo suficiente. Ellos tenían delante a un ser humano que había que salvar.

La mayoría del personal que labora es muy joven.

«En la madrugada del miércoles hago un bloqueo, siento que me voy, vomito. Mi hija grita. Vuelan  los médicos y enfermeros de guardia. El doctor Raikel al frente del equipo; Danilo, el enfermero de Meneses, todo un experto; una joven doctora cuyo nombre no pude precisar, pero que sentí como un ángel. Entre todos hicieron el procedimiento de colocarme un marcapasos portátil que salvaba mi vida.

«Después, los cuidados de los enfermeros Ernesto, el de Jatibonico, que me decía señorita y me hacía bromas para alegrarme; Ismaray, Adriana (de Guayos, mi pueblo), Osmaro el de Trinidad, Juan Carlos.

«De Cardiología quisiera mencionar a todos, desde el jefe, el doctor Alberto; Yusley, Raikel, Michel, Guille, Carlitos, Ernesto, Tessa, Wilfredo y Popcoi; los residentes Luis Orlando, Yoilan, Rosy, Liliana y Yarisely; y además de los enfermeros mencionados, Héctor, Lorena, Yudy, Danielle, Jenifer y Kenya. Otros residentes: Carlos Cristo y Arteaga.

«Aclaro que en la foto donde estoy acostada aparece el doctor Alberto, especialista y jefe del departamento, junto al doctor Joel, especialista guatemalteco graduado de la ELAM y la residente Yarisely recibiendo una clase magistral de cómo deben hacerse la lectura y las mediciones en un ecocardiograma. Ellos fueron los que firmaron mi alta y dieron las recomendaciones finales».

Así reseñaba sus vivencias entre los días 28 de abril y 12 de mayo, cuando egresó, la prestigiosa profesora de la Universidad de Sancti Spíritus José Martí Pérez, quien tras décadas de labor en la formación de nuevos profesionales del magisterio se acoge a una jubilación desde la cual continúa siendo útil.

Delia Proenza

Texto de Delia Proenza
Máster en Ciencias de la comunicación. Especializada en temas sociales. Responsable de la sección Cartas de los lectores.

6 comentarios

  1. Ana María Abreu González

    ¿Qué hubiera sido de Marucha en un hospital colmado de tecnología de última generación pero carente de ese capital humano que distingue nuestro sistema de salud? Hoy no escucháramos su voz, con palabras escritas y solo su recuerdo, de parte de lo vivido, quedaría para todos.
    La salvación de la vida de Maru, pone de manifiesto que, a pesar de las limitaciones materiales que enfrenta el sistema de salud cubano, es innegable cómo el personal médico aprovecha al máximo los escasos recursos con que cuentan al «adicionarles» componentes que solo ellos poseen y cuidab como su preciado tesoro: esmerada atención, en la que brilla el afecto, la entrega y preocupación por salvar la vida. He ahí su carta de triunfo.
    Felicidades a todos por su logro: a Maru por volver a la vida y al equipo que la salvó.👏👏👏 Agradecimientos, también, y muchos, por hacer valer «el sello» de la medicina cubana: su profundo humanismo. 🩺🇨🇺

  2. Sobrina de la tía favorita ❤️

    Gracias a todos, ya tía en casa

  3. Es Maru, un prodigio de mujer, de profesional, de amiga, de madre, esposa. Ella irradia siempre una alegría contagiosa y un optimismo sin límites. Contagia para bien a todos a su alrededor… creo que ella es VIDA…Maru le ganó la vida a la muerte y da muestras de su agradecimiento eterno a quien la ama, la salva, le da cariño. Gracias, amiga por regalarnos una excelente lección de vida.

  4. Maricela Garcia Ruiz

    Una preciosa mujer. Por dentro y por fuera. Trabajé bajo su batuta . Era exigente, amable, con conocimientos pedagógicos y de la vida. Muy práctica. Inmensamente talentosa, trabajadora incansable. Todos en la facultad pedagógica estábamos muy preocupados por su salud. Es el segundo susto que nos da. Yo en lo personal la admiro. Dios le dé mucha salud y larga vida. Todavía tiene mucho que hacer
    .

  5. Mi admiración, respeto y agradecimiento para todo el personal de salud que salvó a nuestra querida Maru excelente profesional y gran ser humano muy querida por todos los que hemos tenido la dicha de trabajar con ella.Mi paradigma,mi Decana y amiga.Pronta recuperación.

  6. María Elena Toyos

    Muchas felicidades a ese grupo de medicos y enfermeras,rediografistas,en fin a todo el personal que hizo posible que la amiga Marucha hoy pueda contarnos sus días en el hospital y hoy estarse reponiendo ya en su casa,también gracias a Delia Proenza por ese escrito que mas que una crónica es un diario
    Pronta recuperación para la amiga Marucha !!! Un abrazo desde la distancia.

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