El carbón se empodera

Por urgencias apremiantes del momento, se ha convertido en opción obligada para cocinar alimentos ante la imposibilidad de usar la electricidad por los prolongados apagones y la ausencia de gas licuado

Ilustración: Osval

Herencia raigal de nuestros ancestros, cuño, incluso, de pobreza, el carbón, por urgencias apremiantes del momento, se ha empoderado en el entramado cubano como opción obligada para cocinar alimentos ante la imposibilidad de usar la electricidad por los prolongados apagones y la ausencia de gas licuado.

Mas su empleo no es barato ni cómodo, sobre todo cuando sale de su hábitat natural tradicional en las cocinas campestres y tizna ciudades, escala edificios multifamiliares y obliga a buscar los más insospechados artificios para encenderlo: jabas de nailon, palos secos, cartones de huevos… Porque también escasean los combustibles para hacerlo arder y hasta las singulares soluciones farmacéuticas que cambiaron su valor de uso de la noche a la mañana.

Ausente hasta hoy de la lista de prioridades domésticas, la emergencia ha cogido a muchos desprevenidos desde productores, decisores y mucho más consumidores, quienes, como la marca del zorro, andan con el negro en las manos, en el cuerpo y en las mentes en un estrés diario para encontrar un saco, una lata, mientras el precio se eleva tanto más que el humo que provoca el carbón

Quienes se mantuvieron atados a la tradición y no dejaron de hacer hornos, son privativos de un mercado suculento que, prendido del saco de la hiperinflación galopante, cotiza lo mismo un saco por encima de los 2 000 pesos que una lata a más de 700.

Y es que salvo ventas esporádicas en ferias o algún mercado, hasta hoy fue un asunto de campo, ni siquiera porque hace rato la situación del país viene dando señales de este obligado regreso al mundo del tizne. Las empresas que hasta ahora lo han asumido lo han hecho con enfoque en la exportación, pero incluso esos volúmenes han mermado en los últimos años. En Sancti Spíritus entidades líderes como la empresa de Flora y Fauna, la Agroindustrial Sur del Jíbaro y la Integral Forestal Sancti Spíritus han disminuido sus niveles y esta última al decir de su director Noel Carballo, en el 2025 no exportó ni un saco, por falta de recursos y hace rato los puntos donde se vendía a la población, desaparecieron.

 Entonces, si ni la exportación que permite generar divisas se puede sostener, ¿cómo la población puede acceder a este recurso que no se da como la verdolaga o la mala hierba? A tono con esa urgencia y el agravamiento de la situación electroenergética por déficit de combustible, la indicación nacional del país es incorporar lo más rápido a todas las entidades estatales con posibilidades a la producción carbonera. Según José Martínez, coordinador de Programas y Objetivos del Gobierno en la provincia, la idea se concreta “a partir de un financiamiento con un esquema cerrado donde se estimula con divisas, es decir, con dólares, a las empresas que comercialicen carbón”.

Pero la propia fuente coincide en que esa producción parte de un grupo de recursos hoy deficitarios, sobre todo hombres dispuestos. Y no solo porque para lograr los volúmenes que hoy se necesitan se precisa de equipos como motosierra, gasolina, aceite, sino porque cortar madera y hacer un horno no es asunto de coser y cantar. “La dirección del país está indicando cambiar el método y volver a encadenarse con los productores, rescatarlos, crear el sistema de pago estimulante. Todas las empresas tienen la posibilidad de producir y exportar y empezar a generalizarlo bajo el concepto de que el pueblo lo necesita, pero también el país precisa la divisa para mantener las producciones y los esquemas que tienen estas empresas”.

Con este enfoque también labora el sector agrícola, el que mayores potencialidades tiene no solo por sus propias características, sino porque la cantidad de marabú en sus áreas debe ser el mayor proveedor de materia prima para hacer carbón. La indicación la resume Juan José Nazco González, delegado de la Agricultura, “todo el mundo debe producir carbón”.

Con ese objetivo se ha “intencionado en los consejos extraordinarios en cada municipio que cada uno se abastezca con diferentes producciones, sobre todo el carbón”, explica el coordinador de Programas y Objetivos en el Gobierno Provincial y ejemplifica con Fomento que “a través de la Emprova ha creado un método con las briquetas, con un impacto importante en la población y en el consumo social. Muchos centros priorizados usan carbón y leña para la cocción de los alimentos”.

Aun cuando el directivo no concuerda con la opinión de esta reportera de que tales soluciones van a demorar, ya que, según él, “la urgencia del tiempo no lo permite, existe la tecnología y la materia prima”, la vida parece decir otras lógicas y exige flexibilizar lo que está a mano, mientras se desemperezan las estrategias, despiertan las empresas en un momento donde no sobran recursos, sobre todo humanos para dedicarlos a esta producción.

 Mucho más porque las hornillas y los estómagos apremian. Ciudadanas como Anaysa Corrales se preguntan por qué no repartir un saco por libreta, pero la cuestión es que, como antes no hubo, hoy tampoco hay carbón para tanta gente y las personas le siguen el rastro donde lo encuentran sin reparar en procedencias, calidades, legalidades.

Como hasta ahora ni siquiera en las figuras del trabajo por cuenta propia aparece algo tan cubano como el vendedor de carbón, hace unos meses, el expendio entró en el limbo de si era o no legal y algunos sacos se decomisaron. ¿Cuál es la política del Gobierno en relación con este tema?, le preguntamos a José Martínez.

“Sabemos que se creó un estado de opinión y se manipuló a partir de la especulación que se hizo con los precios del carbón y explicamos todo lo indicado por el servicio estatal forestal en cuanto a las maderas regulables y las medidas de seguridad donde se construye el horno que no sea en el medio de un poblado, cerca de un campo de caña o un bosque forestal, lo fuimos esclareciendo y eso se detuvo. Dijimos que quienes tuvieran algún enfrentamiento con la parte de inspección o alguna problemática que se dirigieran a nosotros para poder intencionar cómo encauzar eso por vía legal. Puede que exista una madera que sí necesite un autorizo de servicio estatal forestal, pero limitaciones que frenen esa producción no hay en la provincia”.

O sea, ¿no está prohibido vender carbón en la calle?, insisto. “No está prohibida hasta ahora la figura de la venta de carbón”, dice y remarca lo de organizar la producción y comercialización a través del sistema empresarial, “quienes hacen carbón saben cómo y dónde hacer un horno, aprovechan el algarrobo indio y el aroma, maderas invasoras que hay en todos los campos, lo hacen de manera independiente y lo venden en lugares no oficiales. Hay que buscar métodos a través de las empresas para que sea lo más legal posible y se pueda vender en mercados, placitas, puntos de venta y evitar que personas especulen con los precios, que compren y revendan el producto”.

Valga la aclaración gubernamental, pero cuando el río suena… no trae justamente carbón. No es un llamado al desorden, pero ya se sabe que todo cuanto se prohíbe suele desaparecer y resurgir, más caro, en los túneles del mercado negro.

Valdría repensar el orden de las prioridades, pues hoy es más urgente encontrar soluciones domésticas para cocinar antes que exportar un producto que es uno más en la lista.

Los tiempos demandan soluciones y decisiones más prácticas cuando no sobran las opciones y hablamos, en primera y última instancia del carbón, un vetusto combustible al que hasta ahora miramos con desdén desde la opacidad de los campos y la espontaneidad de los carboneros y al que le hemos tenido que echar mano por obligación, más que por folclor.

Elsa Ramos

Texto de Elsa Ramos
Premio Nacional de Periodismo Juan Gualberto Gómez por la obra del año (2014, 2018 y 2019). Máster en Ciencias de la Comunicación. Especializada en temas deportivos.

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