Presencia del Yeti, muestra personal del reconocido artista Agustín Villafaña Rodríguez, se encuentra abierta al público en la galería de arte Oscar Fernández Morera de Sancti Spíritus con la exhibición de una veintena de cerámicas y dibujos donde se abordan problemáticas relacionadas con el mundo interior de quienes se encuentran en estado de conmoción espiritual a partir de ciertos tintes expresionistas. Su autor, conformaría el grupo Terracota 4 junto con Amelia Carballo, Ángel Norniella y José Ramón González, quienes en 1984 rompieron con el carácter utilitario y decorativo de la cerámica al introducir el poder conceptual y problematizador de sus instalaciones.
El público espirituano tiene la posibilidad de apreciar las novedosas propuestas de este creador autonombrado el Yeti. En ellas se abordan imágenes antropomórficas desde una perspectiva propia del expresionismo, tendencia surgida en Alemania a principios del siglo XX y caracterizada por deformar la realidad en su intento de expresar el mundo interior desgarrado de los seres humanos durante un período de fuertes tenciones sociales como la primera guerra mundial. El que ahora nos ocupa, introduce en sus obras cierto humor soterrado, caracterizado por ese cubaneo propio de quien sintetiza las fealdades humanas a través del prisma de la ligereza argumental.
Bajo esa óptica estamos en presencia de un artista capaz de reflejar la condición humana en situaciones de tención emocional. Es así como el Yeti se entroniza dentro del expresionismo cubano, cuya figura modélica la encontramos en las creaciones pictóricas de Antonia Eiriz, quien logró conmovedoras y desgarradoras imágenes sobre seres dañados por las circunstancias. La diferencia entre ella y él se encuentra en el tono un tanto burlón de sus propuestas. Alguna que otra de sus cerámicas abordan la posible referencia sexual propositiva.
Ha transcurrido el tiempo durante el cual el artista ha ido depurando sus ideas a favor de una narrativa próxima a las inquietudes de la época, pero sin los tintes de absoluta tragedia del expresionismo más ortodoxo. Aunque parezca una apostasía afirmarlo, estamos en presencia del goce por lo feo, al mostrarnos aquello que puede ser inherente a la condición humana oculta en los pliegues del subconsciente. Sí, el artista no escatima esfuerzo para proclamar que en lo impuro están también los rasgos de humanidad del Homo sapiens.
Como expresara el crítico de arte Elker Luna en sus palabras de presentación de la exposición, “su producción artística en conjunto puede entenderse como una exploración continua, donde cada obra funciona como un fragmento de un discurso mayor; una reflexión sobre la condición humana, la memoria y la percepción del mundo. Es un ejercicio intenso, infinito y demandante que se enmarca en su papel inmenso de responsabilidad.”
Villafaña, el Yeti, exhibe también dos pinturas sobre tela pertenecientes a exposiciones colectivas creadas bajo la curaduría de Rafael González Pérez, quien abordó hace más de una década temas relacionados con José Martí y el yate Granma. En ambas se aprecia la impronta del artista al ofrecer el doble recurso expresivo propio de la abstracción y la figuración. Dos vertientes que se observan en los dibujos sobre cartulina que completan ahora su muestra personal.
Agustín Villafaña Rodríguez ha conquistado disímiles lauros en concursos de cerámica y pintura, entre ellos el de cerámica Beato Angélico para las artes visuales de Florencia, Italia; la I Bienal Amelia Peláez, de La Habana; y en el Encuentro Internacional Terracota 1991. También ha creado murales en Cuba y el extranjero con significativos resultados artísticos. Su estudio taller Casa Yeti, radicado en la capital del país, promueve las artes visuales en la comunidad, siendo uno de los protagonistas de las bienales Enbarrarte que organiza el artista espirituano Félix Madrigal. Por su destacada trayectoria ostenta la Distinción por la Cultura Nacional, entre otros reconocimientos culturales.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus






















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