Los latidos de Lisandra (+fotos y video)

En la sala Fayad Jamís del Comité Provincial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) se disfruta la sugerente muestra personal

Lisandra López Sotuyo regresa al escenario expositivo espirituano, tras seis años ausente. (Foto: Carlo Figueroa)

Como hija pródiga regresó Lisandra López Sotuyo a su tierra. Retornó por la puerta ancha. Después de seis largos años ausente de Sancti Spíritus, dialoga con los públicos mediante la muestra Latidos.

“Es una exposición que da continuidad a mi discurso —explica como carta de presentación—. La temática abordada durante más de cinco lustros acerca de la enfermedad como la norma y no la salud. A partir de ahí y todo lo que se vincula con esa condición, con la curación, utensilios médicos… toman un carácter estético, seductor”.

Basta un recorrido por las 15 piezas, entre fotografías conceptuales, esculturas y performance para reencontrarnos con la médica de profesión y la artista visual por convicción. La sala Fayad Jamís del Comité Provincial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), 10 años después de acoger su exposición Rostros, vuelve a erigirse como un espacio idóneo para la interacción.

“La ironía de mi discurso radica precisamente en recordarnos que somos seres finitos. En esta exposición personal hay un ícono presente en todas las obras: el corazón”.

Es el elemento que legitima el nombre de la muestra: Latidos. Cada obra alivia el dolor y los sufrimientos a los que estamos expuestos los seres humanos, gracias a una visión muy propia, donde belleza, esperanza, resiliencia… afloran como parte también de esos procesos.

“Escojo ese órgano porque es el primero que funciona aún en el embrión y el último cuando ya termina la vida. Es un homenaje al corazón, el cual ha sido musa históricamente para poetas, escritores, pintores. Se asume como referente vinculado directamente con las emociones”.

No se ha traicionado la espirituana Lisandra, desde su estreno en las artes visuales, cuando mereció el primer premio del XIX Salón Oscar Fernández Morera, con el video-instalación Espacio interactivo. La medicina, instrumental quirúrgico y material desechable sanitario —su poética más recurrente— pierden sentido, funciones… Provocan. Gritan.

“He tenido muchas experiencias. Una vez que los espectadores no especializados se enfrentan a la obra, aunque que no la entiendan, precisan sentir un impacto, sensaciones. He visto a personas llorar. Sea cual sea la reacción: enojo, alivio o admiración, tiene que provocar porque si no la obra muere porque no trasciende. Para mi felicidad, eso último no pasa con mi trabajo”.

¿Resulta imposible dejar atrás a la Lisandra médica?

“Es una parte intrínseca de mí. Ciencia y arte soy. Hace ya un tiempo que no ejerzo como médica. No quiere decir que no me informe y, de alguna manera, también lo aplique. Solo estoy desvinculada desde el punto de vista laboral, pero no en mi conocimiento.

“Por otro lado, mi condición como enferma potencia ese concepto de decadencia porque es mi vivencia”.

En el afán de mostrarse auténtica, única, muy a lo Lisandra López Sotuyo, se apropia de su propio cuerpo como recurso necesario para ennoblecer la dureza, el desabrimiento de los entornos que devela.

“Detrás de todas esas obras fotográficas hay una preparación, una acción, un proceso performático, donde utilizo mi propio cuerpo como sustrato. Desde luego, está también la denuncia a esa discriminación de la que históricamente hemos sido víctimas por la propia condición de ser mujer”.

La exposición permanecerá durante un mes en la sala Fayad Jamís del Comité Provincial de la Uneac.

¿En todos estos años de ausencia de Sancti Spíritus ha estado viva la creación o han existido pausas necesarias?

“Me he dado cuenta de que tengo un patrón: cada cierto tiempo me retiro de la palestra.  En ese proceso tengo un nivel de creatividad muy prolífera y lo que hago es anotar y hacer. Lo archivo y después, cuando lo creo oportuno, pues entonces visibilizo”.

Una estrategia efectiva y pertinente validada en cada pieza que aúna Latidos. Una escultura en forma de corazón moldeada con la cobija y almohada utilizada en la vida diaria de la artista y ausente de puntadas o la imagen donde la dualidad médica-paciente ausculta más allá de un latir son dos de las piezas que nos regresan a una historia y resiliencia vivas.

“Esta exposición es mi regreso para homenajear el lugar de donde provengo —insiste Lisandra López Sotuyo—. Este es mi patio y siempre lo será. ¿Qué mejor que representar lo que es de uno? Aquí empecé y aquí retorno, aunque me muestre en otros espacios”, concluyó.

Latidos permanecerá expuesta durante todo un mes, en la sala expositiva del Comité Provincial de la Uneac en Sancti Spíritus.

Lisandra Gómez Guerra

Texto de Lisandra Gómez Guerra
Doctora en Ciencias de la Comunicación. Reportera de Radio Sancti Spíritus y corresponsal del periódico Juventud Rebelde. Especializada en temas culturales.

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