Un salón de arte con escasos consagrados (+ fotos)

En esta ocasión conquistó el premio único el artista visual Rafael González Morales con la instalación titulada Cachita, obra creada con material ferroso y chatarra dedicada a la Virgen de la Caridad

Los salones competitivos siempre despiertan expectativas para quienes ejercemos la crítica de arte  y para el público habituado a estos certámenes. El que recientemente se inauguró, dedicado a la memoria de Juan Rodríguez (El Monje) por el aniversario 512 de la fundación de la villa de Sancti Spíritus, resultó un indicador de cómo se encuentran de capa caída las artes visuales espirituanas. Sólo participaron 17 creadores, en su mayoría emergentes, con virtuales capacidades en proceso de formación profesional, los cuales suplantaron la ausencia  de la mayor cantidad de artistas  consagrados, quienes han decidido ausentarse de esta cita anual. Pese a esa limitante autoral, se apreciaron obras significativas realizadas con diferentes técnicas como la pintura, la instalación, el dibujo, la fotografía, la cerámica y el grabado.

En esta ocasión conquistó el premio único el artista visual Rafael González Morales con la instalación titulada Cachita, obra creada con material ferroso y chatarra dedicada a la Virgen de la Caridad. Por unanimidad, el jurado fundamentó el galardón afirmando que se trata de una pieza escultórica elaborada con técnicas inusuales de detritos industriales ensamblada mediante puntos de soldadura. El autor, según expresa el acta de premiación, demostró su habilidad en ofrecer un armonioso conjunto de rango conceptual sobre el tema religioso definidor de nuestra identidad nacional, emplazado en la fachada de la iglesia de Jesús de Nazaret de Sancti Spíritus.

Hubo menciones para William Bonilla Palacio por su dibujo Cognición (masai)y Lázaro Bonachea Jova por su instalación Mi presencia no es tu futuro, quienes abordaron temas relacionadas con los vínculos existenciales de cada artista. William presentó con visión metafórica la figura de un ancestral rey africano de origen masai sentado en su trono en pleno proceso cognitivo al salir o entrar a su cabeza numerosas letras en referencia a la absorción o proyección de conocimientos por la vía oral. Lázaro expuso una narrativa autorreferencial en contrapunto a través de diapositivas y fotos antiguas tomadas por el padre, sobre lo cual incorporó sus dibujos infantiles en un intento por establecer una dialógica generacional diferente sobre la visión del presente/futuro de ambos. Tal propuesta se hizo evidente al exhibir sobre pedestales la cámara analógica paterna, una medalla otorgada al padre y el segmento de teja antigua en un intento por reforzar la idea de la doble temporalidad generacional.

La Biblioteca Provincial Rubén Martínez Villena decidió otorgar un premio colateral al tríptico fotográfico de Liset Fardales Portal titulado Vida persistente,en evidente alegoría a la resiliencia humana ante entornos agresivos. Se trata de un pequeño arbusto en pleno proceso de crecimiento dentro de un espacio desolado de vegetación.

Aunque no hubo otros reconocimientos, resaltan las artistas naif que presentaron sus propuestas con sus características dinámicas del uso de colores cálidos en espacios ingrávidos y el modo ingenuo de interpretar el mundo concreto sensible en que vivimos. Fueron ellas Tercera Borges Mainegra, Aurelia Beltrán Díaz (Llella) y Arianna Alfaro Acevedo. Aunque Maidel Fernández Palmero no debería ubicarse exactamente en la tendencia del arte primitivo, sí resulta una creadora con una potente explosión de colores casi al estilo de los fauvistas franceses.

Debo confesar que esperaba la presencia representativa de los grabadores nucleados en el taller de gráfica liderado por Omar Fernández Galí (Cuti), el único que envió sus obras al salón de artes visuales; aunque estimo que Cuti posee reproducciones más complejas y de superior factura que el conjunto exhibido. La escultura, a su vez, tuvo un solo exponente con las piezas cerámicas de Xiomara Sotuyo Chávez, quien logró moldear figuras humanas estilizadas con lenguaje contemporáneo. Considero que hay que seguir de cerca  las instantáneas fotográficas de Maipú Villavicencio Arrozarena por lograr sugestivas imágenes de valor conceptual.

Como expresara en las palabras de presentación del Salón de la Ciudad el crítico Elker Luna Rondón, lo expuesto constituye un impulso más a fin de perfilar con sabiduría ese proceso abarcador y necesario del salón para poder tener en la próxima edición nuestro momento de goce espiritual; sin embargo, debemos reflexionar con óptica crítica sobre la cada vez más ausente labor de los consagrados del territorio espirituano. ¿Estamos ante una evidente crisis de creación en las artes visuales?

Luis Rey Yero

Texto de Luis Rey Yero
Doctor en Ciencias del Arte. Especializado en temas culturales.

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